La eficiencia de cosecha, como componente del rendimiento final, es un  factor clave dado que incide directamente en el bolsillo del productor.

El cultivo de Girasol ha recuperado terreno en los últimos años debido no sólo a una recuperación en precios, pese a las últimos ajustes en cotización de mercados, sino además a las innovaciones tecnológicas que se dieron y que permiten hacer mucho más fácil girasol hoy en día que hace 10 años atrás. Tecnologías que están al alcance del productor y que necesariamente deben ser usadas, ya que un un girasol de baja tecnología no compite con el cultivo de soja.

La eficiencia en cosecha, incide directamente en la rentabilidad y no ha dejado de ser una materia pendiente en los establecimientos argentinos que se dedican al cultivo.

Del total de pérdidas globales, las cuales representan millones de dólares que quedan en el lote, se pueden recuperar un 30% mediante ciertos ajustes como ser, el disponer de más y mejores cosechadoras y cabezales (mediante la recuperación del crédito + reintegro de retenciones), adelantando la cosecha, regulando las cosechadoras, capacitando a los operarios y evaluando pérdidas.

Las pérdidas en girasol ocasionadas por la cosechadora ascienden a 101 kg/ha en promedio de las cuales el 68% es de cabezal y el 32% por cola de la cosechadora Fuente: INTA EEA Manfredi.

Si la evaluación de pérdidas, mediante el uso de aros, nos arroja un total de 98 granos en el acumulado en los cuatro aros, se estará superando los niveles de tolerancia y en tal caso se debe observar el estado del cultivo; si ésta no es la causa principal de las pérdidas se deberá realizar una  inversión de poco tiempo, haciendo junto con el contratista una correcta regulación del cabezal, así como del sistema de trilla, separación y limpieza, lo que servirá para mejorar sustancialmente la eficiencia de cosecha.

Las pérdidas por cabezal en su gran mayoría, más del 50% son por desgrane, y esto está relacionado fundamentalmente con la velocidad de avance de las cosechadoras actuales (más de 7,5 km/h), lo que ocasiona un fuerte choque del capítulo con el escudo o rolo del cabezal, y como las bandejas presentan aberturas por donde pasa el tallo, provoca la pérdida indeseada. Por lo tanto siempre es conveniente ampliar el ancho del cabezal y reducir la velocidad de avance siendo aconsejado cabezales de 12, 14 y 16 hileras a 70 cm para cosechadoras de 180, 220 y 280 CV respectivamente, de esta manera se aprovecha la capacidad de trilla, separación y limpieza de las cosechadoras y no se supera los 7,5 km/h que es el límite de velocidad de cosecha para un girasol de baja humedad de grano.

Con determinadas regulaciones, las pérdidas en cantidad pueden ser resueltas como así también las de calidad y así cosechar un grano con un mayor porcentaje de aceite, siempre que el inicio de la cosecha sea en momento y se regule la máquina para eliminar materiales extraños y granos vanos. Además se debe minimizar, durante la cosecha, la agresividad de trilla para evitar el pelado de granos, causante de acidez. Una humedad excesiva puede favorecer el desarrollo de patógenos que desmejoran la calidad inicial del grano, por lo que no debe dejarse de lado dicha consideración para no tener que pagarlo luego en la comercialización y debilitar aún más la rentabilidad del cultivo.

 

PERDIDAS Y TOLERANCIAS PARA CULTIVOS NORMALES

GIRASOL
PERDIDAS
TOLERANCIA (para 2.000 kg/ha)
Tipos de pérdidas
Kg/ha 
%
Kg/ha 
%
Pre-cosecha
33,50
1,67
0
0
Cosechadora
100,5
5,02
80
4
TOTAL
134
6,7
80
4
Cabezal
68,34
68
52
2,6
Cola
32,16
32
28
1,4

 

La tolerancia expresada en kg/ha se debe mantener independientemente del rendimiento dado que como el 70% de las pérdidas las produce el cabezal, los cultivos que más rinden resultan ser más fáciles de recolectar por el cabezal.

 

CAUSAS DE LAS ELEVADAS PÉRDIDAS EN GIRASOL

  1. Demoras en el inicio de la cosecha.
  2. Excesiva velocidad de avance de la cosechadora por insuficiente ancho de los cabezales para el índice de alimentación de las cosechadoras modernas.
  3. Cultivo desparejos tanto en altura, diámetro del capítulo, humedad del grano y del capítulo (desuniformidad de la distribución de la semilla por escasa utilización de sembradoras neumáticas).
  4. inadecuado equipamiento y regulación del cabezal y del sistema de trilla, separación y limpieza.
  5. Ausencia de regulaciones automatizadas que permitan adaptar el mismo a las diferentes situaciones de los cultivos.

MOMENTO IDEAL DE COSECHA

La recolección puede comenzar desde el 16% de humedad del grano, pero siempre que sea posible, debe tratarse de hacerlo cuando ésta sea de aproximadamente del 13 al 15%( situación en la cual un 80 a 90% de los capítulos se encuentran de un color amarillento castaño a castaño), aunque el productor debe analizar todos los factores antes de decidir el inicio de la cosecha, considerando que el adelantamiento disminuye las pérdidas de pre-cosecha, reduce riesgos, pero aumenta el contenido de impurezas y los costos de secado artificial (un interesante alternativa puede ser el secado artificial con algún desecante químico al momento que el cultivo alcance madurez fisiológica y la semilla contenga entre 30-35% de H°, pudiendo cosechar entre 5 y 10 días luego de la aplicación cuando el contenido de H° haya bajado al 9-10%) y un retraso de la misma representa riesgos y aumenta pérdidas.

Para lograr una cosecha eficiente, el cultivo debe llegar con plantas uniformes en altura, diámetro de capítulos y de tallos por lo que es necesario realizar una siembra que lo posibilite. Todo debe ser considerado: estado del cultivo, ataque de enfermedades de capítulo y tallo, uniformidad de maduración, rendimiento esperado, condiciones climáticas y análisis económico, lo que nos ayudará a evitar equivocaciones durante la cosecha.

Recientes ensayos de fertilización profunda a 15 cm en la línea con fósforo y boro, permiten una mejora en el rendimiento, plantas con mejor arranque, más uniformes, todos aspectos que posibilitan mejorar también la eficiencia de regulación de la cosechadora reduciendo pérdidas cuanti y cualitativas.

Recomendaciones técnicas y de manejo, relacionadas con aquellos aspectos críticos que determinan una correcta aplicación de la tecnología de Cosecha y Postcosecha son conocidas por muchos de los productores argentinos, pero no del todo practicadas, por lo que habrá que “parar la máquina en el momento apropiado”; haciendo siempre las evaluaciones de cosecha para que cuando se encienda la luz roja, al pasarnos de la tolerancia permitida, hacer los ajustes correctos y así evitar pérdidas en grano que se traducen en una menor ganancia para el productor y indirectamente para el país. 

Fuente INTA EEA Manfredi