Investigadores de INTA Rafaela registraron por primera vez su presencia en Argentina. En ataques tempranos puede provocar pérdidas de hasta el 35%.

Foto: Roberto “Beto” Peralta

De nombre científico Melanagromyzasojae (Zehntner, 1900) pertenece a la familia Agromyzidae, del Orden de los dípteros. Es originaria de Asia y se encuentra distribuida en Australia, Rusia y España. En los últimos años fue detectada en Brasil y Paraguay.

En 2019 se reportaron daños en el cultivo de garbanzo en el norte de Córdoba y posteriormente la especie fue confirmada por investigadores de la EEA Obispo Colombres de Tucumán. Recientemente, entomólogos de INTA Rafaela registraron por primera vez su presencia en soja en el centro de Santa Fe.

 

Descripción de la especie

La hembra introduce el ovipositor e inserta el huevo en el tejido vegetal, preferentemente en la cara abaxial de las hojas nuevas. La larva (Figura 1a) eclosiona luego de 2-4 días y migra internamente por la nervadura más cercana, avanzando a través del pecíolo hasta el tallo, donde comienza a barrenar formando galerías (Figura 1b). Esta larva, de color amarillento, mide aproximadamente 2-3 mm, con la cápsula cefálica perceptible a través de las mandíbulas, mientras que los dos puntos negros en el último segmento abdominal pertenecen a los espiráculos.

El período larval puede variar de 7 a 12 días. El estado de pupa tiene una duración de aproximadamente 10 días, siendo el pupariolo que se observa dentro de la galería en el tallo (Figura 1c). El adulto (Figura 1d) tiene aproximadamente 3 mm de largo, de color negro brillante. El ciclo de vida completo varía de 16 a 26 días.

El crecimiento de esta mosca se ve favorecido por condiciones de alta temperatura y luminosidad.

Figura 1. Melanagromyzasojaeen planta de soja. (Laboratorio de Entomología, EEA Rafaela del INTA).

 

Daños

Mariela Fogar, investigadora del INTA Sáenz Peña, Chaco, explica que el periodo crítico para la aparición de las moscas es en las primeras cuatro semanas después de la germinación de la soja, resultando en muerte de plantas y fallas en el stand inicial.Cuanto más temprano es el ataque, mayores los daños potenciales, que pueden ir del 15 al 35%.

La “mosca del tallo de la soja” puede reducir el diámetro del tallo, la altura de la planta y la distancia de los entrenudos. También es posible observar un engrosamiento en la base del tallo, que resulta en “enanismo” o deficiencia en suministro de nutrientes. En la fase reproductiva de la soja, podría observarse una reducción en el número de vainas. De manera indirecta, el orificio de oviposiciónpermite el ingreso de enfermedades a la planta.Las pérdidas son mayores en cultivos que se encuentran bajo stress hídrico o en suelos de menor aptitud.

Además de soja, la arveja, crotalaria, alfalfa, poroto y caupí, entre otras leguminosas, son también hospederas de la plaga.

 

Consideraciones de manejo

No se dispone de información local sobre el manejo de esta especie y, debido a la aparente ausencia de síntomas externos en plantas afectadas, no se recomienda ninguna práctica de control químico sobre los lotes de soja. En manejo integrado de plagas la ‘no acción’ es la mejor acción ante el desconocimiento. Según el informe elaborado por los especialistas Trossero, Zuil y Frana de INTA Rafaela,pueden esbozarse lineamientos basados en el análisis de los conocimientos actuales:

  1. Dejar actuar los factores de mortalidad natural como los insectos benéficos. No conviene efectuar aplicaciones innecesarias en etapas tempranas del cultivo con insecticidas utilizados para controlar otros insectos.
  2. Rotar con gramíneas. Dada la gran variedad hospedantes alternativos de la familia Fabaceae, no efectuar siembras consecutivas de leguminosas.
  3. Siembras tempranas o normales escaparían a los mayores picos de la plaga,que crecen con avance de la estación estival.
  4. Cultivares de grupos de madurez largo tienden a tolerar y/o compensar efectos de herbivoría.

Para determinar la presencia y distribución de la especie se recomienda realizar monitoreos,con muestreos al azar de plantas y haciendo un corte longitudinal del tallo y ramasa fin de evaluar la presencia de galerías. Ante cualquier duda es recomendable enviar muestras al Laboratorio de Entomología de la EEA Rafaela INTA y/o Agencia de Extensión Rural más próxima.

Bibliografía