Una de prácticas que integra el ABC de REM, fundamental en el manejo integrado de malezas.

El ABC de REM, define los 10 pilares para un manejo racional de malezas. Estas prácticas están agrupadas entre las que permiten Adelantarnos al problema, las que propician un Buen ambiente para el cultivo y las que se destinan a Controlar las malezas que igualmente crecen.

Dentro de este último grupo, una de las prácticas recomendadas es el Uso de Herbicidas Residuales. Los herbicidas residuales son aquellos que luego de ser aplicados al suelo tienen la capacidad de persistir activos durante algún tiempo en su solución. Actúan como preemergentes de las malezas controlando las que están por nacer sin tener, en su mayoría, acción sobre las malezas que ya están establecidas en el lote previo a la aplicación.

En este tipo de herbicidas al ser depositados al suelo hay muchos factores edáficos (M.O., pH, microorganismos), ambientales (lluvias, temperatura, radiación) y de la molécula en sí misma (solubilidad, presión de vapor)  que influyen en todo el proceso desde que son aplicados hasta que efectivamente realizan su acción de control.

Así mismo, como en toda aplicación de fitosanitarios, el porcentaje de control alcanzado también va a depender de factores de manejo como la selección del herbicida, fecha de aplicación, situación del lote, calidad de aplicación, entre otras cosas.

Se debe destacar que un punto esencial en el uso de residuales es la necesidad de  una planificación temprana que considere el análisis de cuáles son las especies de malezas presentes en el lote y de sus flujos de emergencia para así lograr llegar a tiempo con la aplicación previo a la germinación de los primeros individuos y con el activo indicado. De aquí surge la importancia del monitoreo periódico y de la existencia de modelos de predicción de emergencias de malezas por especie y zonas.

Como consecuencia de una adecuada aplicación los residuales permiten implantar el cultivo en un lote libre de malezas, evitando así la competencia en estadios tempranos y la necesidad de controles postemergentes que le generan un stress al cultivo, mayores costos y a menudo son menos eficientes.

Además estos herbicidas reducen la presión de selección a determinados postemergentes, debido a la disminución de la cantidad de individuos presentes en el lote y retardando así la aparición de resistencias que pudieran ocurrir.

Una práctica estratégica en el control de malezas problemáticas es lo que se denomina como “overlapping”, o sea la aplicación secuencial de herbicidas residuales generando un solapamiento de sus acciones de control, lo que nos permite mantener el lote limpio por más tiempo y reemplazar la aplicación repetida de herbicidas postemergentes. Aquí también se debe tener en cuenta la rotación de sitios de acción usados para disminuir la presión de selección de resistencia.

Esquema ejemplo de overlapping en curva de emergencia de Amaranthus palmeri

A diferencia de lo que normalmente se cree para este tipo de productos, se debe realizar una pulverización de calidad alcanzando una cobertura uniforme en el lote. Siendo en este caso también recomendable la aplicación del herbicida residual junto a un coadyuvante, ya que este ayuda a que el ingrediente activo hidratado se disperse mejor en los primeros centímetros de suelo y además cumple la función de protección cuando las condiciones ambientales no son las óptimas.

Así mismo cabe aclarar que cuando usamos en forma incorrecta los residuales, entendiendo por esto: aplicaciones sin respetar los tiempos de carencia,  los usos para los cuales están registrados los productos o la rotación de activos, podemos encontrarnos con algunos aspectos negativos. Entre ello podemos nombrar:

  • Carryover, daño ocasionado por la acción residual del herbicida en el cultivo posterior para el que fue aplicado
  • Stacking, efectos fitotóxico aditivos y sinérgicos, debido a la acumulación de activo por aplicaciones repetitivas de herbicidas residuales.
  • Pérdida de activo por lixiviación (desplazamiento hacia capas inferiores) o escurrimiento superficial (desplazamiento hacia bajos), debido principalmente a excesivas lluvias, pudiendo ocasionar contaminación de napas o cursos de agua y acumulación de activos en zonas bajas.

Entonces, entender las características del lote, las propiedades básicas de los herbicidas residuales y cómo es su interacción, es fundamental para poder utilizar estas herramientas de forma correcta dentro de un manejo integral del sistema y preferentemente con una visión a largo plazo.