¿Monitoreamos o miramos malezas?

Lo que hagamos hoy en el campo será clave para las campañas siguientes.

El monitoreo tiene como finalidad conocer la situación de malezas (Diagnóstico) con el fin de tomar la decisión de aplicar las medidas de prevención, erradicación o control pertinentes. Los elementos que se brindan en las próximas secciones resultan centrales para obtener éxito no solo en la maximización del rendimiento del cultivo actual sino también de los futuros, en un marco de sustentabilidad. Los problemas que pueden causar las malezas superan con creces al ciclo de los cultivos anuales, ya que las malezas son un problema del lote y no del cultivo del año, como ocurre con las plagas y enfermedades, las malezas van a permanecer en el lote aún cuando no sembremos ningún cultivo o rotemos con uno diferente al actual.

El criterio de “Umbrales” no es útil en el caso de las malezas. En muchos casos el umbral debe ser cero, para evitar infestaciones que luego serán muy costosas, tanto desde el punto de vista económico como ambiental.

 

Método de monitoreo

Consta de un trabajo previo al monitoreo en el lote y el trabajo de monitoreo en sí. En el primer paso, se debe definir un calendario anual de monitoreo con fechas relativamente constates en el año, lo que permitirá luego comparar los resultados obtenidos entre años. Este calendario dependerá de la zona, los cultivos y las malezas más importantes presentes.

Como orientación, mínimamente es necesario realizar monitoreos durante el barbecho (la cantidad de veces dependerá de su duración), al inicio del cultivo (hasta el cierre del entresurco) y antes de la cosecha del cultivo. Paralelamente es necesario un monitoreo previo y posterior a cada aplicación de herbicida, con el fin de evaluar la eficacia de la aplicación y determinar posibles escapes por falla de la aplicación o posibles casos de resistencia.

También se debe definir un listado de las malezas más problemáticas de la zona lo que permite, por un lado, una mejor planificación del calendario de monitoreo (ya que determina fechas claves para detectar emergencia o rebrote de estas malezas), así como una más efectiva tarea en el campo porque permitirá tener presente “qué cosas no se pueden escapar” y dar la orden de control dirigido ante los primeros focos que visualice.

En cuanto al trabajo de monitoreo en sí, el primer paso es identificar perfectamente el campo con sus coordenadas claramente señaladas y eventualmente “zonificar” el relevamiento, si así fuese necesario (por ejemplo, dividiendo “loma” de “media loma” ó “bajo”).

Es necesario hacer el monitoreo en 3 sectores bien definidos: cerca de los alambrados o bordes, en la entrada de la cosechadora y en el interior de lote. Los 2 primeros sectores se monitorean con el fin detectar tempranamente posibles ingresos de malezas al lote. El monitoreo en los sectores 1 y 2 se hará recorriéndolos en su totalidad, y anotando la presencia de malezas potencialmente problemáticas, que no se encuentran en el interior del lote, por lo que podrían necesitar un tratamiento específico. El monitoreo en el sector 3 se hará siguiendo una W.

Monitoreamos o miramos

Se tomarán 10 “puntos” o sitios de muestreo para un lote de una superficie promedio de 15 a 50 hectáreas. En lotes más chicos o más grandes, quedará a criterio de quien realice el monitoreo definir si pueden ser suficientes menos puntos en el primer caso o necesario más puntos en el segundo. Se deberá ir observando entre estaciones, para detectar posibles pequeños manchones o plantas aisladas de malezas que aunque en baja frecuencia, ameriten un tratamiento específico. Ej: matas aisladas de Sorgo de Alepo resistente.

Cada una las muestras o sitios de muestreo es un círculo de aproximadamente 1.7m de radio (aproximadamente 10 m2) teniendo como centro al observador. En cada una se anota qué especies están presentes y al culminar las 10 estaciones se anota la densidad (estimada por el Indicador Poblacional de Abundancia-IPA) y tamaño (estimado por el Indicador Poblacional de Estado Fenológico-IPEF) de cada especie.

Se deberá prestar mucha atención para diferenciar nuevos nacimientos de fallas en la aplicación anterior, que deberán anotarse.

Teniendo en cuenta el nivel de malezas, integrando el estado del cultivo y el ambiente, se deberá determinar el nivel de alerta: el nivel verde indica que hasta el momento no se deben tomar medidas, el nivel amarillo indica que se está cerca del umbral de tratamiento y que debe monitorearse en un plazo no mayor a una semana. El nivel rojo indica que debe procederse a la pulverización u otra acción de inmediato.

Guardar estos registros es fundamental para una mejor planificación de la próxima campaña. Así mismo, ya existen aplicaciones para celulares y tabletas que facilitan la carga de datos, así como su análisis posterior y la posibilidad de compartir la información con quien se desee.

En base al documento “Protocolo para Diagnóstico de Malezas en Cultivos Extensivos” elaborado por REM, CREA, AAPPCE y especialistas de INTA y Universidades.

El protocolo completo se puede descargar aquí.

Planilla de monitoreo. Nombre científico, Código Bayer, Ciclo de Vida, casillas para anotar la presencia de cada especie (tildar) en cada estación de muestreo y casilla para indicación del IPA y del IPEF de cada especie al finalizar el monitoreo. Hay espacios adicionales para anotar especies no listadas.

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Tabla de IPA (Indicador Poblacional de Abundancia). Estimación visual.

Monitoreamos o miramos 3

Tabla de IPEF (Indicador Poblacional de Estado Fenológico). Estimación visual.

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