La Chacra Bragado-Chivilcoy apuntó a planteos más verdes de la mano de los cultivos de servicios logrando triplicar el aporte de nitratos y aumentar en hasta de 2.200 kg el rinde de maíces posteriores.

La simplificación de los sistemas agrícolas de la región pampeana ha provocado en los últimos años la fuerte degradación de los suelos y la pérdida de productividad. Una agricultura sostenible requiere de enfoques que apunten a la optimización del sistema en su conjunto y al mantenimiento de su equilibrio en el tiempo. Las estrategias orientadas a maximizar – en la medida de lo posible – la presencia de cultivos vivos a lo largo del año y a brindar servicios de regulación y soporte al ecosistema emergen como alternativa posible.

Los productores de la Chacra Bragado-Chivilcoy evaluaron planteos de intensificación y su rol en la recuperación de la capacidad productiva de Argiudoles típicos degradados. Pero si bien se trata de una zona de alto potencial para trigo y cebada, la incorporación de estos cultivos de grano se ve en muchos casos limitada por el alto riesgo de anegamiento o las dificultades de comercialización. Además, la diversificación de cultivos de invierno incluyendo distintas gramíneas y leguminosas puede ser clave en la recuperación y la estabilidad del sistema.

Así, el grupo analiza la factibilidad de inclusión de cultivos de servicios (CS) como antecesores maíces tempranos en rotaciones intensivas como Trigo/Soja de 2da-Maíz 1° temprano, y su contribución con objetivos como control de malezas, aporte de carbono (C) y nitrógeno (N).

Se realizaron 3 ensayos en lotes de producción cercanos a Coronel Seguí (Buenos Aires) durante las campañas 2015/16, 2016/17 y 2017/18. Los CS fueron variables en función de los objetivos a lograr e incluyeron mezclas de gramíneas, leguminosas y/o crucíferas. Se sembraron entre mediados de mayo y principios de junio y se interrumpieron entre mediados de septiembre y octubre para permitir una siembra del maíz los primeros días de ese mismo mes, que se realizó directamente sobre el CS vivo.

 

Aportes de nitrógeno al sistema

Los CS elegidos para evaluar efectos a nivel de N incluyeron mezclas de: centeno + vicia; centeno + trébol de Alejandria; centeno + vicia + colza; centeno + trébol de Alejandría + colza; centeno + vicia + rabanito forrajero y cultivos multi-especie. El antecesor fue soja de primera y se incluyó una parcela testigo bajo barbecho sin CS.

Se determinó el nivel de nitratos (N-NO3) en suelo a distintas profundidades al momento de floración del maíz posterior, es decir, cuando ocurre el periodo crítico donde se define el rendimiento.

Los resultados muestran diferencias de hasta 25 kgN∙ha-1 (58 vs. 33 kgN∙ha-1) en favor del maíz antecedido por el CS (en este caso centeno + vicia + rabanito forrajero) respecto de aquel antecedido por barbecho (Figura 1). Esta diferencia se concentró principalmente en los primeros 20 cm del suelo, siendo la disponibilidad casi 3 veces mayor en la franja con CS respecto del barbecho.

 

Aportes al rendimiento del cultivo posterior

Mientras en la primera de las tres campañas no se observaron diferencias significativas entre situaciones con CS versus barbecho, en la campaña 2016/17 los maíces antecedidos por CS  rindieron entre 1.200 a 2.200 kg∙ha-1 más que aquellos antecedidos por barbecho. El máximo rendimiento se alcanzó con la mezcla V+C+Rab (ca. 12.900 kg∙ha-1) mientras que el mínimo se dio bajo barbecho (ca. 10.700 kg∙ha-1).

Figura 1. Disponibilidad de N-NO3 en suelo en R1 del maíz sobre diferentes antecesores. Chacra Bragado-Chivilcoy Campaña 2016/17.

Estos resultados coinciden con los hallados por los pares de las Charas Pergamino y Justiniano Posse, quienes observaron mayor disponibilidad de nitratos en maíces tardíos provenientes de vicia versus barbecho o trigo. Esto se tradujo en diferencias de rendimiento de 900 kg.ha-1 en favor de los maíces precedidos por vicia (Agosti et al, 2016 y Ruiz et al, 2018). Lo mismo revela un meta-análisis de más 65 sitios de la Región Pampeana realizado por investigadores de CONICET y FAUBA (R. Álvarez et al, 2017) que evalúa los efectos de distintos CS sobre cultivos subsecuentes. Aquí, maíces antecedidos por vicia rindieron en promedio un 7% (equivalente a 0,65 tn de grano ha-1) más que el testigo. Este mayor rendimiento estaría asociado a un aporte de N adicional de 15 kg N ha-1.

Cabe destacar que la campaña 2017/18 en la Chacra Bragado-Chivilcoy fue golpeada por la sequía y una helada tardía, que provocó mayores daños en el maíz proveniente de CS (el efecto del CS sobre la temperatura del suelo provocó pérdidas casi totales del área foliar del maíz). Si bien las diferencias con aquel proveniente de barbecho fueron de tan solo 319 kg.ha-1 (7.769 vs. 8.088 kg.ha-1), esto pone de relieve que la elección de herramientas orientadas a planteos más verdes exige considerar el conjunto de variables del sistema, campaña por campaña, lote por lote.