Uno de los momentos más esperados por productores de distintas zonas productivas del país puso primera. Te contamos lo que dejó la edición del exitoso taller en Tandil.

El miércoles 27 de Mayo se llevó a cabo en la localidad de Tandil, Buenos Aires, el primer Taller sobre Manejo de malezas difíciles del ciclo 2015, destinado a técnicos de la región. Los asistentes tuvieron a disposición información actualizada sobre las malezas más problemáticas de la zona y la posibilidad de discutir cuestiones relacionadas al manejo de los sistemas productivos y al rol del profesional en los procesos.

La presentación e inicio de la jornada estuvo a cargo del Ing. Agr. Martín Marzetti, Gerente del Programa de Malezas Resistentes de Aapresid (REM) quién expresó la situación actual en lo que respecta a malezas resistentes y tolerantes, perspectivas y próximos desafíos.

Actualmente el área agrícola se encuentra afectada por 21 biotipos resistentes, pertenecientes a 14 especies de malezas y 5 casos de resistencia múltiple, el último confirmado, un biotipo de sorgo de Alepo resistente a glifosato y a graminicidas inhibidores de la ACCasa. Se mostró, además, como es la distribución de estas malezas resistentes a través de los mapas publicados en www.aapresid.org.ar/rem/mapa-de-malezas.

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En segundo lugar, se presentó el Ing. Agr. Daniel Garaguso en representación del Distrito III del Colegio de Ingenieros de la provincia de Buenos Aires, el cual brindó una presentación sobre el rol del Ingeniero Agrónomo, los requisitos básicos para ejercer como lo son la posesión del título habilitante y la inscripción en el Colegio, obteniendo así la correspondiente Matrícula habilitante. También se abordaron temas concernientes a la Ley de agroquímicos y al uso de la receta agronómica en la provincia y la necesidad de la representación profesional por parte del Colegio.

La siguiente exposición estuvo a cargo del Ing. Agr. Ariel Novella, Asistente Técnico de Marketing de Rizobacter. Según se argumentó, actualmente las aplicaciones agrícolas son uno de los eslabones más débiles de los sistemas productivos, el 70% de la eficiencia de un producto se explica a través de la calidad de aplicación.

Ante este marco surge el programa Gota Protegida. Este programa, que se presenta como abierto y participativo, surge de la necesidad de educar e insentivar el uso de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en lo referente al tratamiento de tecnologías y técnicas que optimicen la eficiencia de las aplicaciones agrícolas y en la búsqueda de respuestas ante los constantes avances tecnológicos que implican nuevas formas y modos de operar.

Luego se abordaron temas técnicos relacionados a las características, clasificación y uso de coadyuvantes, calidad de agua y empleo de sulfato de amonio en aplicaciones agrícolas.

En la parte central de la jornada el Ing Agr. Francisco Bedmar, especialista de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNMdP, hizo incapié en la descripción del comportamiento de los herbicidas en el suelo y sobre el impacto de estos en el medio ambiente.

En lo que respecta al comportamiento en el suelo, el destino de un herbicida en el suelo está gobernado por procesos de retención (adsorción-desorción), de transformación (degradación y fotodescomposición) y finalmente procesos de transporte (volatilización, lixiviación y escurrimiento). Seguidamente se trató como estos procesos, en conjunto con las propiedades físicas y químicas del suelo pueden afectar la residualidad de los herbicidas.

Se tomo como ejemplo las Sulfonilureas, grupo de herbicidas muy usados, que presentan una degradación del tipo química la cual se ve afectada en suelos con pH altos (por encima de 7), por lo que en estos casos se podrían afectar los cultivos que siguen en la rotación, no recomendandose las aplicaciones de estos herbicidas en estos casos. Además a pH altos hay una menor retención del herbicida en el suelo (el mismo efecto se produce con bajos contenidos de arcilla y materia orgánica) y por lo tanto se incrementa su residualidad.

Las imidazolinonas actúan en el mismo sitio de acción (ALS) que las sulfunilureas, pero su comportameinto en el suelo es opuesto. En este caso, las imidazolinonas aumentan su residualidad con suelos ácidos, es decir con pH inferior a 7.

Por otro lado, el comportamiento de las traizinas es diferente y su degradación es 50% química y 50% biológica, por lo que su residualidad dependerá del nivel de actividad biológica del suelo, que varía mucho con el nivel de agua y la temperatura.

Bedmar destacó que un mapa de pH y materia orgánica del suelo de un lote nos permitiría predecir con bastante exactitud la residualidad de los herbicidas. Esto es de importancia en zonas donde estos parámetros cambian marcadamente dentro de un mismo lote y el uso de una dosis uniforme de herbicida puede causar fitotoxicicidad al cultivo en un sector del lote y “quedarse corta” en residualidad en otro sector.

El taller de discución sobre análisis y resolución de situaciones zonales y cierre de la jornada correspondió al Ing. Agr. Gustavo Almassio, referente zonal y ex miembro de la Regional Necochea de Aapresid, donde se discutieron cuestiones de manejo de malezas que más afectan la región como ryegrass resistente a glifosato, rama negra, nabos y viola, y uso de herbicidas según características de suelo, cultivos y rotación de modos de acción. Almassio mencionó como ejemlo la posibilidad de utilizar sorgo como cultivo de cobertura de verano, en los lotes que no se siembran con cultivos estivales.

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El sorgo permite utilizar herbicidas que, sumado a su capacidad competitiva en una siembra densa con poco espaciamiento entre surcos, dejan el lote limpio para el próximo cultivo.

Para ello se plantearon diversos escenarios de cultivos y complejo de malezas y discutieron posibles soluciones a partir de las experiencias de los asistentes. Se expresó la posibilidad que ábre la ganadería para un manejo más diversificado de malezas. En todo momento se destacó la necesidad de una mirada amplia del problema y las soluciones que trasciendan el cultivo. Para esto mismo, hace falta que los campos arrendados se hagan por un período de tiempo superior al año. Por otro lado, se destacó la importancia del monitoreo, el que debe mejorar en calidad y en frecuencia.

Al finalizar el taller se discutieron las posibilidades de manejo de estas y otras malezas que afectan los sistemas productivos del sur bonaerense, abordándose el problema teniendo como premisa la solución de la problemática de una manera sustentable. En un año difícil como el presente, el productor puede petender bajar los costos en el control de malezas, pero resulta una decisión equivocada, ya que las malezas no respetan tiempo económicos ni políticos y darles espacio un año puede resultar muy perjudicial para todos los siguientes.