Durante el XXII Congreso Aapresid «La Misión» el Dr. Tony Fischer ahondó en la brecha entre las necesidades del productor y los tiempos de la experimentación científica. Las experiencias de Sistema Chacras de Aapresid.

No hay dudas de que la ciencia tiene impactos en la agricultura, como lo revela un estudio del progreso del rendimiento en distintos cultivos y países. Pero en este juego, los consumidores mundiales son quienes realmente se han beneficiado, gracias a los alimentos más baratos.

Para los productores, la ciencia les “debe” un mayor esfuerzo en intentar reducir las brechas entre los rendimientos promedio de cada establecimiento individual y los rendimientos potenciales. La investigación agrícola (ciencia, en el contexto del título anterior) puede hacer mucho para reducir la existencia de brechas de rendimiento, especialmente las que surgen de los estreses del suelo específicos del lote (problemas físicos, deficiencias de nutrientes y toxicidades), de estreses bióticos (por ej., enfermedades, plagas, malezas) e incluso de eventos climáticos inesperados.

Tony Fischer en Aapresid

El asunto está en cómo se priorizan e investigan estos problemas. Es posible que los productores crean que la ciencia no satisface sus necesidades debido al tiempo transcurrido entre la investigación estratégica y la aplicación a campo, o debido a la falta de atención a las circunstancias locales.

Los grupos de productores pueden ayudar a superar esta última deficiencia y a su vez, fomentar la extensión. Pero para que esto funcione, es necesario que estos grupos estén apropiadamente vinculados con las demás iniciativas nacionales de investigación y pericia científica, ya que el grueso de la investigación y desarrollo (I+D) de cultivos de cualquier país, se desarrolla fuera de esos grupos pero, con suerte, aún con aportes sólidos de los productores.

Un ejemplo pragmático de esto, es el claro contraste que puede observarse entre el Sistema Chacras de Aapresid, donde la investigación está en gran parte financiada y dirigida por pequeños grupos de productores con problemas locales; y los productores australianos que participan de un grupo de I+D, el Grains Research and Development Corporation (GRDC), los cuales, si bien representan solo una pequeña parte del total de gastos en I+D (que fluyen a través de GRDC a otros proveedores de investigación) tienen un rol fundamental en la asignación de estos fondos a través de un sistema de paneles de GRDC, lo que no resulta sorprendente ya que alrededor del 66 % de este dinero proviene de impuestos que los productores han acordado pagar sobre la producción de granos.