Respuesta a la fertilización con N y S en maíz de segunda en el sudeste bonaerense.

La alta capacidad de mineralización de los ambientes de la zona determinaría escasa o nula respuesta a la fertilización con N. Ante disponibilidades medias, hay respuesta al agregado de S.

El maíz sembrado luego de cereales de invierno ha cobrado relevancia en el sudeste bonaerense en los últimos años. La combinación de su elevada demanda de nutrientes, la baja oferta del suelo debido al consumo de los antecesores y la elevada inmovilización en los residuos pueden generar marcadas deficiencias en el cultivo. Sin embargo, en la zona existe poca información respecto a dosis óptimas de nitrógeno (N) y respuesta a la fertilización con azufre (S). En este contexto, los miembros de las Regionales Aapresid Necochea y Tandilia junto a la Unidad Integrada Balcarce y la firma YARA* realizaron ensayos de fertilización de azufrada y nitrogenada en maíz de segunda, los cuales se repetirán este año para confirmar resultados.

Se evaluaron 5 dosis de N (0, 30, 60, 90 y 120 kg ha-1) y aplicaciones de 15 kg ha-1 de S en dos dosis de N. La fertilización se realizó en V1 al voleo y en cobertura total. En ambos sitios el antecesor fue cebada y se aplicaron 150 kg ha-1 de superfosfato triple de calcio para evitar deficiencias de P. La fecha de siembra del maíz fue el 25 de diciembre en Tandil y el 28 diciembre en Necochea, con densidades de 37.000 (a 70 cm) y 58.000 pl ha-1 (a 52 cm), respectivamente.

La respuesta a la fertilización se evaluó a través del Índice de Verdor (IV) medido entre R1-R2 y del rendimiento final del cultivo.

 

Repuesta a nitrógeno

 En Necochea el IV mostró diferencias significativas entre el testigo y los tratamientos fertilizados con N pero no hubo diferencias en el IV para las distintas dosis de este nutriente. Por el contrario, en Tandil sí se observaron diferencias entre dosis, siendo la dosis de 120 kg de N ha-1 la que mostró el máximo valor IV. Estas diferencias pueden estar relacionadas a una mayor disponibilidad de agua – y por tanto una mayor absorción del nutriente – en este sitio respecto de Necochea, donde el maíz sufrió deficiencias hídricas al inicio del ciclo y durante el periodo crítico. Esta falta de agua también impactó sobre los rendimientos, que en la localidad costera rondaron los 3367 kg ha-1 promedio, mientras que en Tandil alcanzaron los 7623 kg ha-1 .

En Necochea la aplicación de N tuvo respuestas del 28% (765 kg ha-1) respecto del testigo, siendo la dosis de 30 kg de N ha-1 la que permitió maximizar el rendimiento. Sin embargo, no se determinó respuesta a la aplicación de N en Tandil (Fig. 1. izq.). Esto podría deberse al mayor contenido de MO, Nan y a la mayor capacidad de mineralización de N en este sitio.

Este comportamiento se contradice con lo reportado por Salvagiotti et al. (2016) en ensayos en Santa Fe, donde la mayor inmovilización del N en los residuos del cultivo antecesor (de elevada relación C/N) limitaron su disponibilidad a la siembra. Tampoco concuerdan con las diferencias que se detectaron  en el IV entre tratamientos. Esto podría deberse a un aumento en el aporte de N por mineralización hacia fines del ciclo del cultivo, que toma especial relevancia en maíz de segunda dadas las altas temperaturas y su efecto positivo sobre el potencial de mineralización de N.

 

Respuesta a azufre

Al igual que para N, los rendimientos de maíz fueron inferiores en Necochea respecto a Tandil (3587 vs. 7857 kg ha-1). La dosis de 60 kg.N ha-1 + 15 kg.S ha-1 fue la de mayor rinde en ambos sitios.

Sin embargo, el agregado de S a fertilizaciones de N con dosis mayores (150 kg) impactó negativamente en el rendimiento. Esto podría deberse a que, mientras el agua no fue limitante, el crecimiento de las plantas fue mayor con altas dosis de N y S, pero durante el período crítico y el llenado de granos este comportamiento no pudo sostenerse, produciendo un efecto negativo sobre el rinde final.

Figura 1. Rendimiento de maíz de segunda en función de: (izq.) dosis de N y (der.) aplicación de N y S. Letras iguales entre tratamientos indican diferencias no significativas (p<0,05, LSD).

 

Los resultados revelan que la capacidad de liberar N por mineralización durante el ciclo del maíz de segunda en el sudeste bonaerense se traduciría en una escasa o nula respuesta a la fertilización con este nutriente. También revelan que cuando su disponibilidad fue media, existe respuesta positiva al agregado de S.

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*Pablo Barbieri de la Unidad Integrada Balcarce (INTA-FCA); Cecilia Crespo y Guillermo Divito de la Regional Necochea Aapresid;, Jorge Jensen y Javier Kitroser de la Regional Tandilia Aapresid; Josefina Omaña de Yara.