El último análisis de campaña de 2019/20 de las Regionales del Nodo Centro revela que la superficie de maíz se duplicó respecto de 2018/19. Repasamos los resultados más relevantes.

El análisis de campaña de maíz 2019/20 del Nodo Centro sobre 61.911 has de las Regionales 25 de Mayo, 9 de Julio, Bolívar, Bragado-Chivilcoy, Chacabuco, Junín, Lincoln, Pergamino y Venado Tuerto, revela que el área sembrada con este cultivo casi duplica la de la campaña 2018/19. 

El 68% de la superficie correspondió a maíz temprano, el 29% a tardío y el 3% a maíz de 2da, lo que confirma que la siembra temprana sigue siendo la estrategia más elegida entre los socios. Entre otras cuestiones, la decisión radica en el mayor potencial de rendimiento que aportan las siembras tempranas y el bajo riesgo de estrés hídrico durante el periodo crítico respecto de otras zonas. Además, la siembra tardía implica mayores costos de secado para quienes eligen cosechar húmedo y no esperar hasta septiembre. 

Fertilización y manejo de malezas

Respecto de la fertilización, en promedio se realizó análisis de suelo en el 80% de la superficie, aunque sólo en el 16% se aplicó fertilización completa con N, P, S y micronutrientes. Los datos revelan balances negativos de fertilización en P y S. Teniendo en cuenta rindes medios de casi 103 y 88 qq/ha de maíz temprano y tardío, respectivamente, se aplicó entre un 15 y un 20% menos del P necesario para cubrir los rendimientos. El aporte de S rondó los 5,4 y 8 kg/ha, y el de N los 108,8 y 74,8 kg/ha en maíz temprano y tardío, respectivamente. 

Las malezas más problemáticas fueron Yuyo colorado y Rama negra en maíces tempranos, y Capín y Yuyo colorado en tardíos. Las estrategias de control revelan un punto flaco, no fueron las más variadas y dejan en evidencia una baja rotación de sitios de acción herbicida. Entre el 60 y el 80% de los controles en preemergencia incluyeron el uso de triazinas, incluso en aplicaciones repetidas (barbecho corto y pre-siembra), sola o en mezclas (Fig.1)

En aplicaciones únicas de post-emergencia de maíz temprano, las triazinas se aplicaron en el 56% de los casos, sola o en mezclas con hormonales y/o glifosato. En post-emergencia de maíz tardío, quienes hicieron dos aplicaciones eligieron al menos una vez este sitio de acción en el 74% de los casos (solo o en mezclas).

Rotaciones y adopción de cultivos de servicios 

En cuanto a rotaciones, un 36% del área de maíz tardío estuvo antecedida por algún cultivo de servicios (CS), mayormente de leguminosas, seguidos por consociaciones. En maíz temprano la situación fue algo diferente. El 69% de la superficie se sembró sobre soja 2da y casi un 30% sobre soja 1era, lo que indica que la adopción de CS como antecesor en siembras tempranas fue baja.

En el caso de antecesor soja de segunda, colocar un CS de óptimo volumen y capaz de fijar N en una ventana de 4 meses puede ser todo un desafío. Esto pone de relieve la necesidad de seguir ajustando el manejo agronómico: siembras aéreas del CS, elección de especies y genética de CS, manejo para maximizar su producción de biomasa, técnica de siembra en verde del maíz siguiente, logística, etc.    

Esta puede ser una buena apuesta a mediano plazo. En este sentido, el informe revela que quienes apostaron a los CS, percibieron frutos. En fertilización nitrogenada, maíces antecedidos por CS de vicia requirieron un 30% menos de N que aquellos antecedidos por barbecho. Otro dato tiene que ver con el uso de herbicidas en postemergencia y revela que lotes que vienen de CS recibieron un 48% menos de aplicaciones que aquellos antecedidos por barbecho.

Fig.1: Estrategias de control químico en preemergencia

Acedé al Informe técnico completo en la próxima Revista Red de Innovadores de Aapresid Nro 189