La enfermedad se cobra mermas de rinde hasta el 70%, mayormente de maíces tardíos sembrados entre diciembre y enero. Repasamos algunas estrategias de manejo.

Con mermas sobre el rendimiento en maíz de hasta el 70%, la enfermedad se ha convertido en una de las principales preocupaciones en NEA y NOA, y advertir la presencia del vector es uno de los principales objetivos del monitoreo.

Según el trabajo de Victorio Morand y Sergio Uhart (Chacra Aapresid Sacháyoj) junto a Alejo Ruiz y Andrés Madias (Sistema Chacras Aapresid) publicado en la última Revista de Maíz Aapresid, el complejo de achaparramiento del maíz o Spiroplasma es producido por un complejo de 3 patógenos: Corn Stunt Spiroplasma (CSS), Fitoplasma (Maize Bushy Stunt, MBS) y Virus del rayado fino (MRFV). Estos pueden aparecer en forma individual o combinada, aunque CSS es el de mayor frecuencia de aparición en Argentina, con presencia en 1 millón de has.

La enfermedad es transmitida por la “chicharrita” Dalbulus maidis: un hemíptero de 3-4 mm de apariencia traslucida y color amarillo, con las alas más largas que el abdomen de color crema y dos puntos oscuros en el vértice de la cabeza. El vector tiene al menos cinco generaciones en el norte argentino, que se desarrollan entre los meses de noviembre y mayo.  Atraviesa el invierno como adulto en estado de latencia, refugiado en plantas de maíz “guacho” o plantas nativas, principalmente gramíneas.

En noviembre coloniza maíces tempranos donde no suele producir mayores daños. Estos operan como “puentes verdes” donde la plaga incrementa su población, para luego trasladarse a maíces tardíos sembrados entre diciembre y enero, donde produce los mayores daños. La enfermedad tiene un periodo de incubación de alrededor de 20 días.

Fig. 1 Adultos de Dalbulus maidis. Foto Ing. Agr. Alejandro Ramos (Suri Yaco SRL.), Chacra Sacháyoj.

Sintomatología en maíz

El período de mayor susceptibilidad es entre emergencia y V12. Sin embargo, los síntomas no se hacen visibles hasta avanzado el ciclo, hacia R4. Los síntomas incluyen acortamientos de entrenudos, enrojecimiento del ápice o márgenes de las hojas, infertilidad de las espigas y aparición de múltiples espigas con escaso o nulo cuaje de granos.

Pero el síntoma más característico son las estrías cloróticas que comienzan desde la base de la hoja y avanzan hacia la parte media. Así, en ausencia de dicho síntoma, se recomienda realizar pruebas de laboratorio, aun cuando la planta presente todos los síntomas anteriores.

Fig 2. Síntomas de Spiroplasma en la zona de Sacháyoj: a la izquierda hojas rojizas, entrenudos cortos y múltiples espigas; a la derecha infertilidad de la espiga. Fotos Alejandro Ramos y Victorio Morand.

Estrategias de manejo

Resistencia/tolerancia genética: varias empresas cuentan con germoplasma tolerante. En esa línea, la Red Maíz NEA de Aapresid está evaluando la susceptibilidad a CSS de diferentes genotipos y su impacto en el rendimiento a través de ECR en diversos sitios de la región. Algunos de estos resultados se publicaron en la Revista de Maíz Aapresid 2020.

Control de vectores con insecticidas de semilla y foliares: la primera opción controla el insecto con productos sistémicos que protegen al cultivo desde la emergencia hasta V3-V4, aunque su efecto residual se pierde cuando la planta todavía corre riesgo de ser infectada.

En cuanto a insecticidas foliares, en nuestro país no hay aún productos registrados para el control de D. maidis, pero sí existen productos registrados para Delphacodes kuscheli, vector del Mal de Rio Cuarto. En la Revista de Maíz Aapresid 2020 se detallan dosis recomendadas para algunos de estos principios activos.

Cabe destacar que un buen control del vector no siempre asegura el control de la enfermedad, ya que la chicharrita puede alimentarse de varias plantas antes de morir como consecuencia de la aplicación o pueden ingresar al lote insectos infectados de campos vecinos. Por lo que es posible que, aun cuando se haya reducido la población del vector, no se logre reducir la incidencia de la enfermedad.

Fortalecimiento de la planta con productos biológicos: el uso de bioestimulantes de sistema inmune (antioxidantes, fosfitos, etc.) y del crecimiento de las plantas, al igual que de biofertilizantes ayuda a reducir el impacto de CSS sobre el rendimiento del cultivo. También productos que generan repelencia del vector son útiles en el control de esta enfermedad.

Control biológico: si bien su uso no se encuentra difundido existen trabajos que presentan a los hongos entomopatógenos como alternativa de control de D. maidis (Ribeiro, 2019); así como también se citan varios parasitoides de huevos o ninfas y predadores de la chicharrita (Igarzabal, 2017).

Además de estas medidas se recomienda evitar puentes verdes, controlando maíz guacho y malezas hospederas en lotes y alambrados y concentrando fechas de siembra. Otra alternativa no muy empleada aún son los ‘cultivos trampa’, es decir, la siembra anticipada en borduras para atraer a los vectores y controlarlos químicamente.

Spiroplasma: recomendaciones de experto

Spiroplasma tuvo un espacio en el XXVIII Congreso Aapresid Siempre Vivo Siempre Verde, donde el Ing. Agr. Jorge Bonilla de Agronomía de Pioneer para NOA y NEA, brindó una actualización sobre manejo de la enfermedad.

 

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