El ingeniero Ignacio Olea describió cuáles son las plagas más resistentes y los químicos que se deben utilizar para lograr un control efectivo. Soja, maíz, caña, poroto y chía.

Los informes técnicos, a partir de las condiciones climáticas imperantes en Tucumán, son una constante a la que los técnicos locales y de zonas aledañas están acostumbrados, por lo que se convirtieron, desde hace tiempo, en la consulta obligada antes de tomar muchas decisiones.

A esta altura de la campaña de granos de verano, tienen una presencia casi obligada, no sólo por las condiciones imperantes, sino también por los antecedentes climáticos, ya que Tucumán y las zonas aledañas vienen de dos campañas extremadamente secas, atravesando verdaderas sequías que pusieron a los cultivos al límite de su resistencia.
Durante la campaña 2013-2014, la falta de humedad hizo que casi todos los cultivos experimentaran atrasos de más de un mes en sus ciclos biológicos o en sus siembras. Eso también sucedió para las malezas, cuyos pulsos de emergencia se desfasaron, por lo que actualmente se presentan diferentes situaciones, sostiene el ingeniero agrónomo Ignacio Olea, jefe de la Sección Malezas de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).

Los problemas más frecuentes para los productores de granos los ofrecen las malezas tolerantes y resistentes al glifosato; entre las primeras figuran Trichloris sp. (presente en todo el país), Chloris y Santa Lucía (Commelina sp.); también mencionamos a una especie del género Setaria, todavía en estudio como para calificarla a qué grupo pertenece.

Integran el grupo de las especies con biotipos resistentes presentes en la provincia, las gramíneas Echinochloa colona, Eleusine índica, Urochloa panicoides y Sorghum halepense, a las que se agrega Amaranthus palmeri (latifoliada).
“Se descubre, en promedio, un nuevo biotipo resistente cada año; esto significa que el glifosato está dejando de ser un herbicida único, aunque sigue siendo imprescindible, ya que en una población estimada de 300 especies de malezas en el NOA, sólo falla con unas pocas, pero con las restantes conserva la eficacia”, apunta Olea.

Cultivo de soja

En estos momentos se están apreciando los beneficios de los barbechos químicos anticipados y del empleo de herbicidas residuales, para el manejo de esas especies de difícil control. Con la soja ya sembrada -explica el profesional- “actualmente los problemas se presentan con las malezas tolerantes y resistentes que no han muerto con el barbecho químico”.
Hay diferentes estrategias para controlarlas, pero la recomendación es ver cómo evolucionan éstas y sus nuevas emergencias para actuar en consecuencia.

Para el control en posemergencia, según Olea, la clave pasa por asesorarse, ya que admite que hay información, conocimiento y experiencia disponibles en el medio. “Es necesario preguntar, es un momento en el que hay que practicar un manejo inteligente que le sea rentable al agricultor”, reflexionó.

“Uno de los biotipos resistentes con que estamos trabajando ahora -consigna el especialista- es un ataco nuevo: el Amaranthus palmeri. Una planta de esta especie puede ocupar un metro cuadrado, y hace imposible cosechar”, comentó.
“Estamos trabajando en la zona de Leales, porque creemos que está concentrado ahí. Necesitamos que los productores que encuentran manchones de ataco que sobreviva al glifosato, se comuniquen con nosotros en la Sección Malezas, al (0381) 4521058, para que podamos evaluar su difusión”, enfatiza Olea.

Malezas en caña de azúcar

En el control de malezas de la caña de azúcar se usan herbicidas residuales en el 90% de la superficie de caña planta; por eso, hay cañaverales muy limpios. Este efecto tiene influencia en las próximas socas, donde también se está generalizando la utilización del mismo manejo. “Hay que cuidarse del Tupulo (Sicyos polyacanthus), una enredadera que comienza a salir en septiembre y presenta varios pulsos de nacimiento. Si hay luz crece, se enreda en la caña hasta que consigue llegar arriba y luego comienza a crecer horizontalmente. Hace una década, descubrimos en la Eeaoc una fórmula efectiva en pos emergencia (Fluroxipir + Atrazina)”.

Cultivo de maíz

El maíz tiene la ventaja de que los productores están familiarizados con el uso de herbicidas residuales. El problema de este cultivo es que, por tener ciclo muy largo, el período de protección de los productos no alcanza a cubrir las emergencias de las malezas que nacen tardíamente (marzo y abril), como el Trichloris, y su población aumenta si no se realizan manejos apropiados en los barbechos químicos de la próxima campaña.
Además, cuenta con más recursos y estrategias que la soja para manejar las malezas resistentes al glifosato en posemergencia

Poroto y Chía

Estamos a 15 días de la siembra de poroto y chía. Hay que empezar con los barbechos químicos; para ello, se debe tener muy en cuenta las malezas tolerantes y resistentes. Es recomendable comenzar a ver bien los campos y realizar los barbechos para que los suelos estén limpios. Un aspecto importante a considerar es que, en ambos casos, se trata de cultivos que son susceptibles a los residuos de algunos herbicidas utilizados precedentemente.

Fuente: La Gaceta de Tucumán