¿Cómo cuantificar el daño por enfermedades? ¿Qué respuesta y retorno económico esperar? Marcelo Carmona acerca algunas respuestas ¡No te pierdas el video completo!

Definir la necesidad de aplicar un fungicida en maíz es una pregunta casi obligada, sobre todo con los cambios en el escenario ambiental y el avance de siembras tardías, cuando las condiciones ambientales son más favorables a la aparición de enfermedades.

Aspectos del patógeno, del hospedante, del fungicida y del ambiente condicionan la toma de decisiones. Además, el análisis de los datos del monitoreo debe hacerse en conjunto con el estudio económico de daños e inversión.

En su paso por el XXVIII Congreso Aapresid, y de la mano de Corteva Agriscience, Marcelo Carmona (FAUBA) acercó algunas respuestas para el manejo de las patologías más comunes: roya común, tizón común, mancha gris (cercosporiosis o rectangular), complejo mancha blanca feosferia, pudriciones de raíz, tallo y espiga, cuyos daños pueden alcanzar el 40%, dependiendo de la enfermedad, genotipo y año.  

¿Cómo identificar un lote de alto riesgo?

La susceptibilidad del hibrido es un factor cada vez más protagónico en la protección fúngica y, por tanto, clave para determinar el riesgo de un lote a la aparición de enfermedades. La presencia de semilla infectada o mal curada y /o de rastrojo de maíz son otros factores a considerar, al igual que el ambiente: las lluvias y temperaturas cálidas favorecen las manchas, mientras que las lluvias y temperaturas frescas, la roya común.

Integrar estos factores permite identificar un lote de riesgo, por ejemplo: en siembras tardías de híbridos susceptibles, presencia de rastrojo de maíz, ambientes de ata temperatura y 50-100 mm de lluvia acumulados desde V7 a R1, el riesgo de tizón es inminente.

Lo anterior indicaría que el combo hibrido + tratamiento de semilla + rotaciones son la estrategia más equilibrada y exitosa. Pero esta combinación puede no ser suficiente en maíz tardío, que pasa su llenado con condiciones ambientales muy predisponentes. Es aquí donde los fungicidas y bioinductores (como los fosfitos) pueden ser un complemento valioso.

¿Cómo cuantificar el daño?: monitoreo y umbrales

Para decidir una aplicación para roya habrá que guiarse por el número de pústulas/hoja, mientras que para tizón es mas importante el tamaño: según FAUBA, manchas de 1 cm promedio en hoja de la espiga (HE) nos dicen que ‘es momento de aplicar’, así sea una única mancha de 3 cm. Mancha gris: 3 a 5 lesiones rectangulares en HE. En cuanto a mancha blanca, los fungicidas clásicos son poco eficientes por lo que se recurre cada vez más al uso de multisitios, fosfitos y hasta carboxamidas. 

¿La aplicación fungicida, tiene retorno económico positivo?

La ‘pata’ económica es clave para la toma de decisiones. Carmona recomienda estimar la cantidad de kg de maíz necesarios para pagar fungicida y aplicación en base a una tabla de referencia (ver Tabla).

¿Cuándo aplicar y qué?

Cada vez es más la bibliografía que señala a Vt y R1 como los momentos ideales para la aplicación. Carmona recomienda aplicar en ausencia de estrés térmico o hídrico. Por último, la combinación de estrobrulina+triazol aparece como la más efectiva, no sólo por el control sino por los efectos fisiológicos de las primeras sobre el cultivo.

Los fungicidas no sólo controlan eficientemente la mayoría de las enfermedades foliares, sino que además mejoran el área foliar sana y, por tanto, los rindes. Además, colaboran a mantener el equilibrio energético de la planta: mantener las hojas sanas evita la traslocación de hidratos de carbono desde raíz y tallo, tan riesgosa para la aparición de pudriciones.

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