Experiencias de la Chacra Bragado-Chivilcoy de Aapresid buscan acelerar el proceso de recuperación de los suelos mediante el aporte de C pero con la premisa de no impactar negativamente en el rendimiento del cultivo.

Dentro del marco actual donde se desarrolla la agricultura, es necesario asegurar un sistema sostenible en el tiempo que permita desarrollar una calidad de vida aceptable y previsible. Una agricultura sostenible en el tiempo puede describirse como aquella que a través de la gestión de tecnologías ecológicamente racionales, se enfoque NO solamente  en la obtención de altos rendimientos de un producto en particular, sino en la optimización del sistema en su conjunto (Altieri, 1992; Alessandri, 2014). 

Actualmente, el proceso de agriculturización registrado en los la región pampeana y el aumento de hasta un 80 % de la superficie agrícola dominada por cultivos continuados de soja ha llevado a pérdidas en la cobertura de los suelos aún en sistemas de siembra directa (Ridley, 2013).

Estos cambios exponen al sistema agrícola a grandes pérdidas de su potencialidad productiva, principalmente por la degradación de sus suelos. En este contexto, la inclusión de cultivos de cobertura en la rotación aparece como una oportunidad para mitigar y/o revertir una serie de procesos que pueden condicionar la sostenibilidad de los sistemas de producción, complementando y/o suplementar la producción de cultivos invernales (Kruger y Quiroga, 2013; Alessandri, 2014).  Según Kruger y Quiroga (2013), existen un gran número de razones por las que podemos incorporar a los CC en nuestros sistemas, por ejemplo: mejorar el balance de C, fijar N para reducir los requerimientos de fertilizantes, atenuar las pérdidas de suelo por erosión eólica e hídrica, disminuir la presión de malezas y el uso de herbicidas, etc.

Si bien, las ventajas que presentan los CC son muchas y con objetivos variados, existen algunas “desventajas” que deberían tenerse en cuenta. Por ejemplo, se reconoce que el consumo hídrico de éstos durante el invierno interferiría en la normal oferta de agua para el cultivo siguiente (Duarte, 2002; Quiroga et al., 2007; Ridley 2013), podría generar problemas de implantación en los cultivos siguientes, como también ser hospedante de diferentes plagas y enfermedades.

Los productores de la Chacra Bragado-Chivilcoy, han observado con cierta frecuencia que en los argiudoles típicos un cierto grado de densificaciones y aparición de estructuras laminares, siendo la intensificación de las rotaciones un posible l camino para recuperar la capacidad productiva de los mismos.

Para ello están implementando en algunas situaciones rotaciones de por si intensivas, como Trigo/Soja de 2da-Maíz 1° temprano, evaluar si es factible la inclusión de cultivos de cobertura como antecesor de maíces tempranos (Fecha de siembra de principios de octubre) para acelerar el proceso de recuperación de los suelos mediante el aporte de C pero con la premisa de no impactar negativamente en el rendimiento del maíz.

A continuación se describen algunos de los puntos destacados de este ensayo que permiten avanzar sobre los interrogantes existentes y nos marcan el camino para estar evaluando actualmente  la factibilidad de realizar este tipo de manejo en lotes de producción.

  • ¿Es posible realizar un CC como antecesor del maíz temprano sin impactar negativamente en el rendimiento?

Es posible realizar CC con un muy bajo impacto sobre el cultivo de maíz. Se observó una disminución del 3% con rendimientos elevados (11,5 tn/ha)

  • En un periodo de tiempo acotado, ¿qué alternativa puede realizar el mayor aporte de carbono al sistema?

Todas las alternativas de CC evaluadas produjeron más de 4 tn ha-1 de MS en un ciclo de crecimiento de 120 dias. Las combinaciones de 3 especies tendieron a a superar a las de 2 especies. En comparación con la vicia, el trébol de Alejandría no logró un mayor aporte de MS y su costo de implantación fue un 50% mayor.

Es factible mantener el balance de C a través de la inclusión de CC como antecesores a maíz temprano. Todas las combinaciones de CC/Maíz de 1ra temprano mejoraron significativamente el balance de C del sistema respecto a la situación de barbecho

  • ¿Cuál es el impacto sobre la población de malezas?

Se observó una marcada reducción en la emergencia de malezas. Lo cual nos permitiría a futuro pensar en la posibilidad de prescindir de la aplicación de herbicidas residuales como ya se ha implementado en el sistema de CC/Maiz tardio.

  • ¿Cuál es el resultado económico de estas alternativas?

El mejor resultado lo mostró la opción sin cultivo invernal, por lo que es clave a futuro  buscar la manera de abaratar la implantación de los CC y cuantificar el beneficio que pueden aportar al siguiente cultivo y sistema productivo (ie. supresión de malezas, aporte de N, aporte de C.)

Por: Ignacio Alzueta; Bernardo M. Romano y Andrés Madias.
Chacra Bragado-Chivilcoy Aapresid.
ialzueta@agro.uba.ar