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14/11/22 00:00

El rumbo, con la mirada en lo que no se ve

En octubre pasado y en el establecimiento “La Tardecita” de la familia Marino la Regional Guaminí-Carhué lideró su jornada anual Un Productor en Acción.

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Reafirmar el rumbo es saber el camino hacia donde nos dirigimos, esa es la sensación que todos tuvimos al visitar el establecimiento “La Tardecita” de la familia Marino, donde sin dudas, “todo está claro” aunque se trabaja intensamente en buscar respuestas, replantear lo hecho, probar nuevas herramientas y sobre todo, compartir esos interrogantes para que a tranqueras abiertas, todos puedan dar su opinión. Ese también, es el espíritu de “Un Productor en Acción”,  la propuesta que cada Regional de Aapresid pone en práctica y que así lo hizo la perteneciente a Guamini-Carhue en este campo cercano a Arroyo Venado justamente en dicho partido. 

De buenas raíces

El marco sin dudas fue el ideal: tras más de 50 mm en la tarde anterior, el campo presentaba un buen estado, con cultivos de trigo, cebada, coberturas y el planteo ganadero, una de las “patas” de este establecimiento, que combina ganadería y agricultura tirando para el mismo lado.

La primera parada no fue elegida al azar, allí tal vez, se vio la “raíz” del evento, donde de la mano del Ing Alberto Quiroga, todo pareció sencillo, mostrando como “los radiadores” del suelo, se destapaban de la mano de rastrojos y cultivos de cobertura, comparando uno y otros, para entender las razones por las cuales, las raíces son el camino para abrir un suelo y poner a disposición, agua y nutrientes, para próximos cultivos.

“Uno de los desafíos más importantes, es el momento de secado de un cultivo de servicio, si seco una vicia de 4 mil kilos, estoy secando más de 150 kg de nitrógeno” explicó el especialista del Inta Anguil, al comparar un rastrojo de maíz vs el mismo rastrojo con vicia como cultivo de cobertura. A ese momento lo llamó “puntería de la acción”, es decir, el momento exacto donde le vamos a hacer el aporte al próximo cultivo a sembrar.

Cabe destacar que los suelos poseían 2,8 de Materia orgánica (MO) y unas 14 ppm de fósforo, suelos sin dudas, difíciles de mejorar. “Estos cultivos de cobertura, nos mantienen esa MO, lo mismo que han hecho históricamente las pasturas perennes” aseguró Quiróga mientras volteaba uno de los “infiltrómetros” dispuestos en el suelo y se veía como el rastrojo con cobertura, se “tomaba” en segundos, el agua disponible, mientras que el rastrojo desnudo, lo hacía lentamente y con algunos sobrantes.

“Esto está escrito hace más de 2300 años por Virgilio, que aseguraba que tras una cosecha de rubias cabelleras, debería agregarse habichuelas. El ciclo de gramíneas-leguminosas, es biología pura. Acá vemos sin dudas, como la vicia va a acompañar día a día entregando sus nutrientes al maíz”, reflexionó.

Por último se refirió a “nuevas herramientas” que sin mover la superficie, ayudan a romper las estructuras compactadas, “es muy importante diferenciar dureza de compactación, pero sí entender que las mangueras que tenemos debajo del suelo, solo hay que destaparlas, jamás es válida la opción de cortarlas para volver a empezar”, defendiendo claramente el espíritu de la siembra directa.

En el momento justo

Tras las lluvias todos miran las espigas, revisan los tallos y la vista está puesta en que lo que se haya logrado, esté sano. Por eso la mirada en los fungicidas pasa más por el monitoreo de los cultivos que de cualquier elección a realizar a la hora de aplicaciones. Una película que arranca muy temprano y que tal vez en “la foto”, se puede llegar tarde. “Hay que elegir primero los perfiles sanitarios de la variedad a sembrar, allí tendremos las susceptibilidades. Hacer un análisis de semillas previo no solo es medir poder germinativo y vigor, es buscar patógenos, porque a veces los terminamos sembrando nosotros. Fundamental entonces, el cura semillas para un buen implante”, destacó la Ing Rita Robledo especialista en enfermedades.

Debemos monitorear los lotes de manera profesional, elegir el vástago principal, ver más del 50% del área verde, desplegarla separando sanas de enfermas y ver el valor del umbral y decidir si aplicar o no con el nivel de incidencia: si no hacemos el 5% de incidencia y lo agarramos tarde todos los productos están preparados para trabajar en baja incidencia de roya estriada. En el caso de mancha, 20-30% que además necesita la gota de lluvia para actuar. Recordemos, una está presente, la otra –roya- llega generalmente con el viento”, repasó en sus conceptos.

En el repaso mencionó los problemas de resistencia, la importancia de alternar familias de principios activos y los “multisitios” algo que aún no posee resistencia declarada. “Recordemos que si repasamos las variedades de trigo, son 5-6 que se repiten en todo el país y en cebada peor aún, donde incluso este año vimos manchas de origen fisiogénico que están ahí, pero no implican enfermedad. En cebada incluso, a esta altura ya no tiene sentido aplicar, si saber que apareció Ramularia pero no tuvo condiciones ambientales. También siempre recordemos que el período crítico en cebada es anterior al trigo”, concluyó la profesional.

Complementando

Los objetivos estaban claros en el 2021: la cría y su eficiencia, sin entrar en números que a veces nos imponen ciertos mitos ganaderos. “Este año el desafío sabíamos que era pastoril, como llegar con los terneros más pesados al momento del destete, para tener una recría encaminada y un corral corto y más barato, sabiendo que en ganadería, aprovechamos todo lo que en agricultura se descarta, por eso el trigo, el maíz o lo que fuere, siempre nos queda bien”, aseguró el Ing Dario Colombato de Fauba-Conicet.

Esta mirada fue marcando el camino, que nace de una idea de “cómo producir”, con un rodeo muy formado y un camino ya hecho. “Aquí buscamos en la genética herramientas, pero hay que tener claro que un toro no es hacer genética, hay que elegir un programa y el toro es parte del mismo, no viceversa”, repasó el especialista ganadero.

Dentro de los mitos que Colombato siempre pone a disposición, con un solo ejemplo marcó un resultado que debería tenerse muy presente: “me gusta hablar de la cuenta del almacenero que no está en ningún “Paper” de facultades: destetar un ternero a los 180 días con 180 kilos. Es cierto que puedo tener los 30-35 kg al nacimiento pero la cuenta me dará los kilos que tengo que proponerme ganar hasta los 6 meses antes de destetar. Esa es la clave para llegar a una recría más accesible” explicó.

Surgieron buenos interrogantes y planteos en cuanto a los kilos ganados por animal, vs los kilos que tenemos por hectáreas, en estos difíciles momentos que se atraviesa por el clima. “Por eso el otoño siempre es el lugar para definir lo que voy a ganar, ya el invierno sabemos que es difícil aunque si venimos con pasto del otoño, en el invierno está la mejor calidad, por eso siempre los objetivos acá son a largo plazo, es la forma de no equivocarnos”, concluyó.

Las jornadas por la tarde tuvieron un momento emotivo, ya que se le realizó un merecido homenaje al Ing Alberto Quiroga, quien representa sin dudas una gran brújula para todos aquellos que ven el suelo mirando de abajo hacia arriba, siempre preocupados y ocupados más por cuidar lo no visible, que lo que el resto ve. Allí se fundamenta la siembra directa y ayer en Arroyo Venado, se vivió el presente, con el manejo, el esfuerzo y los conocimientos, siempre puestos en el futuro del suelo.

Fuente: Infosudoeste