Los expertos Andrés Sylvestre Begnis y Rosana Chiaramello, explican los beneficios ante un contexto adverso para la actividad agrícola en un momento en que los números están en rojo para todos los cultivos.

Ser cada vez más eficientes en la producción es uno de los objetivos que tiene el productor. Así, cada decisión agrónomica se debe analizar en detalle en un contexto poco favorable por la baja rentabilidad de los cultivos. Por eso, la utilización de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) son claves.

“Usarlas es hacer las cosas bien, o sea, de manera sustentable y sostenible en el tiempo”, definió sencillamente la consultora e ingeniera agrónoma Rosana Chiaramello a la rotación de cultivos, el manejo balanceado de fertilizantes, la no remoción del suelo (Siembra Directa), el manejo integrado de plagas y el manejo responsable de fitosanitarios.

Rosana Chiaramello, consultora e ingeniera agrónoma.
Rosana Chiaramello, consultora e ingeniera agrónoma.

“El rasgo distintivo general de las Buenas Prácticas es que son beneficiosas. En su gran mayoría, los productores están incorporándolas en su manejo porque les conviene: baja costos y operativamente da mejores resultados”, apuntó por su parte el consultor e ingeniero agrónomo Andrés Sylvestre Begnis.

No obstante, precisó que el productor las viene usando de forma correcta, pero vaticinó que se puede estar mejor. “Comparado con el mundo, estamos bien. Pero algunas pueden ser mejorables o se sabe que se puede conocer mejor. Hay que verlas como un sistema y no como diferentes prácticas aisladas”, afirmó Sylvestre Begnis.

Asimismo, ambos expertos hicieron hincapié en cómo se mejoró una Buena Práctica, como es el manejo integrado de plagas.

“En los últimos 20 años, el proceso de decidir en hacer una aplicación con agroquímicos mejoró de forma notoria. Hay más información, se piensa, se analiza, se monitorea los lotes y se mide la severidad”, destacó el experto.

Además, recordó, hace 20 años se usaban productos que eran nocivos para el ambiente y para las plagas. “Hoy hay productos selectivos, menos tóxicos y se usan menores dosis”, detalló.

En este último ítem, hizo una comparación que engloba esta mejora. “Antes se aplicaba 8 litros de un producto. En la actualdiad, 20 gramos”,

Al mismo tiempo, ya conociendo los beneficios agronómicos de las BPA, los especialistas también hicieron foco en la “ganancia” que traen en la empresa agroepcuaria.

Andrés Sylvestre Begnis, consultor e ingeniero agrónomo.
Andrés Sylvestre Begnis, consultor e ingeniero agrónomo.

En primer lugar, Chiaramello aseguró que el uso de las BPA “es una oportunidad de ponerse uno mismo el desafío y tomar el compromiso de mejorar varios aspectos en la compañía y mostrar cómo están trabajando en el sector ante la sociedad”.

Además, señaló que promueve una mejora organizacional en las empresas en la cual el “líder del grupo” puede organizarla y armar un esquema de trabajo con procedimientos bien claros y no dejar nada librado al azar. ”Esto puede ayudar a empezar a delegar si las cosas están en orden”, amplió.

Por eso, para poder captar todos estos beneficios de las BPA, primero el productor debe estar convencido y llevar ese convencimiento al equipo de trabajo. “Saber que los beneficios no van a ser de inmediatos, sino que son a largo plazo”, finalizó Sylvestre Begnis.

Fuente: Clarín Rural
http://clar.in/1FXyPZr