Gusano blanco y bicho bolita son insectos de suelo que amenazan la implantación. La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (Rem) nos cuenta lo que hay que saber para mejorar su control.

En bajas densidades, los gusanos blancos y bichos bolita son benéficos ya que mejoran las propiedades físicas del suelo y favorecen la descomposición de residuos orgánicos. Pero cuando las poblaciones crecen se transforman en plagas que afectan la implantación de cultivos de invierno. Es fundamental el monitoreo en pre-siembra, con especial atención en suelos no perturbados o bajo pastura, donde la incidencia es mayor.

Según el Ing. Agr. Esteban Bilbao, socio Aapresid y asesor en el Sudeste de Bs As “gusano blanco está presente en gran parte de la región, pero es realmente un problema en lotes que salen de pasturas a agricultura. Bicho bolita es una amenaza creciente. Su presencia es generalizada, y en la mitad de los casos, requiere acciones de control”.

Gusano blanco

Foto: Gentileza de Pablo Manetti – UNMdP

Los gusanos blancos gustan del trigo, cebada, arveja, lenteja, incluso colza. Este grupo de insectos está dominado por Diloboderus abderus o “bicho torito”. Los adultos aparecen en diciembre y desde enero a marzo ocurren las oviposiciones. Luego de unos 15 días aparecen las larvas, que viven en el suelo hasta octubre o noviembre, cuando ingresan al estado de pupa.

Las larvas (gusano) son las que generan daño, alimentándose de semillas, raíces y plántulas. El daño se evidencia como marchitamiento, secado y reducción del stand de plántulas. Esto provoca manchones de suelo desnudo que afectarán el rendimiento y dejarán espacio a las malezas. El primer indicio de ataque son los ‘montículos’ de tierra que dejan en el lote.

Se diferencian de otras especies de gusano blanco por su gran tamaño (5 cm vs. los 3.5 cm de otras especies). Tiene una cabeza marrón rojiza, que se diferencia del castaño claro de la cabeza de otras especies. El ancho de su cabeza es similar al del cuerpo, mientras que en las otras especies ésta es más angosta.

El monitoreo consiste en pozos de 50cm x 50cm de superficie (1/4 m2) y 30 cm de profundidad, distribuidos en el lote y calculando unos 10 pozos para lotes de más de 30 has. De cada pozo se obtiene una muestra de suelo que se desterronará contando el número de larvas/m2.

Se considera que 5 a 6 larvas/m2 producen mermas del 10% del rendimiento en trigo (nivel de daño económico o NDE). La estrategia de control más eficiente es el tratamiento de semillas con insecticidas como tiodicarb, tiametoxán, teflutrina e imidacloprid. Si bien preventivo, este método debe usarse sólo cuando se supera el NDE.

Los insecticidas al surco de siembra permiten una mayor dosis por superficie y, por tanto, una ventana de protección más extensa, pero su aplicación necesita de equipos especiales. Respecto de los insecticidas en cobertura total sobre el suelo, el control es errático y nunca superior al 50%. Otra estrategia es el atraso en las fechas de siembra, ya que las siembras tempranas exponen las plantas a mayor temperatura y actividad de la plaga.  Por último, existen avispas que parasitan las larvas y hongos y bacterias que las infectan, facilitando el control biológico.

Bichos bolita:

Foto: Gentileza de Pablo Manetti – UNMdP

Armadillidium vulgare o bicho bolita se diferencia de especies parecidas e inofensivas como la cochinilla de la humedad porque esta última no forma una “bolita” perfecta al protegerse y posee un par de extremidades llamadas urópodos. “Pasa los primeros estadios dentro del ‘marsupio’ o saco protector de la hembra. Una vez liberado, tarda entre 1 y 2 años en completar su ciclo”, explicó Pablo Manetti de la UNMdP en su paso por el ciclo #AapresidEnCasa para hablar de la plaga.

Se alimenta de semillas, cotiledones y hojas durante la implantación. Al igual que el gusano blanco, ataca por manchones. El monitoreo consiste en muestras con marcos de 50×50 cm cada 1.5 has. Se recomienda estén georreferenciadas para facilitar seguimiento. Para evaluar necesidad de control químico hay que considerar que el nivel de daño económico o NDE ronda los 70-80 individuos/m2, pero que es dinámico y depende del año.

 Las formulaciones solidas en forma de cebos tóxicos permiten la llegada del producto al interior del suelo. Las dosis recomendadas son de 3-6 kg/ha variables según condiciones ambientales, que afectan actividad de la plaga y persistencia del cebo. Pueden aplicarse antes o después de la siembra con máquina centrifuga.

Puede recurrirse a estrategias que promuevan el rápido establecimiento del cultivo como fecha de siembra y calidad de semillas. El uso de barre-rastrojo o limpia surco en la sembradora es una herramienta eficaz, al igual que el desparramador de residuos de cosecha para evitar la acumulación de rastrojos que sean foco de infestación. En cuanto al control biológico, hay coleópteros que se alimentan del bicho bolita. Su acción puede promoverse mediante el uso racional de insecticidas.