El Ing. Agr. Pedro Platz lideró una de las estaciones de la jornada virtual de enfermedades en fina de la Rem destinada a calidad de aplicación.

El Ing. Agr. Pedro Platz (MP 00002 CIAFBA) de la FCA de Balcarce explicó que para alcanzar una aplicación de calidad hay 7 pasos que no deben faltar. A continuación un detalle de cada uno:

1- Monitoreo del cultivo y seguimiento del lote, para detectar la enfermedad y definir en qué momento aplicar. De esta manera hacemos una planificación temprana de la pulverización a realizar. Además nos posibilita una correcta prescripción para la aplicación indicando producto, dosis y las características de trabajo.

2- Condiciones meteorológicas. Conocer condiciones ambientales en el lote al momento de la aplicación es clave para regular la máquina en consecuencia. Esto variará además según los objetivos de aplicación. Conviene manejar un promedio de varios pronósticos y utilizar herramientas de medición a campo como el anemómetro. Como referencia, las condiciones ideales de aplicación son: temperaturas entre 5 y 30°C, viento entre 5 y 18 km/h y humedad relativa entre 20 y 80%.

3- Calidad y provisión de agua. Contar con provisión suficiente de agua es importante para evitar problemas de concentración de sales (dureza). Debe asegurarse una fuente de agua limpia y realizar al menos un análisis de laboratorio anual para determinar dureza y el pH. El conocimiento de estos valores permite realizar las correcciones necesarias y evitar pérdidas de eficiencia de aplicación.

4- Equipo de aplicación. Advertir las características y condiciones de la pulverizadora es esencial para realizar las recomendaciones de calibración específicas según  tipo de producto, ubicación del  patógeno, etc. El principal componente del equipo es la pastilla, siendo clave contar con más de una opción para poder elegir. En fungicidas lo recomendable es el uso de pastillas de cono hueco que generan gotas finas, un espectro uniforme y de forma oblicua, lo que permite un mejor ingreso en el canopeo. También hay que definir la presión y velocidad de trabajo, variables que determinan el caudal por hectárea.

5- Orden de carga y coadyuvantes. Al momento de realizar la carga del tanque y cuando se aplica más de un producto, hay que tener en cuenta posibles antagonismos entre estos, ya que pueden significar pérdidas y cortes del caldo. En general los fungicidas son emulsiones y, por tanto, deben estar muy bien agitadas. Para ello es clave que el equipo cuente con un buen sistema de agitación de manera de aplicar dosis homogéneas en toda la tirada.

El uso de adyuvantes es fundamental para formar una buena emulsión. Normalmente, el tipo de coadyuvante a usar se indica en el marbete de cada producto.

6- Evaluación de la calidad de aplicación. El uso de tarjetas hidrosensibles y de herramientas como las Apps de escaneo, permiten evaluar la cantidad de impactos/cm2 y el diámetro de las gotas. Estos indicadores hacen a la calidad de la aplicación pues dan una idea de la llegada del producto al blanco. Conocerlos nos permite realizar los ajustes necesarios de la máquina para lograr valores objetivo.

7- Informe de la aplicación. Es importante que el aplicador tenga el hábito de llevar lo que se conoce como ‘acta de aplicación’, un registro con información de cada aplicación: productos, dosis, horarios, condiciones climáticas, etc. Permite dar seguimiento del lote, evaluar resultados y tener respuestas para hacer frente a cualquier inconveniente.

Como conclusión podemos decir que la calidad de aplicación no se define en un momento puntual sino que es una secuencia de etapas que se deben ir completando de manera racional, tomando decisiones a favor de los objetivos planteados y con la necesidad de evaluar constantemente cómo se está trabajando.  

Cabe destacar que es un aspecto que puede determinar el éxito o fracaso de un tratamiento, por eso es crucial darle la importancia necesaria cada vez que se hagan tratamientos de control.