Con el triple objetivo d"> Entender la resistencia para resistir- Aapresid - Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa - Argentina
19/02/13 14:17

Entender la resistencia para resistir

La maleza Echinochloa colonum, que resiste glifosato y se extiende por el país, generó un rico debate.

Con el triple objetivo de conocer en profundidad la maleza (su importancia y extensión), definir líneas de estudio y desarrollar recomendaciones prácticas de manejo para su control, se llevó a cabo el taller sobre Equinochloa Colonum (popularmente conocido como Capin) resistente a glifosato.

El taller fue organizado por el Programa de Malezas Resistentes, nacido en 2010, en el que Aapresid actúa como coordinadora de los esfuerzos y habilidades de una extensa red de profesionales unidos con los mismos objetivos: dar alerta, detección temprana y comprobación científica a las resistencias; brindar difusión dentro del sector orientada a la prevención; y, finalmente, dar fluidez a la información a través de una web pública (www.rem.org.ar).

En el taller participaron reconocidos especialistas en malezas de diversas instituciones nacionales e internacionales, preocupados por el avance de una maleza resistente a glifosato con dos focos de expansión en el país: el noroeste y la Región Centro.

Primero fue el caso del norte argentino, donde la maleza es un problema desde hace muchos años y se la reconoce resistente a glifosato desde finales de los ´90. Su aparición se atribuye a la zona de montes frutales y luego prosiguió su diseminación a través de los ríos sobre los lotes agrícolas.

Según el ingeniero Ignacio Olea, de la Estación Experimental Agropecuaria Obispo Colombres (EEAOC), en Tucumán se conocen dos ecotipos diferentes: la equinocloa manchada (la más dura de controlar con el herbicida) y la blanca.

En esta zona, existe una gran interacción entre los factores ambientales y la resistencia, ya que, por ejemplo, por debajo de 19° la maleza no se comporta como resistente al glifosato. Por otro lado, la especie crece en distintas épocas del año, según la temperatura y la humedad, principalmente. El área afectada en la provincia de Tucumán llega a las 250.000 hectáreas, según Olea.

Para el experto, existen diversos productos disponibles para su control y manejo: la estrategia de mayor efectividad resulta ser un “doble golpe” con herbicidas. En este caso, la aplicación de un graminicida, seguida -a la semana- de otra con una mezcla de glifosato y 2,4-D, se evidencia como la estrategia más utilizada en barbecho de soja y maíz.

Por su parte, en la región centro, el ingeniero Juan Carlos Papa, de INTA Oliveros, indicó que los primeros indicios de resistencia a glifosato aparecieron en 2005 sobre algunos lotes en monocultivo de soja, aunque luego se diseminó por lotes con mejor manejo y rotación. La problemática hoy alcanza unos 950 km cuadrados de extensión, concentrada en 9 focos diferentes.

Se están encontrando diferentes biotipos con distintas relaciones o niveles de resistencia, algo similar a lo estudiado en California, según el PhD. Albert Fisher, especialista de la Universidad de California, también presente en el taller. Para Fisher, el problema en EE.UU. es grave, ya que no es reconocido por los productores, a quienes no logran concientizar sobre los factores de riesgo, ni está ampliamente difundida la recomendación de rotar los principios activos de herbicidas.

El tema está en el tapete y preocupa ya que desde 1996, cuando se registró la primera resistencia a glifosato en Australia, se expandió a 21 especies en 17 países. Para tener en cuenta.

Fuente: Clarín