El flamante presidente de la institución asumió el jueves y diálogo con Clarín Rural. Se refiere al cambio de reglas de juego, cómo ve al agro y qué planes tiene.

Se abrió una nueva etapa para la agricultura argentina y ser parte de ella genera mucho entusiasmo. Pero, a la vez, significa asumir importantes desafíos transformadores.

Parte de esta misión le tocará a partir de ahora a Pedro Vigneau. La elección de este productor, el jueves pasado, como presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y para los próximos dos años (2016-2018), en reemplazo de María Beatriz “Pilu” Giraudo, propone un cambio con continuidad para seguir enfrentando desafíos.

“No estamos a favor de los presidencialismos, somos un equipo”, dejó asentado Vigneau como primer rúbrica en diálogo con Clarín Rural. Y agregó: “Hace dos años, Pilu nos planteó dos temas centrales: la comunicación y reafirmarnos como referentes tecnológicos; ésto va a seguir firme pero le vamos a sumar la mitigación del cambio climático y demostrar que tenemos herramientas para cuidar la seguridad alimentaria sin ir en desmedro del medioambiente”.

Pedro en campo 2

Quinta generación de productores en Bolívar, provincia de Buenos Aires, Pedro Vigneau, su hermano y su madre trabajan un campo que compró su tatarabuelo Miguel Busquet y Serrá, hace más de 120 años.

Históricamente ganaderos, después sumaron la agricultura como forraje y como grano. Actualmente hacen ciclo completo de Aberdeen Angus negro y colorado. Además, están apostando junto a otros socios a la producción agropecuaria con riego en Río Negro y, personalmente, participa de un fideicomiso forestal de pinos y eucaliptus en Gobernador Virasoro, Corrientes.

En lo institucional, su currículum tiene grabado a fuego los pilotes fundacionales de la Regional Bolívar de Aapresid en 2001, de la que fue presidente en 2008, momento en el que ya empezó a entreverarse en la comisión directiva de la institución hasta llegar a la vicepresidencia los últimos dos años.

Además, preside la Sociedad Rural de su ciudad (pedirá licencia para no superponer gestiones como presidente).

Respecto de los tiempos que vienen, el cambio de gobierno y políticas para el sector, manifestó dos sensaciones. 

“El nuevo clima de negocios nos entusiasma y alegra, pero al mismo tiempo nos endilga una enorme responsabilidad, porque hoy tenemos la pelota en nuestra cancha, nadie nos frena y no le podemos echar la culpa a otro”. 

En este sentido, advirtió que tienen algunas materias pendientes, como la reposición de nutrientes y las rotaciones. Ahora sienten que se puede. 

Al analizar la demanda mundial y el rol de Argentina en ese complejo engranaje, Vigneau manifestó que queda mucho por crecer, pensando en que sólo el 8 al 10 por ciento de la agricultura mundial está bajo el sistema de siembra directa cuando en Argentina representa el 90 por ciento. 

Pedro min

“Nosotros sabemos que con nuestro sistema, que además de la no remoción del suelo incluye aporte de nutrientes, manejo integrado de plagas y uso responsable de fitosanitarios, por primera vez en la historia le podemos dejar a nuestros hijos suelos más fértiles de los que recibimos de nuestros padres”, afirmó.

Una encuesta que hace la Universidad Austral -colabora también Aapresid- junto a la Universidad de Purdue (EE.UU.) muestra que “el argentino es un productor joven en relación a otros países, muy bien formado y con una capacidad de adaptabilidad y adopción de las nuevas tecnologías impresionante”, recordó el nuevo presidente.

El desafío es que el mundo conozca cómo se produce en Argentina. Para reafirmarlo, la comunicación seguirá siendo una columna vertebral de su gestión, afirmó.

También el reto para los propios productores en cada rincón del país es darse a conocer y mostrar lo que hacen y el derrame en las comunidades en las que vive. 

“Cuando hablamos de sustentabilidad nos referimos a tres planos: el económico, el ambiental y el social”, empezó Vigneau. Y se entusiasmó: “Los productores hicimos un mea culpa y hemos entendido que además del margen bruto debemos poner sobre la mesa las externalidades, teniendo en cuenta las comunidades”. 

De esta forma, el presidente de Aapresid se refiere tanto a las externalidades positivas como negativas, que van desde la generación de trabajo y las pulverizaciones responsables. Y, se sabe, que un sector agropecuario motivado es un maná que revoluciona un pueblo y una región entera de manera directa e indirecta. 

Al referirse al valor agregado, mirando lo que se hizo y lo que viene, Vigneau imagina cambios importantes en los lugares donde se produce biomasa. “Si se pudo crecer sin herramientas, nada peor puede ocurrir con políticas que acompañan”, dijo. 

Al dibujar en el aire un anhelo para los próximos cinco años, Vigneau manifestó su deseo de que “los argentinos se sientan orgullosos de producir alimentos cuidando el medioambiente, haciendo un mea culpa y dejando de lado la grieta”, porque “seguro cada uno puede identificar en qué se equivocó, para cambiarlo”. Es el camino para “generar un sueño común que contenga a todos”, dijo. 

El sector agropecuario tiene la virtud de estar en los cuatro puntos cardinales del territorio argentino. Por eso, para Vigneau, si se logra “que la sociedad haga propio el orgullo de producir, no sólo en el campo, sino también en la agroindustria, va a ser mejor para todos”. 

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Pilu Giraudo, presidente saliente de Aapresid.

El nuevo presidente de Aapresid resumió: “El mundo necesita lo que nosotros producimos y sabemos hacer, con más herramientas, generando trabajo y plasmando un federalismo concreto”. 

Para lograr este sueño, se necesitan personas que entreguen parte de su tiempo como empresarios para el bien común. En este sentido, recordó que para ingresar a a la institución no se necesita tener campo, sólo basta con comulgar con los pilares de la entidad. 

“Gente con la que se pueda pensar juntos e impulsar sistemas sustentables de producción de fibras, alimentos y energía a través de la innovación, la ciencia y el conocimiento en red”, sumó Vigneau. 

“Para los que vivimos de esto, ir al campo es ir a trabajar, pero somos privilegiados y para mí siempre es hermoso llegar a La Matilde, que es el nuestro”, recordó. En los próximos dos, en los que ejercerá como presidente de Aapresid, probablemente tenga que estar más entre escritorios o aeropuertos y rutas que entre los Angus que tanto le gustan en Bolívar. Pero, ahora, es el lugar que eligió.

Fuente: Por Juan Ignacio Martínez Dodda – Clarín Rural
http://clar.in/25UARJ8