El 3 de julio las Regionales que conforman el Nodo Oeste Aapresid en conjunto a Red aqua lideraron una jornada virtual dedicada a la ley provincial de Córdoba agroforestal N° 10.467 y ley nacional N° 25.080 de bosques cultivados.

El especialista en proyectos forestales Ing. Agr. Luis Arguello y el Ing. Agr. Eduardo Castro inauguraron la jornada con recomendaciones sobre el Plan agroforestal , principales factores influyentes en la elección de especies forestales y características de estas.

Se prevé que con la nueva ley agroforestal en Córdoba,  se realice la forestación de 10 mil hectáreas al año. El fin de la ley es promover el desarrollo sostenible, mejorar la situación social, ambiental y paisajística, conservar los recursos naturales, promover buenas prácticas agropecuarias, evitar procesos de erosión eólicas e hídricas, promover la conservación de suelos e incentivar la industria forestal.

Entre los principales factores que influyen en la elaboración de un proyecto forestal se menciona las características edáficas del ambiente, la escala de plan agroforestal y su destino. El desafío del sector agrícola sobre la ley es generar que los productores, técnicos y dueños prediales sean capaces de detectar, en base a la realidad de cada predio, una necesidad vinculada a la forestación. Todos los proyectos forestales tienen diferentes finalidades entre las que se destacan: cortinas rompevientos, implantaciones en zonas periurbanas, tratamientos de efluentes, manejo silvopastoril, corredores biológicos, mitigación de huella de carbono, entre otros.

Como herramientas para la toma de decisiones, a partir de esta ley provincial, existe una gran oportunidad de transformar esta exigencia en una alternativa productiva. Una de las posibilidades para llevarlo a cabo es aprovechar el apoyo económico no reintegrable de la Ley de Promoción Forestal y su beneficio vinculado al retorno de inversión.

Plan agroforestal: de una obligación a una oportunidad.

A su turno, la Ing. Agr. Natalia Contin, miembro del colegio de ingenieros agrónomos de la provincia de Córdoba, habló sobre los aspectos más relevantes de la ley provincial. 

Su espacio se enfocó en caracterizar los pasos que deberá cumplir el propietario de cada campo a la hora de presentar su proyecto agroforestal . “La idea es que todos los predios de la provincia posean un “piso ambiental” entre el 2 y 5% de su superficie con cobertura arbórea o su equivalente arbustiva, dentro de los diez años desde que se reglamentó la ley”, explicó Contin.

“Lo que plantea la ley sobre sustentabilidad y regeneración ambiental es una buena alternativa en cuanto a las medidas de clausura y enriquecimiento ”, concluyó. 
 

¿Qué tengo que pensar cuando elijo un cultivo agroforestal?

Ana Mari Lupi, ingeniera forestal, actual coordinadora de proyecto nacional en INTA habló sobre el manejo de cultivos forestales.

Lo más frecuente sobre el destino o servicio de los árboles es pensar en sombra, bosques de reparo, cortinas rompevientos, control de erosión, pero la realidad es que es mucho más amplio.  “Los árboles son útiles para la fabricación de pasta celulósica para diarios, papel, bolsas, además de muebles, tableros de fibras y partículas. Algo que está apareciendo en Argentina es el uso de la madera como biomasa para energía, entre otros destinos como productos no maderables”, explicó Lupi.

El fin es realizar el máximo aprovechamiento del árbol, optimizar el manejo para obtener madera de mayor calidad y en todo el proceso de aprovechamiento, buscar destinos para generar otros productos.  Además de todos los productos derivados de la madera, los bosques brindan otros servicios, actualmente muy valorados, como fijación de carbono, consumo de agua en zonas con excesos hídricos, turismo, etc.

Ante esto, hay un mercado mundial de madera y derivados que crece, dado por el crecimiento de la población y la fuerte presión sobre el cuidado y uso responsable de los recursos naturales, lo que implica que la explotación de bosques nativos sea menor y que la madera sea extraída de bosques implantados.

Para iniciar un cultivo forestal, lo primero es pensar para qué industria producir, ya que la planificación y manejo que se aplica está ajustado a esto. Además de pensar en el sitio de implantación para determinar el potencial de crecimiento de las especies, la genética de elección y el manejo. “Se recomienda  pensar en generar madera de calidad, destinada a la industria del faqueado, laminado y aserradero, con un manejo que permita obtener árboles de mayores dimensiones”.

El desafío es adaptar los sistemas forestales a los requerimientos locales: “ser consciente de que si se destinan a suelos marginales, los rendimientos también van a ser marginales. Es una actividad que exige planificar a largo plazo y pensar en la generación de un producto de valor y calidad, asociado a un manejo particular y eficiente ” . 

Ley 25.080: ¿qué y para qué?

Esteban Borodowski, director de Producción foresto industrial de la Nación  habló sobre el sector forestal argentino y la Ley nacional de inversión de bosques nativos. “El 65 % de nuestro país se ocupa con especies coníferas, principalmente pinos y araucaria”. 

Argentina posee diversas condiciones para el desarrollo del sector forestal, en términos de clima, suelos y especies, bajos costos de producción, altas tasas de crecimiento y rotaciones cortas, trabajadores calificados, entre otras características que permiten que la producción forestal sea una actividad agropecuaria importante y de interés.

El sector foresto industrial integra una cadena de valor que genera trabajo e ingresos y divisas para el país. Si se analiza toda la superficie cubierta de Argentina con especies leñosas “ el 95% de la superficie está cubierta por bosques nativos y el resto por especies forestales”.

La ley N° 25.080 de inversión para bosques nativos, promueve la ampliación y realización de nuevos emprendimientos forestales en bosques cultivados y en el enriquecimiento de bosques nativos, así como el componente forestal de nuevos y la ampliación de emprendimientos forestoindustriales. “Que la forestal sea una actividad poco conocida, a largo plazo implica que, de alguna forma, los retornos económicos tarden más tiempo en responder a la inversión inicial. Desde hace unos años, la República Argentina aplica incentivos para que los productores puedan ingresar a la actividad”.

 

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