Los cultivos resistentes a insectos son un aliado clave de nuestros sistemas productivos. ¿Estamos implementando las medidas necesarias para asegurar su vida útil?

Los cultivos resistentes a insectos o Bt están disponibles comercialmente en nuestro país desde 1998. Le deben esta denominación a la bacteria Bacillus thuringiensis de la cual se obtienen proteínas con efecto insecticida para ciertos insectos lepidópteros.  Estas proteínas pueden ser tipo Cry o Vip, ambas provocan parálisis del sistema digestivo de la plaga, que deja de alimentarse y muere. Actualmente existen cinco proteínas comerciales para el control de lepidópteros en maíz (Cry1Ab, Cry1F, Cry1A.105, Cry2Ab y Vip3A). En la Tabla 1 se presentan los nombres comerciales de los híbridos con las diferentes proteínas insecticidas o combinaciones de ellas . 

Tabla 1. Descripción de las biotecnologías disponibles en maíz, con los nombres comerciales y proteínas introducidas para el control de lepidópteros

Este tipo de tecnología controla principalmente insectos lepidópteros plaga como: Diatraea saccharalis (barrenador del tallo), Helicoverpa zea (isoca de la espiga) y Spodoptera frugiperda (gusano cogollero). El gusano cogollero es actualmente una de las plagas más importantes en maíz.  Genera defoliación, corte de plántulas y daños en el cogollo, y en casos de incidencia elevada puede afectar los granos (Willink et al. 1993).

En Argentina más del 90% de la superficie de maíz se siembra con híbridos transgénicos, que en su mayoría contienen características combinadas de tolerancia a herbicidas y resistencia a insectos (ArgenBio, 2020), siendo una de las principales herramientas utilizadas en el manejo del gusano cogollero. Esta elevada presión de selección sobre la plaga hace que esta biotecnología tenga altas probabilidades de generar resistencia[1], disminuyendo así su eficacia de control (Trumper, 2014). En 2016 se detectó el primer caso de resistencia de varias poblaciones de S. frugiperda a la proteína Cry1F, luego se evidenciaron fallas de control a campo de las proteínas Cry1A.105, Cry2Ab (Programa MRI, 2017).

Por este motivo es de suma importancia llevar a cabo acciones que, por un lado, permitan diagnosticar y monitorear la situación en que se encuentran las biotecnologías disponibles en nuestro sistema productivo y, por otro, ayuden a la difusión de estrategias que aumenten la vida útil de las mismas. En ese marco, la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) junto con la Asociación Semilleros Argentinos (ASA) llevan adelante un convenio desde hace tres años para trabajar en conjunto. Como producto de ese convenio la REM realizó una encuesta a más de 300 productores Aapresid de distintas zonas productivas del país para determinar el nivel de acciones tomadas para el cuidado de las tecnologías Bt.

Esta encuesta reveló que un 73% de los productores sembró híbridos de maíz Bt en la campaña 2019/20, siendo la zona del  Oeste de BsAs y La Pampa la de mayor adopción (85%) y la del Sureste de BsAs la de menor porcentaje de adoptantes  (63%).

Como es sabido, una de las estrategias  de manejo para demorar  la aparición de resistencia de insectos  es la implementación de refugios. Los mismos consisten en  sembrar  un híbrido  sin tecnología Bt en una parte del lote, ofreciendo así una fuente de generación de individuos susceptibles  que, al cruzarse con los adultos resistentes provenientes del Bt, generan descendientes susceptibles disminuyendo la presencia de individuos resistentes en la población. La implementación del refugio debe considerar ciertas características básicas para cumplir correctamente su función. Debe ser del tipo estructurado, representar un 10% de la superficie total del lote y no estar a una distancia mayor a 1500 m del maíz Bt (Programa MRI, 2017). Cabe destacar que, para cumplir la función de generador de adultos susceptibles, sólo puede recibir dos aplicaciones de insecticidas hasta la etapa de V8.

A pesar de la importancia del uso de refugios, su adopción en nuestro país es aún escasa: sólo un 43% de los productores que siembran maíz los implementan (ReTAA, 2019). Esta no es la tendencia entre  los productores Aapresid, ya que el  86% de los encuestados que sembraron maíz en 2019/20 implementó refugio.

Resultados Encuesta REM 2020 a socios Aapresid

Sobre las causas del no uso de refugios, los encuestados mencionan: la sobrecarga operativa que implica, la dificultad para conseguir semilla refugio de mismo calibre y ciclo que los híbridos utilizados en el resto del lote y el menor rendimiento generado en esa porción del cultivo.  Entre quienes sí optaron por la herramienta, un 18% de los encuestados reconoce no haber implementado todas las pautas recomendadas para que ésta cumpla correctamente su función, mientras que un 1% dice no conocer exactamente cuáles son las recomendaciones para la siembra y el manejo del refugio.

Para extender lo más posible la vida útil de los eventos biotecnológicos disponibles  – de los que la producción depende cada vez más – , es necesario: por un lado generar  mayor conocimiento sobre las estrategias necesarias para lograrlo y, por el otro, hacer un uso responsable de los mismos; lo que implica saber cuándo  es realmente necesario utilizarlos y cuáles son las recomendaciones establecidas por las entidades correspondientes.

 

[1] Cabe destacar que la resistencia es un fenómeno natural e inevitable cuando existe un agente que ejerce presión de selección. Solo puede retrasarse con prácticas de manejo para tal fin.