Pasturas templadas en el Centro y Sur de Corrientes

Con la intensificación de parte de los sistemas ganaderos de la región creció la demanda de información sobre materiales forrajeros que, aunque tengan corta duración, sobresalgan por su productividad invernal o calidad forrajera.

 

El uso de pasturas perennes templadas a nivel comercial es relativamente reciente en la zona. En la estación experimental INTA Mercedes se han evaluado materiales de gramíneas y leguminosas templadas desde la década del 60, estableciendo algunos géneros y especies como promisorios.

Estas líneas de trabajo se discontinuaron, por dificultades en conseguir persistencia en los materiales y en un contexto de bajo uso de insumos. Actualmente, con la intensificación de parte de los sistemas ganaderos de la región, ha crecido la demanda de información sobre materiales forrajeros que, aunque tengan corta duración, sobresalgan por su productividad invernal o calidad forrajera. Los objetivos de uso de pasturas templadas en el Sur de Corrientes son las siguientes:

Generar forraje en una rotación corta con agricultura. En potreros de uso agrícola donde se pretende dar descanso por 3 o 4 años, se podría utilizar una pastura templada consociada de gramíneas y leguminosas. Otra alternativa sería implantar una pastura estival, pero para amortizar un recurso de este tipo se requiere de un período de uso mayor, de al menos 5 o 6 años. La ventaja de usar un recurso perenne, por sobre verdeos de invierno por ejemplo, es que con ellos se controla mejor la erosión (por mantener la cobertura del suelo) y con buen manejo se pueden mantener o recuperar los niveles de materia orgánica y estructura de suelo (Diaz-Zorita y col., 2002).

Incrementar la oferta otoñal de forraje de calidad. Un problema común en los sistemas de cría/recría de la zona es la baja o nula ganancia de peso en el otoño post destete. Generalmente el peso de marzo es igual al peso de junio, debido a una combinación de factores de manejo, nutrición y sanidad (endoparásitos). En lo que respecta a nutrición, tanto las pasturas estivales (Setaria, Brachiaria) como el campo natural presentan una pobre relación hoja/tallo en otoño. Aún con correctas reservas de forraje durante el verano, la calidad de las hojas generadas en el otoño es inferior a la de otras épocas del año, como las generadas en la primavera (Wilson y ´t Mannetje, 1978). Esto impacta en categorías de altos requerimientos de calidad como son los terneros de entre 100 y 200 kg PV. Una pastura templada perenne podría cubrir el bache otoñal de forraje de calidad, ya que puede empezar a ser utilizada entre marzo y abril.

Vista de 2 bloques del ensayo de gramíneas perennes en Ea. La Niña. Curuzú Cuatiá. 25 de junio de 2013.

Disminuir la superficie sembrada con verdeos de invierno. Los verdeos de invierno cumplen un papel fundamental en algunos planteos, pero por ser cultivos anuales hay que sembrarlos todos los años y por ende son más riesgosos y caros en comparación con pasturas o cultivos perennes. Ante condiciones meteorológicas cada vez más extremas, una buena estrategia es utilizar más recursos perennes en las cadenas forrajeras, los cuales una vez superado el período de plántula, tienen alta capacidad para soportar períodos de estrés y aprovechar mejor los períodos favorables.

Combinar gramíneas y leguminosas. El Lotus corniculatus y el trébol blanco crecen muy bien en varios ambientes del sur de la provincia. Cuando se los combina con raigrás anual, permiten extender el período de pastoreo a inicios del verano (especialmente Lotus). No obstante, el problema aparece con la preparación del barbecho al año siguiente, para el cual se utilizan herbicidas totales que perjudican a estas leguminosas. Si se siembran las leguminosas con gramíneas perennes, no sería necesario aplicar herbicidas totales por varios años y de esta forma se pueden aprovechar mejor sus bondades para el sistema, como son la alta calidad nutritiva y la fijación biológica de nitrógeno.

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