Autor: Ing. Agr. Hector Emilio Medina - Jefe Programa Nacional de langostas y tucuras - Senasa.

Las langostas en el mundo han sido históricamente un problema, tanto para la agricultura como para la ganadería. En nuestro país, Schistocerca cancellata o langosta sudamericana es la especie más difícil.

Características generales de la plaga

Las langostas y tucuras – saltamontes – son insectos polífagos que pueden afectar la actividad agrícola en forma directa y a la actividad ganadera, de forma indirecta, alimentándose de los recursos forrajeros, produciendo además daños en la vegetación nativa.

Adulto de Schistocerca cancellata. Foto: Ing. Agr. Emilio Medina

A nivel mundial existen alrededor de 25 especies consideradas langostas que se diferencian de los saltamontes -tucuras/gafanhotos– no desde la taxonomía, sino por la particularidad que tienen las langostas de cambiar de fase solitaria a gregaria o viceversa, ante distintos estímulos, siendo la densidad el más relevante. Una langosta solitaria no conlleva ningún riesgo, pero la fase gregaria implica modificaciones en la morfología – tamaño y color- y el comportamiento: los individuos se atraen aumentando la densidad poblacional y también su voracidad. Esta transformación fásica se conoce como “Teoría de Fases”.

Individuos de langostas en distintas fases. Se observa la diferencia en el fenotipo

Se trata de una plaga migratoria y transfronteriza, con una gran capacidad de desplazamiento, alcanzando hasta 150 kilómetros por día, donde nubes de millones de individuos, conocidas como mangas, se desplazan rápidamente sin respetar fronteras. Sumado a esto, su gran voracidad las hace capaces de alimentarse de casi cualquier material vegetal, con un consumo diario equivalente a su propio peso (unos 2 gramos). Una manga de un kilómetro cuadrado puede comer lo mismo que 35.000 personas (FAO) o que 2.000 vacas en un día (Senasa). En Argentina, los tamaños de mangas promedio en los últimos años alcanzan los 25 kilómetros cuadrados.

Datos de consumo estimativos y potenciales. Fuente: SENASA

Además, esta plaga considerada como bíblica y que jugó un rol clave en la Batalla de Tucumán en 1812, tiene una alta capacidad reproductiva, generando curvas de crecimiento poblacional casi exponenciales. En el caso de la especie sudamericana, esto se debe a que ponen en promedio entre 80 a 100 huevos por postura, que depositan en el suelo de 2 a 3 veces en cada ciclo, con hasta 6 posturas.

 

Langosta oviponiendo. Foto: Ing. Agr. Hector Emilio Medina

¿Por qué ‘volvieron’ las langostas?

Lo cierto es que las langostas nunca se fueron, pero en 2015 la plaga inició un nuevo periodo, y se teme que se encuentre en una nueva fase de expansión. Aquí conviene destacar que, en el pasado, llegó a ocupar una superficie de 4 millones de km2.

Periodos de plaga (1891 – actualidad) y mapa de áreas históricas.

 

La llamada langosta sudamericana, tiene una amplia área de influencia que incluye desde Argentina hasta Bolivia y Paraguay, ambos regidos por emergencias fitosanitarias.

En nuestro país el mayor problema se dio durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, en los cuales se registraron grandes pérdidas económicas. A partir de 1954, luego de una década de controles intensivos que involucraron a casi 7.000 operarios, aviones y más de 12.000 toneladas de insecticida, la plaga entró en estado de recesión, reduciendo su área de infestación que llegó a abarcar todo el territorio argentino.

En 2015 ocurrió una explosión demográfica sin antecedentes para nuestro país en los últimos 60 años, situación que ya se venía dando desde 2014 en otras regiones del mundo como en el Cuerno de África, donde la llamada langosta del desierto avanzó hasta Asia.

Las hipótesis que buscan explicar esta dinámica señalan como principal mecanismo biológico a la influencia de las precipitaciones sobre ciertos parámetros demográficos y la duración de la diapausa reproductiva invernal. Por otro lado, cobra vigor la hipótesis del efecto financiero: periodos de larga recesión afectan negativamente a las acciones vigilancia permanente en cuanto a la intensidad y superficie monitoreada, impactando en la detección bandos y mangas.

Situación actual

De manera similar a lo que ocurrió en 2017 y 2019, las poblaciones de langostas ingresaron a nuestro país desde Paraguay. Pero a diferencia de esos años, esta vez lo hizo por el Este de Formosa, para luego migrar hacia el Sur, cruzando Chaco y Santa Fe hasta llegar a Corrientes, luego de 73 años. Al cruzar el Río Paraná se encendió una alarma en Brasil y Uruguay, países que no sufren invasiones de esta plaga desde los años 40’.

El movimiento de las mangas en este momento, está dado por dos factores clave: el vientos y las temperaturas. Según su dirección, el viento determina hacia dónde se mueve la plaga, y con su intensidad, cuánto se podría mover. La temperatura va a determinar cuánto tiempo se moverá la nube de insectos, o si efectivamente se moverá. En los últimos días enfrentamos bajas temperaturas, que no permiten grandes desplazamientos. Por estos motivos, no sólo es importante monitorear la plaga sino también las condiciones climáticas.

Durante este 2020, todos los movimientos de la plaga fueron anticipados por el Senasa gracias a modelos específicos. Pero cabe destacar que el aviso de alarma no siempre puede darse con gran anticipación, recordando que las trayectorias pueden alcanzar los 150 km/día.

Al momento se han registrado algunos daños, pero para nada comparables con los que ocurrían previo a 1954, cuando literalmente ‘arrasaron’ los cultivos. Esto puede deberse a las acciones de control realizadas en los tres países, y a que la plaga se ha movido por zonas en donde existe una mayor superficie de paisajes naturales que cultivos.
Pero si la plaga continúa su avance hacia zonas más productivas, el riesgo aumentará. Por este motivo resulta fundamental

contener la situación, siendo clave continuar fortaleciendo la relación con el sector privado que ha tenido éxito en los últimos años imitando a países vecinos. Además de las acciones de coordinación de Senasa, es clave el rol de los gobiernos locales, en especial de las provincias.

Todas las decisiones son tomadas en forma conjunta en el marco de un Comité de Crisis Nacional. El Programa Nacional de langostas y tucuras creado en 1891 es hoy referencia a nivel regional respecto al manejo de esta plaga. Esto se debe al esfuerzo en equipo de langosteros del Senasa y el compromiso de todos los actores que trabajan en el tema, destacando el rol de los mejores especialistas, a través de la Red de Organismos Científico Técnicos para la Gestión del Riesgo de Desastres (Red GIRCYT) y el Protocolo interinstitucional de gestión de información acridios, Explosión demográfica de LANGOSTAS.

Bibliografía:

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