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San Luis: experiencia de Aapresid permitió clasificar ambientes por calidad productiva

Resultados del trabajo “Mejorar los sistemas productivos de la zona centro de San Luis en sus aspectos económicos y ambientales, optimizando el uso del agua” de la Chacra San Luis.


El 90% de la variabilidad de los rendimientos de soja se deben al efecto de la campaña y la zona productiva y que la combinación de zonas productivas y tipo de año permitió clasificar ambientes de buena y regular calidad productiva. Esta fue parte de la conclusión que dejó una experiencia técnica impulsada por nueve productores de la Regional San Luis de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid).

Desde hace tres años la Regional San Luis decidió llevar adelante un programa de Aapresid denominado Sistema Chacras, que tiene como fin resolver los problemas de los productores que la conforman. Sus primeros resultados fueron expuestos la semana pasada durante un encuentro en San Luis por la Ing. Agr. Vanesa Barbero, Gerente Técnico de Desarrollo (GTD) de la Chacra San Luis.

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Esta Chacra está conformada por sus nueve miembros fundadores, Espartaco Andrés Bailleres,  Bailleres Comercial SA; Juan Ignacio Capretto – Milton Chagalj, Gonfer SA; Sebastián García Sosa – Guillermo Pablo Ordoñez, Granos del Oeste SRL; Daniel Lusich, Los Estribos SA; Ricardo Meirovich, Marcos Meirovich SRL; Nicolás Ríos Centeno, Ser Beef SA; Juan Pablo Ruggeri, Jupace SA; Roberto Alfredo Vergés; David Llobel, de Sánchez Agronegocios SA.

Tambien tiene una mesa técnica de expertos integrada por los ingenieros agrónomos Jorge Luis Mercau (GEA-CONICET), Juan Cruz Colazo (EEA INTA San Luis), Martin Torres Duggan (Tecnoagro SA), Osvaldo Barbosa ( docente e investigador sobre Ciencias del Suelo de la Universidad Nacional de San Luis) y Vanesa Barbero como GTD.

El trabajo en la Chacra de Aapresid lleva el título de “Mejorar los sistemas productivos de la zona centro de San Luis en sus aspectos económicos y ambientales, optimizando el uso del agua” y aborda la siguiente líneas de investigación:

  1. Factibilidad de realizar un cultivo de cobertura.
  2. Optimización del uso del agua para la mejora económica y ambiental de los sistemas productivos de San Luis.
  3. Fecha de siembra de Maíz.
  4. Fecha de siembra y grupo de madurez en soja.
  5. Indicadores de riesgo ambiental en los ambientes representativos de la Chacra San Luis.
  6. Respuesta a la fertilización nitrogenada en maíces tempranos y tardíos.
  7. Sorgo vs maíz.
  8. Riesgo empresarial.

De todas esas líneas trabajadas en este taller se expuso sobre “Fecha de siembra y grupo de madurez en soja”, que surgió de analizar la base de datos que posee la Regional y que consta de siete campañas, desde la de 2009-2010 a la 2015-2016.

La provincia de San Luis posee una alta variabilidad ambiental interanual para la producción de soja, que impacta sobre los rendimientos logrados o reales, alcanzables y potenciales, expuso la ingeniera Barbero: “Existe para cada uno de ellos diversas prácticas de manejo que permiten modificarlos. El rendimiento potencial de un cultivo depende de los niveles de radiación y la temperatura que ofrece un ambiente en particular, en ausencias de limitantes”.

Dijo que este rendimiento puede modificarse con ciertas prácticas de manejo agronómico, como la elección de la fecha de siembra, del grupo de madurez (GM) y el arreglo espacial (densidad de siembra y distanciamiento entre hileras): “El rendimiento alcanzable depende de la disponibilidad hídrica y de nutrientes, el cual puede modificarse a través de prácticas como el manejo del barbecho, las rotaciones, la fertilización y la inoculación”.

Dado que los productores miembros de la Chacra San Luis de Aapresid, pretenden mejorar la estructura de sus sistemas de producción, aprovechando el potencial productivo de los diferentes ambientes del área de influencia de la Chacra, se analizaron comparativamente las estrategias de producción de soja que apuntan a maximizar el rendimiento con otras que tienden a ser más estables y menos riesgosas, económica y ambientalmente.

El objetivo general del trabajo es mejorar el diseño de la estructura de los sistemas de producción en secano que contempla la Chacra San Luis, mientras que como objetivo específico se busca comparar diferentes combinaciones de fechas de siembra y grupos de madurez de soja que tiendan a maximizar el rendimiento y estabilizar la producción en ambientes representativos de la Chacra San Luis.

A metodología utilizada contempla la recopilación de información histórica de lotes de producción durante las campañas 2009-10 a la 2014-15 y el análisis de los rendimientos logrados y su variabilidad según zonas productivas y campañas agrícolas.

Estabilidad productiva entre campañas

Para evaluar la estabilidad productiva de los miembros de la Chacra San Luis entre campañas, se calculó el coeficiente de variación (CV) promedio de cada campaña. El CV medio fue del 41%, superando ampliamente lo reportado por la Chacra Bragado Chivilcoy (18%) y la Chacra Justiniano Posse (25%).

Milton Chagajl comentó a El Semiárido que esto indica la alta variabilidad que enfrentan los productores, posiblemente debida a la diversidad de suelos explorados y condiciones climáticas: “Es interesante analizar el CV en función del rendimiento medio logrado en cada campaña. Las campañas que mayor CV tuvieron fueron las que menor rendimiento medio lograron, tendiendo a ser menor a medida que el rendimiento fue incrementándose. (Figura 4.2)

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(Figura 4.2)

¿Cuál fue el rendimiento máximo alcanzable y el rendimiento medio logrado de la Chacra San Luis?

Para conocerlo se generaron curvas de probabilidad acumulada de rendimiento, con los datos de la Regional San Luis. De allí se obtuvieron los rendimientos máximo alcanzable (percentil P95), promedio (percentil P50) y el mínimo (percentil P05), con los cuales se pudo estimar la brecha (P95-P50) y la variabilidad productiva (P95-P05).

El rendimiento máximo alcanzable por los miembros de la Chacra fue de 4.092 kilos por hectárea, mientras que el medio o logrado fue 2.400 kilos. Esos valores les permitió determinar que la brecha productiva media durante las 6 campañas analizadas fue de 1.692 kg/ha, representando más del 40% del rendimiento máximo alcanzable. (Figura 4.3).

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(Figura 4.3)

¿Cuáles son los factores que explican la variabilidad del rendimiento de soja? Para poder identificar cuáles son las posibles causas de las variaciones en los rendimientos alcanzados y qué importancia relativa tienen, se realizó un análisis de la varianza (ANAVA).

La profesional detallo que el 47% de la varianza total en los rendimientos no pudo ser explicado por los factores de manejo y ambientales considerados en el análisis, es decir que esta variación fue debida a otros factores. De la porción restante, la campaña agrícola y la zona productiva explicaron el 90 % de la varianza (Figura 4.4).

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 (Figura 4.4)

 Las conclusiones generales indican que el 90% de la variabilidad de los rendimientos de soja se deben al efecto de la campaña y la zona productiva y que la combinación de zonas productivas y tipo de año permitió clasificar ambientes de buena y regular calidad productiva.

El aprendizaje que dejó esta información fue que en ambientes buenos (con años niños en cuatro zonas, más años niñas y neutros en las zonas 3 y 4):

– Se maximizó los rendimientos de soja combinando FS de primera y segunda década de octubre con GM 4L.

– Con FS más tardías (fines de octubre y noviembre) se lograron niveles de rendimientos buenos y con gran estabilidad.

– Los genotipos de GM 3L tuvieron un comportamiento muy superior al resto en FS sub-óptimas (estabilizaron el RTO).

En tanto, en ambientes regulares (con años niñas y neutros en zonas 3 Y 4):

– Las fechas que maximizaron rendimientos y obtuvieron los pisos más altos fueron los de la segunda década de octubre.

– El genotipo que se destaco fue el de GM 4C obteniendo los mayores niveles de producción y los pisos más altos.


Distribución de las zonas de Aapresid

La entidad abarca la región central de la provincia de San Luis, con una zona de influencia que alcanza las 350.000 hectáreas, que van desde el pie de las sierras centrales de San Luis, el sur de Alto Pelado,  hasta Villa Mercedes.

Esa superficie está dividida en cuatro zonas:

– La zona 1, que es la más cercana a la sierra, tiene un índice pluviométrico superior a los 700 milímetros al año.

– La zona 2 está al sur de la Autopista de las Serranías Puntanas e incluye al paraje Juan W. Gez, Charco de los Perros y La Cumbre.

– La zona 3 comprende desde el dique Paso de Las Carretas hacia el este, donde entra Ser Beef, hasta Los Estribos en Liborio Luna.

– La zona 4 es la más nueva  en la asociación y tiene el régimen de lluvias más bajo del grupo y es donde trabaja la empresa Espartaco-Bailleres, ubicada al sur de Alto Pelado, una zona bastante complicada climática y edáficamente.

Fuente: El Semiárido
http://bit.ly/2bjBvgA

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