Cada vez son más los productores que adoptan esta herramienta: ¿por qué lo hacen? ¿qué opciones eligen? ¿cómo los integran al sistema y qué limitantes encuentran?

Por: Ing. Agr. Andrés Madias (Sistema Chacras Aapresid)

 

La intensificación de los sistemas agropecuarios ha demostrado múltiples beneficios sobre la producción, la utilización de recursos y el ambiente. En este sentido, los cultivos de servicios (CS) son una herramienta estratégica y versátil para lograr estos objetivos.

En el presente artículo se presenta información sobre la actualidad de los CS en lo que respecta a su adopción, objetivos de su utilización, manejo, limitantes a su adopción y demandas de conocimiento. Las fuentes utilizadas fueron: (a) encuesta de Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (ReTAA) de la Bolsa de Cereales realizada a productores y asesores de todo el país (n=1200; 2019); (b) encuesta del programa REM de Aapresid  a productores de grupos Regionales y Chacras de Aapresid (n=235; 2019); y (c) encuesta de la Red de Cultivos de Servicios a productores y asesores de todo el país (n=470; 2020). Las dos primeras orientadas a lo referente a adopción de CS y la tercera para caracterizar objetivos, manejo, demandas y limitantes.

Adopción de los CS

Según la ReTAA (2019), a nivel general y como promedio entre regiones un 13% de los productores está adoptando CS en su sistema de producción. La cantidad de productores que adopta CS se ha incrementado anualmente en una tasa promedio del 20% en las últimas tres campañas (ReTAA, 2017, 2018, 2019). Este nivel de adopción muestra una variabilidad zonal, registrándose una mayor adopción en zonas con mayores limitantes edafo-climáticas (ej. zonas semiáridas, con baja capacidad de retención hídrica de los suelos) (Fig. 1A). Esta tendencia entre zonas también se observó en la encuesta realizada a productores de Aapresid (Fig.1B), con la diferencia de que los niveles de adopción de estos últimos fueron significativamente superiores, siendo en promedio de un 73%.

Los productores que están usando CS reportan estar destinando en promedio un 29% de su superficie a su implantación (Fig. 2). A su vez se observa que en determinadas zonas (NEA y NOA; Córdoba-no sudeste- y San Luis) la superficie destinada es mayor que en otras. En cada una de las regiones se identificaron casos de productores que están actualmente destinando más del 50% de su superficie a la siembra de CS.

Figura 1: Adopción de cultivos de servicios entre (A) productores a nivel país y (B) productores pertenecientes a grupos Regionales/Chacras de Aapresid agrupados por nodo (der). La línea punteada indica el promedio global de adopción. Ref.: Oeste medanoso: La Pampa y oeste de Buenos Aires; Oeste: Córdoba y San Luis; Centro: centro-norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe; Litoral: centro de Santa Fe y Entre Ríos; Sur: sur de Buenos Aires. Los diferentes colores buscar mostrar mismas regiones entre encuestas.

Figura 2: Superficie destinada a cultivos de servicios (%) por los productores que los adoptaron. Los bigotes indican el error estándar de los datos.

Objetivos y elecciones de manejo

Entre los múltiples objetivos por los cuales productores y asesores reportan estar utilizando CS, el control de malezas es el más buscado (86%), seguido por el aporte de C (62%) y la fijación biológica de N (54%) (Fig. 3). En determinadas regiones toma mayor relevancia el control de la erosión eólica e hídrica. Mientras que el aprovechamiento forrajero de los cultivos de servicios fue reportado por un 29% de los encuestados.

Figura 3: Objetivos buscados por los productores cuando utilizan cultivos de servicios

Entre las especies utilizadas, la Vicia villosa es la principal dentro de las leguminosas (L) mientras que el Centeno y la Avena blanca son las más utilizadas dentro de las gramíneas (G) (Fig. 4). Respecto a años anteriores, (encuesta Red de CS, 2019) la utilización de consociaciones (G+L; G+L+Crucíferas (C); G+C) ha mostrado un incremento (datos no mostrados). Los productores que reportaron la opción “Otro” mayormente pertenecieron a las regiones NOA y NEA y reportaron el uso de CS de verano (ej. Crotalaria, poroto mung).

Figura 4: Cultivos de servicios -especies o consociaciones- utilizados a nivel país. Los diferentes colores agrupan especies por familias o mezclas (Verde: leguminosas; Azul: gramíneas; Naranja: crucíferas; Rojo: consociaciones). Ref.: G: gramíneas; L: leguminosas; C: crucíferas.

En cuanto a ventanas temporales de uso – definida por el antecesor y sucesor entre los cuales se implanta un CS -, las más habituales son entre soja y maíz tardío, y entre maíz temprano y soja (Fig. 5). En la zona sur de Buenos Aires toma relevancia su utilización en lotes que salen de trigo y en la campaña siguiente son sembrados con maíz, soja o girasol.

Respecto a los métodos de terminación del ciclo de crecimiento de los CS, un 87% de los encuestados reporta haber utilizado métodos químicos y un 29% métodos mecánicos. Mientras que solo un 4% reporta haber realizado algún tipo de labranza (abono verde) para su terminación.

Figura 5: Ventanas de utilización de cultivos de servicios a nivel país.

 

Necesidades para incrementar su adopción

La falta de conocimiento agronómico de los CS, la incertidumbre sobre sus beneficios y sobre el consumo de agua – que podría afectar la disponibilidad para el cultivo sucesor -, son reportadas como las principales limitantes a la mayor adopción de los CS.

Por otro lado, se detecta una fuerte demanda de información acerca de: la adaptación de especies para cada zona y su manejo; aportes al control de malezas y a la salud de los suelos; aportes de nutrientes e impacto en su dinámica y la definición de criterios para su terminación.

Figura 6: Limitantes al incremento de la adopción de cultivos de servicios planteadas por productores y asesores.

Figura 7: Demandas de generación o difusión de conocimiento sobre cultivos de servicios planteadas por productores y asesores.

 

Consideraciones finales…

Los cultivos de servicios son una herramienta más para la intensificación estratégica en la búsqueda de sistemas que maximicen la permanencia de cultivos vivos, secuestrando carbono y manteniendo la actividad biológica del suelo. Cada año, más productores se suman a este camino, principalmente traccionados por la necesidad de encontrar una solución a la problemática de malezas, a la vez de aportar otros servicios al agroecosistema.

Es necesario continuar trabajando para generar y difundir información sobre diferentes aspectos de manejo de los CS (especies, nutrición, siembra, terminación, liberación de nutrientes) para aprovechar al máximo sus beneficios y así fomentar su adopción estratégica y sostenida en el tiempo.