EIQ, una herramienta para evaluar el impacto ambiental

Cada vez es más necesario conocer el impacto ambiental de nuestra agricultura, por lo que es fundamental desarrollar metodologías que combinen simplicidad y pertinencia.

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¡Siempre alerta al trigo!

Como cada año y en plena campaña las enfermedades en trigo son foco de preocupación entre los productores.
¿Cómo ajustar el manejo para no perder rendimiento y competitividad?

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Aplicaciones Dirigidas, el análisis de las Regionales Tandilia, América, Necochea y Lincoln de Aapresid

Debido al aumento del costo y dificultad del control químico de las malezas, se ha vuelto muy necesaria la adopción de nuevas herramientas y procesos para lograr un manejo integrado. Con ese fin, Agroestudio Viento Sur realizó el siguiente análisis sobre la factibilidad del uso de aplicaciones dirigidas en distintas zonas de la provincia de Bs. As. 

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Plagas en planteos ‘siempre verdes’

La Agricultura Siempre Verde trae muchos beneficios y también nuevos desafíos ¿Cómo evoluciona el manejo de malezas, insectos y enfermedades en estos planteos? Uno de los temas que se tratarán en el próximo Congreso Aapresid que se desarrollará del 18 al 28 de agosto.

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Langostas: el resurgimiento de una plaga histórica

Autor: Ing. Agr. Hector Emilio Medina - Jefe Programa Nacional de langostas y tucuras - Senasa.

Las langostas en el mundo han sido históricamente un problema, tanto para la agricultura como para la ganadería. En nuestro país, Schistocerca cancellata o langosta sudamericana es la especie más difícil.

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Monitoreo de pulgones en el cultivo de trigo

Por: Dra. Ing. Agr. Saluso, A. (Entomología. INTA EEA Paraná.)

En la región pampeana el trigo es afectado fundamentalmente por cuatro especies de pulgones: verde, amarillo, de la espiga y negro. Algunas características y recomendaciones para un correcto monitoreo.

 

En el cultivo de trigo se registran varios grupos de invertebrados, con diversas funciones en la trama trófica. Dentro de ellos, los pulgones ocupan un lugar relevante por su capacidad para producir daño en distintos órganos de la planta y en diferentes etapas de su fenología. Estos insectos presentan tamaño reducido (1 y 4 mm), apariencia delicada, vida efímera y alta tasa de reproducción. Poseen un aparato bucal suctopicador, lo que les permite succionar los jugos vegetales en grandes cantidades. Además, durante su alimentación incorporan saliva tóxica originando manchas locales, clorosis, marchitamientos, deformación de órganos y muerte de tejidos. A estos daños directos, se le suman los indirectos debido a que algunas especies de áfidos pueden ser vectores de enfermedades tales como el virus del enanismo amarillo de la cebada y del mosaico del pepino.

En la región pampeana, los pulgones más frecuentes en trigo son: “pulgón verde de los cereales” (Schizaphis graminum), “pulgón amarillo del trigo” (Metopolophium dirhodum) y “pulgón de la espiga del trigo” (Sitobion avenae). Asimismo, quizás como consecuencia de cambios en el sistema productivo, se identificaron nuevas especies como Sipha maydis “pulgón negro de las gramíneas”. 

Las precipitaciones abundantes condicionan el desarrollo de colonias de algunas especies de pulgones, no solo por su efecto físico sino también por crear un ambiente favorable para la proliferación de enfermedades fúngicas.

Para los pulgones no hay una metodología de monitoreo estandarizada, por lo que se propone revisar como mínimo 30 plantas al azar. En estado vegetativo, se debe observar la presencia de pulgones sobre ambas caras de las hojas y contabilizar el número de ellos. En reproductivo, se recomienda observar las espigas y detectar presencia y abundancia de áfidos. En la Tabla 1, se presentan los niveles de acción establecidos para tres especies de pulgones. 

Tabla 1. Niveles de acción para las especies de pulgones asociadas al cultivo de trigo.

Especie de insecto

Estado fenológico

Nivel de decisión

 “Pulgón verde”

Desde emergencia a 15 días

3-5 pulgones/planta

Posterior a los 15 días

15 pulgones/planta

“Pulgón amarillo”

Macollaje

10 pulgones/planta

Encañazón

15-20 pulgones/planta

Hoja bandera y espigazón

40-50 pulgones/planta

“Pulgón de la espiga”

Espigazón y floración

5 pulgones/espiga

Grano acuoso

20-30 pulgones/espiga

 

Momentos de ocurrencia y principales características morfológicas de los pulgones en el cultivo de trigo

 

En el manejo de pulgones en el cultivo de trigo, es fundamental tener en cuenta que los mismos se encuentran regulados por numerosos enemigos naturales entre ellos entomopatógenos, vaquitas predadoras y avispitas parasitoides.


Uso de herbicidas residuales

Una de prácticas que integra el ABC de REM, fundamental en el manejo integrado de malezas.

El ABC de REM, define los 10 pilares para un manejo racional de malezas. Estas prácticas están agrupadas entre las que permiten Adelantarnos al problema, las que propician un Buen ambiente para el cultivo y las que se destinan a Controlar las malezas que igualmente crecen.

Dentro de este último grupo, una de las prácticas recomendadas es el Uso de Herbicidas Residuales. Los herbicidas residuales son aquellos que luego de ser aplicados al suelo tienen la capacidad de persistir activos durante algún tiempo en su solución. Actúan como preemergentes de las malezas controlando las que están por nacer sin tener, en su mayoría, acción sobre las malezas que ya están establecidas en el lote previo a la aplicación.

En este tipo de herbicidas al ser depositados al suelo hay muchos factores edáficos (M.O., pH, microorganismos), ambientales (lluvias, temperatura, radiación) y de la molécula en sí misma (solubilidad, presión de vapor)  que influyen en todo el proceso desde que son aplicados hasta que efectivamente realizan su acción de control.

Así mismo, como en toda aplicación de fitosanitarios, el porcentaje de control alcanzado también va a depender de factores de manejo como la selección del herbicida, fecha de aplicación, situación del lote, calidad de aplicación, entre otras cosas.

Se debe destacar que un punto esencial en el uso de residuales es la necesidad de  una planificación temprana que considere el análisis de cuáles son las especies de malezas presentes en el lote y de sus flujos de emergencia para así lograr llegar a tiempo con la aplicación previo a la germinación de los primeros individuos y con el activo indicado. De aquí surge la importancia del monitoreo periódico y de la existencia de modelos de predicción de emergencias de malezas por especie y zonas.

Como consecuencia de una adecuada aplicación los residuales permiten implantar el cultivo en un lote libre de malezas, evitando así la competencia en estadios tempranos y la necesidad de controles postemergentes que le generan un stress al cultivo, mayores costos y a menudo son menos eficientes.

Además estos herbicidas reducen la presión de selección a determinados postemergentes, debido a la disminución de la cantidad de individuos presentes en el lote y retardando así la aparición de resistencias que pudieran ocurrir.

Una práctica estratégica en el control de malezas problemáticas es lo que se denomina como “overlapping”, o sea la aplicación secuencial de herbicidas residuales generando un solapamiento de sus acciones de control, lo que nos permite mantener el lote limpio por más tiempo y reemplazar la aplicación repetida de herbicidas postemergentes. Aquí también se debe tener en cuenta la rotación de sitios de acción usados para disminuir la presión de selección de resistencia.

Esquema ejemplo de overlapping en curva de emergencia de Amaranthus palmeri

A diferencia de lo que normalmente se cree para este tipo de productos, se debe realizar una pulverización de calidad alcanzando una cobertura uniforme en el lote. Siendo en este caso también recomendable la aplicación del herbicida residual junto a un coadyuvante, ya que este ayuda a que el ingrediente activo hidratado se disperse mejor en los primeros centímetros de suelo y además cumple la función de protección cuando las condiciones ambientales no son las óptimas.

Así mismo cabe aclarar que cuando usamos en forma incorrecta los residuales, entendiendo por esto: aplicaciones sin respetar los tiempos de carencia,  los usos para los cuales están registrados los productos o la rotación de activos, podemos encontrarnos con algunos aspectos negativos. Entre ello podemos nombrar:

  • Carryover, daño ocasionado por la acción residual del herbicida en el cultivo posterior para el que fue aplicado
  • Stacking, efectos fitotóxico aditivos y sinérgicos, debido a la acumulación de activo por aplicaciones repetitivas de herbicidas residuales.
  • Pérdida de activo por lixiviación (desplazamiento hacia capas inferiores) o escurrimiento superficial (desplazamiento hacia bajos), debido principalmente a excesivas lluvias, pudiendo ocasionar contaminación de napas o cursos de agua y acumulación de activos en zonas bajas.

Entonces, entender las características del lote, las propiedades básicas de los herbicidas residuales y cómo es su interacción, es fundamental para poder utilizar estas herramientas de forma correcta dentro de un manejo integral del sistema y preferentemente con una visión a largo plazo.


Carryover: cuando la residualidad se convierte en un problema

Para ampliar la ventana de protección de un herbicida buscamos mayor residualidad en el suelo. Pero ¿qué pasa cuando esto puede afectar al cultivo siguiente?

Daño por carryover en soja en Justiniano Posse. Gentileza: Bertran, J.P.

La mayor residualidad es una cualidad buscada en un herbicida, ya que asegura una mayor ventana de protección de los cultivos contra las malezas. Pero a veces, éste permanece en el suelo en concentraciones que resultan fitotóxicas que perjudican al cultivo siguiente. Este fenómeno se conoce como “carryover” y fue el tema elegido para el Taller que la Rem ofreció en la Regional Justiniano Posse junto a la especialista  Ing. Agr. Jorgelina Montoya del INTA Anguil.

Según explicó Montoya  “en el carryover intervienen dos componentes: Por un lado, el producto  en sí mismo y la bioactividad en el suelo resultante de diferentes interacciones que se establecen entre el compuesto y el suelo. Y, por el otro, el cultivo que sigue en la rotación, ya que no todos los cultivos demuestran la misma  sensibilidad a los residuos en el suelo.”.

En cuanto a la interacción del producto con el ambiente, la misma depende de: las propiedades físico-químicas del suelo (textura, materia orgánica, pH, población microbiana, etc.), las condiciones climáticas, las propiedades físico-químicas de la molécula (ionizabilidad, solubilidad, adsorción, etc.).

Daño por carryover en maíz en Justiniano Posse. Gentileza: Bertran, J.P.

Todos estos factores interactúan entre sí y determinan la velocidad de disipación (desaparición) del herbicida del sistema. Así, un activo puede degradarse, lixiviarse  o permanecer  como residuo ligado a los coloides del suelo por lo que no estaría disponible para su acción herbicida.

La degradación de las moléculas de fitosanitarios se produce por procesos como fotólisis, hidrólisis química o metabolismo microbiano. Las estructuras química más complejas y grandes son más difíciles de ser degradadas por lo que tienen mayor persistencia. El parámetro para clasificar el tiempo de degradación de un herbicida se denomina Vida Media, y es la cantidad de días que demora el activo en reducir su concentración a la mitad. Es una medida de la persistencia y, por tanto, es un dato orientativo del  riesgo de generar Carryover.

El parámetro que define la disponibilidad de los compuestos en el suelo es el coeficiente de adsorción Kd. Este parámetro indica la cantidad de herbicida adsorbido a al suelo en relación al herbicida disponible en la solución del suelo. Hay que recordar que la materia orgánica es el componente edáfico que mayores sitios de adsorción o retención ofrece. Es por ello, que otro parámetro muy utilizado es el Koc que indica del total retenido al suelo cuál es la fracción retenida por parte de la materia orgánica. Cuanto mayor sea el valor, mayor es la retención en materia orgánica y menor es su disponibilidad y por ende también menor es su movilidad en el suelo.

Las formas en que los herbicidas pueden ser retenidos en el suelo son varias.  Hay fracciones ligadas al suelo lo que significa que están muy retenidos y por lo tanto no están disponibles para la degradación ni tampoco están bioactivos.  Estas fracciones podrían  quedar nuevamente disponibles a través del proceso de  mineralización de la materia orgánica. Otros fracciones de los herbicidas están disponibles en el suelo disueltos en el  agua edáfica. Estas fracciones están  bioactivas (tienen capacidad herbicida) y están disponibles para ser degradadas o también pueden lixiviar. El proceso de adsorción (retención) de las moléculas de herbicidas es un proceso reversible . Su disponibilidad se relaciona con la cantidad de agua del suelo.

La retención también va a depender de la carga de la molécula herbicida.  Moléculas neutras presentan mayor afinidad a ser retenidas por la materia orgánica. Moléculas de carga negativa (aniónicas)  tienen baja afinidad a la mayoría de las cargas del suelo - que también son aniónicas - generando un efecto de repulsión. Ocurrirá lo inverso en el caso de herbicidas de carga positiva (catiónicos).

Los cultivos de servicios (CS), son una excelente práctica para mejorar las cualidades edáficas.  Permiten aumentar la actividad microbiana, y así favorecer la degradación de los compuestos que puedan quedar en el suelo. A esto se suma la capacidad de los CS  de absorber y detoxificar los activos del suelo. Un suelo más vivo es un suelo con menos probabilidades de carryover.

En una encuesta realizada por la REM,  los socios de la Regional Justiniano Posse manifestaron que la mayor sospecha  de carryover ocurre con herbicidas ALS en  maíz, trigo y soja no STS.

Fuente: encuesta REM Regional J. Posse, 2020.

La misma encuesta reveló que el principal motivo de carryover es la repetición de activos del mismo sitio de acción.  Los años de bajas precipitaciones y el uso de alta dosis de herbicidas, fueron otras de las causas mencionadas


Manejo de Rama negra con resistencia a los herbicidas inhibidores de ALS

Las fallas visualizadas con este importante grupo de herbicidas hacen necesario repensar las estrategias normalmente utilizadas.

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¿Por qué usar terápicos de semilla en trigo?

El control químico de patógenos de semilla o de suelo es una práctica muy recomendable para arrancar con un cultivo sano y un buen stand de plantas.

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