Desde el sur de la provincia de Buenos Aires Claudio Stemphelet, socio Aapresid, nos cuenta su experiencia en producción agropecuaria en esa zona donde no todo es veranear.

Claudio Stemphelet, miembro de la Regional Aapresid Necochea, forma parte de la tercera generación de una familia nacida y criada en el campo. Vive con su mujer y sus hijos en “La Angelita”, establecimiento ubicado al norte del partido de Necochea, una zona triguera por excelencia, por lo menos hasta hace algunos años, cuando la llegada de la cebada copara la región.

En cuanto al resto de los cultivos la superficie bajo girasol es muy escasa, el maíz brilla por su ausencia, mientras que la soja ha avanzado hasta convertirse en el paisaje predominante del verano en sus dos versiones, tanto de primera como de segunda.

Nota Nechochea 2 editEn esta zona, donde las precipitaciones anuales se acercan normalmente a los 850 mm (con un déficit típico en el mes de enero) los rindes promedio oscilan para el trigo entre los 35 y los 40 qq /ha, para la cebada entre 38 y 45 qq/ha, mientras que para el girasol el rendimiento puede rondar entre los 18 y los 20 qq/ha.

La soja de primera puede alcanzar un promedio de entre los 23 y 26 qq/ha, y la de segunda puede escalar los 16 qq/ha si se siembra sobre cebada, mientras que sobre trigo el resultado suele ser más errático, variando entre los 0 y los 15 qq/ha.

Respecto de las restricciones a nivel de suelo en esta región, la profundidad en la que se encuentra la tosca es la limitante más importante, ya que afecta la capacidad de almacenaje de agua.

Tal es así que a partir de 2012, Claudio decidió realizar en su establecimiento una división por ambientes en función de esta variable a fin de optimizar el manejo bajo semejante limitación. Luego, los valores de materia orgánica son buenos (entre el 4 y el 5 %), no así los de fósforo (P) originales que rondan las 4 ppm, aunque con sucesivas fertilizaciones el promedio ha logrado alcanzar las 11 ppm.

En la Angelita, establecimiento de relieve plano y sin lomas pronunciadas, la siembra directa (SD)  llegó en el año 2002 y con ella una serie de cambios positivos que la consolidaron como sistema de manejo: – “la SD nos ha permitido entre otras cuestiones estabilizar los rendimientos, por ejemplo en girasol en torno a los 2000 kg por ha”- asegura Claudio.

Nota Nechochea edit

 

Para hablar de un verdadero sistema, la SD se acompaña por supuesto con rotaciones adecuadas que incluyen: cebada /soja 2da /soja 1ra /trigo; girasol /colza invernal /soja 2da /cebada /soja 2da /avena de cobertura /girasol; o bien cebada /soja 2da /colza primaveral /soja 2da /trigo. También se siembra una pequeña superficie con sorgo todos los años, mientras que año por medio se siembra arveja proteica.

En este sentido, el productor afirma que aún está trabajando fuertemente en la optimización de la rotación planteada con el objetivo de incorporar un sistema de riego por cañón, hoy en desuso.

Este sistema agrícola, que ocupa el 90% de la superficie trabajada, se integra y complementa con un esquema ganadero a través de los silajes de cebada, de sorgo y del pastoreo de lotes puntuales.

En relación al manejo general, Claudio elije para las variedades de trigo ciclos tanto largos como cortos (que siembra a 20 cm entre hileras) y prioriza la calidad del material, teniendo en cuenta la actual situación del mercado, concretamente en el Puerto de Quequen (a 90 km de distancia) que desde hace un año carece de compradores.

En cuanto a la soja de primera, el productor elige mayormente grupos de madurez largos (V y IV largo), mientras que para soja de segunda se inclina por los grupos III largos a II. El 40 % de la siembra de este cultivo se realiza a 40 cm y el resto a 20 cm de distanciamiento entre hileras. La colza invernal por su parte se siembra a 20 cm.

La estrategia de fertilización elegida por Stemphelet, se basa en la aplicación de P y S a la siembra, con mayores dosis para los cultivos de trigo, avena y cebada, en tanto que para soja utiliza 80 kg de MAP.  La fertilización nitrogenada (N) se define en función de los resultados aportados por los análisis de suelo, aplicándose dosis divididas en cebada y en trigo.

En lo que respecta al Manejo Integrado de Plagas (MIP), el monitoreo frecuente de los lotes es esencial para detectar enfermedades de forma temprana y en función de lo que allí se observe se efectuaran una o dos aplicaciones – según las necesidades – de una triple mezcla en cebada para el control de Escaldadura (Rhynchosporium secalis), Mancha en red (Drechslera tere) y Ramularia (Ramularia collo cigni).

En trigo, el manejo de las enfermedades se ha visto simplificado gracias al uso de variedades con buen comportamiento a Roya (Puccinia sp.). En soja no se utilizan en general fungicidas, y los tratamientos con insecticidas se aplican soló de ser necesarios, utilizando en ese caso Novaluron, del grupo de los IGR o Inhibidores de la Síntesis de Quitina. Similar manejo se aplica en colza para el control de Plutella (Plutella xylostella).

Nota Nechochea 3
Recorrida por lote de colza primaveral con integrantes de la Regional Necochea (2011).

El destino que se da al grano varía según cada cultivo. Así, la avena se deriva en su mayoría a semilla para verdeos invernales y cultivos de cobertura, mientras que la colza se destina a la  exportación. – “Para la colza, si me gusta el precio durante el año aseguro un porcentaje de la producción”- afirma el necochense. En el caso de la cebada, asesorado por Gustavo Almassio, está logrando sacar una buena cervecera que se vende en su totalidad.

El trigo por su parte se vende a los molinos de la zona, siendo también la venta el destino final de los granos de soja y girasol.  Integrados al planteo ganadero el maíz y la arveja proteica se derivan al consumo animal, así como el sorgo que se ensila como planta entera reservando una pequeña proporción que se consume como diferido.