Acción colectiva y motivación: ejes del EAR virtual 2020

Lo que nos dejó uno de los paneles del EAR 2020

El 21 de mayo tuvo lugar el Encuentro Anual de Regionales (EAR) de Aapresid bajo un formato completamente digital. La apertura estuvo a cargo del presidente de la institución, Alejandro Petek, quien aseguró que los tiempos de crisis, como el actual, son una oportunidad para pensar el rol de cada uno y poner a prueba nuestra actitud ante las dificultades. “Esto es válido también para la Institución. La naturaleza Aapresid es ir para adelante, en un primer momento para hacer frente a problemas del sistema de producción, como la erosión. Pero la sustentabilidad se vincula también a lo humano. Es hora de repensar el rol de Aapresid dentro de la comunidad”.

La mira del evento estuvo puesta en el compromiso con la acción colectiva, hacia adentro y hacia afuera de la Institución, y en la motivación. “Qué nos motiva a actuar y cómo podemos potenciar nuestro valor. Esos serán los ejes del EAR 2020”, explicaron el director adjunto de Regionales Hernán Dillon y el Gte. de Programa Matías D’Ortona.

Experiencias Regionales

El primer panel abordó experiencias de socios regionales. Santiago Guazzelli, de la Regional Tandilia, contó la historia de compromiso que logró salvar en 2018 a una Regional que se encontraba en su peor momento. Fue con la ayuda del Staff, de su ATR Javier y de algunos de sus miembros, pero por sobre todo del trabajo en equipo.

Hoy Tandilia es una Regional abierta que reúne 51 miembros, sin restricciones en cantidad de personas ni profesión: “participan empleados de banco, ingenieros industriales, y electrónicos. Abiertos hacia afuera, trabajamos con el Consejo deliberante e intendentes impulsando Municipio Verde, con los colegios llevando el mensaje de Aula Aapresid”.

 

Mauro Rabozzi, miembro de la Regional Villa María y coordinador del Nodo Oeste, explicó el rol de las crisis como oportunidades de innovación, y de la acción colectiva como herramienta para llevar una idea a buen puerto. “Los grandes cambios ocurren de forma caótica, como el big-bang. El big-bang de la Regional Villa María fue en 2016. Habíamos logrado conformar un grupo, pero no teníamos Norte claro”.

Los informes técnicos fueron la clave para definir objetivos. “Pero los buenos informes necesitan de buenos datos e información precisa, y esto depende del aporte y compromiso de todos. Hoy tenemos un grupo de WhatsApp que nos ayuda en la construcción de cada informe”. Hoy la acción colectiva va más allá de lo técnico y se extiende a la comunidad con el programa CUCURVITA, que lleva a alimentos a comedores escolares.

La innovación ante la crisis surge de repensar la forma en que vemos las cosas. Ante las malezas resistentes la Chacra Bandera nació como iniciativa colectiva para buscar nuevos enfoques, yendo más allá de las soluciones convencionales. Ante la degradación de los sistemas la Chacra Pergamino adoptó una visión sistémica que le abrió las puertas a la biología de suelos, motor de buena parte de los procesos del agroecosistema.

La búsqueda de conocimiento por la Siembra Directa llevó a Andrés Garciarena, de la Regional 25 de Mayo, a participar de las primeras UPAs en Bolívar. “De ahí empecé a ir a los congresos. Recuerdo uno donde se habló de que había que dar de comer a las lombrices. En otro de los cultivos de servicios, una herramienta que iba en contra de lo que había aprendido en la facultad sobre la necesidad de barbechos largos, sin nada que consuma agua o nutrientes. Pero justamente en otro Congreso fue donde aprendí la palabra desaprender, con todo lo que eso significa. Los Congresos siguen sorprendiéndome cada año”.

En 2011 se fundó la Regional 25 de Mayo y ese mismo año apareció la Rama Negra. “Siempre decimos si no hubiésemos estado juntos la Rama Negra nos hubiese pasado por encima. Y esto me recuerda lo que alguna vez dijo Alejandro Petek: el conocimiento q no se comparte es conocimiento que se pierde”.

Los compromisos implican obligaciones, y en el caso de Garciarena, viajes a Rosario para asistir a CD. “Me di cuenta de que aun en ese rol institucional, que nada tenía que ver con lo agronómico, aprendía de lo humano: a resolver problemas respetando la mirada de los otros, valorando el intercambio de ideas”. Entré a Aapresid buscando conocimiento técnico, pero me dio mucho más. En cada viaje al Oeste sé que cada 100 km hay algún socio amigo con el que puedo contar. Ese también es el valor de Aapresid.