La Regional Rafaela se anima a los insumos biológicos

Tras la buena performance en parcelas experimentales, el grupo testea insumos de origen biológico en lotes de producción de soja y maíz.  

En la campaña de 2018/19 la Regional Aapresid Rafaela comenzó a testear insumos biológicos. Según la ATR Ing. Agr. Celeste Zenklusen, “el interés de la Regional es compartido con muchos productores de la zona, donde cada vez más comunas restringen el uso de fitosanitarios”. En Rafaela, por ejemplo, la ordenanza fija un límite de 200 mts. a las aplicaciones periurbanas, lo que implica casi 800 has donde no se podrá aplicar ningún producto sintético.

“Pero además los productores se interesan por este tipo de insumos como herramienta para potenciar los beneficios del control biológico de plagas, minimizando el uso de productos químicos sin perder potencial de rendimiento”, explicó Zenklusen.

Así se vincularon con San Pablo, un laboratorio tucumano pionero en insumos biológicos, destinados principalmente a la producción orgánica intensiva de hortalizas, frutales y cítricos.

La firma facilitó una gama de productos que incluye: un insecticida a base de Bacillus thuringiensis, un fertilizante a base de Trichoderma sp. – un hongo que además tiene acción fungicida – y un fungicida de acción preventiva a base de Bacillus subtilis. También se testearon curasemillas, potenciadores y protectores de bacterias. Concretamente en soja, se evalúa un inoculante con acción insecticida, especialmente para combatir bicho bolita y picudo.

Un primer ensayo se llevó adelante en la campaña 2018-19 de soja, sobre parcelas experimentales de la EEA INTA Rafaela. Allí se evaluaron los productos según eficacia, dosis, impacto sobre el rendimiento del cultivo, comparándolos con testigos absolutos (sin ninguna aplicación de insumos) y tratamientos bajo manejo químico típico de la zona.

Los resultados fueron exitosos para todos los parámetros cuando se compararon con el testigo absoluto. Respecto del manejo químico típico, no se observaron diferencias significativas para ninguno de los parámetros. El tratamiento más rendidor fue aquel que recibió la totalidad de productos biológicos ensayados. Aquí, “la diferencia fue aportada por el fungicida biológico, que además actúa como fertilizante y promotor del crecimiento”, explicó Zenklusen.

Según la ATR de la Regional rafaelina, la mayor enseñanza es la necesidad de un manejo especial: “los biológicos son de acción más preventiva que curativa, lo que requiere un seguimiento exhaustivo. El técnico debe estar siempre un paso adelante para identificar cualquier necesidad y actuar antes de llegar al umbral, pensando que el tiempo de acción requerido por estos productos es mayor que para los sintéticos”.  

Luego del primer ensayo, el grupo decidió explorar la factibilidad de uso en macro-parcelas de producción, encarando en esta campaña 2019/20 dos nuevos ensayos: uno en maíz de primera y otro en soja de segunda.

En maíz se trataron las semillas con un promotor de crecimiento y se aplicaron distintos fertilizantes foliares entre V6 y V7: uno nitrogenado, uno a base de Zinc y una mezcla de ambos. El objetivo es medir el impacto respecto del manejo típico (con insumos sintéticos) sobre parámetros como stand de plantas, desarrollo radicular y rendimiento.

En soja evalúan un inoculante biológico respecto de uno sintético, midiéndose su impacto sobre desarrollo radicular, cantidad de nódulos, ubicación y rendimiento. 

“En los próximos días cosecharemos los lotes y conoceremos los resultados concretos, pero somos optimistas”, concluyó la ATR.