Sistema Chacras: colaboración pública-privada para innovar

Conclusiones de uno de los programas de Aapresid pensado desde los problemas de los productores que tuvo su V Encuentro Anual en el marco del XXV Congreso de la institución,“Kairós”.

 

“Nuestro objetivo es estrechar lazos entre la problemática empírica que tiene el productor en su diaria y el conocimiento científico, para dar soluciones a problemas concretos”, apuntó a Clarín Rural el gerente del Programa Sistema Chacras, Leandro Ventroni, al referirse a la los objetivos que persigue uno de los seis programas de Aapresid, que fue protagonista del XXV Congreso con una conferencia plenaria y 9 talleres.

La bandera y el protagonismo lo tiene el productor, el INTA (también universidades) despliega su estructura federal y su conocimiento científico para cooperar en esa búsqueda de soluciones.Ciencia empiria aúnan esfuerzos para desarrollar nuevas tecnologías de aplicación”, dijo Marcelo Torres, de Aapresid, durante la conferencia plenaria. Y agregó: “Cuando empezó en 2009 Sistema Chacras trabajaba sobre un problema específico, después detectamos que había que trabajar sobre sistemas de producción y ahora vemos sistemas de valor agregado.

Actualmente hay siete chacras en marcha (ahora ocho con la recientemente puesta en marcha Buenos Aires sur) pero, en total, ya se ha trabajado en una docena con problemáticas, desde el NEA hasta la Patagonia.

En la conferencia plenaria del V Encuentro Anual de Sistema Chacras participaron el investigador y docente universitario Fernando Andrade y César Belloso, productor y presidente honorario de Aapresid. La visión Política-Institucional, la ofrecieron el Director del INTA, Héctor Espina y los presidentes de AACREA, Francisco Lugano y de Aapresid, Pedro Vigneau. Con un cierre a cargo del presidente del INTA, Amadeo Nicora.

Andrade fue tajante: “El aumento de la producción no puede pasar por la superficie cultivada, hay que mantener el nivel de productividad con más eficiencia y utilizar la tecnología de conocimiento para lograr desarrollos inclusivos”. Belloso repasó 25 años de congresos de Aapresid y destacó la apuesta por la innovación como motor de mejoramiento: “El desafió es satisfacer la demanda pero reduciendo el impacto ambiental, para eso tiene que haber un cambio cultural muy grande, y esa reducción del impacto debe lograrse buscando cómo dejar una huella positiva”.

Espina advirtió que “no se puede sobrevivir si no se apuesta al trabajo interdisciplinario, imperativa la participación pública y privada para acelerar y mejorar procesos de innovación”. Y en el cierre, Amadeo Nicora remarcó: “Antes se decía que lo único permanente era el cambio; hoy estoy convencido realmente de eso, el cambio debe estar metido en nuestras vidas”. Y concluyó: “Necesitamos encontrar las estrategias para que esos cambios ocurran en nuestras instituciones”.

“Somos conscientes que hoy en todas las agendas del mundo se destaca la demanda hacia el 2050 de alimentosfibra energía en un marco de preocupación creciente por la conservación del ambiente, el cambio climático y el mejor nivel de vida de la sociedad, sin embargo, no está del todo claro cómo los recursos humanos deben prepararse para afrontar esa demanda; y en eso estamos”, apuntó Ventroni.

Además de la conferencia plenaria, cada chacra tuvo su taller. Una de las chacras que más impulso tiene es la denominada VINPA, la Chacra de los Valles Irrigados del Norte Patagónicoque funciona desde 2011. Es el desarrollo de la agricultura y la ganadería en campos que están sobre el río Negro y el Colorado. Muchos productores reconocidos como el propio presidente de Aapresid, Pedro Vigneau, y dos históricos como Hugo Ghío y Jorge Romagnoli, entre otros, han puesto su semilla allí. “El objetivo es ajustar el desarrollo de modelos agrícola-ganaderos bajo riego, pero lo primero fue y es hacer suelo para apuntar a potenciales de rendimiento para maíz es de 18.000 kg/ha, 5.000 kg/ha en soja y más de 12.000 kg/ha en trigo”, explicó la gerenta técnica de la chacra, Magalí Gutiérrez.

La Chacra Bandera, en Santiago del Estero surgió a raíz del problema de malezas resistentes y tolerantes. “La solución fue intensificar para ganarle la pulseada pero además, se logró mejorar el ambiente productivo gracias al uso de coberturas como vicia, melilotus, avena y centeno”, especificó Ventroni.

En Pergamino, el corazón de la zona núcleo, donde están las tierras más productivas del país, también un grupo de productores procura desde 2011 evaluar cómo, con intensificación y rotaciones, no sólo se mejora la sustentabilidad ambiental sino también la económica. “Además, a partir de un convenio con Rizobacter empezaron a estudiar indicadores biológicos y cómo impactan los microorganismos en el desarrollo de los cultivos y la microfauna de la rizósfera”, contó Ventroni.

Fuente: Clarín

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