Atención con los niveles de daño económico según la especie de hemíptero, los diferentes estados reproductivos de soja y el espaciamiento entre hileras.

Más allá de su mayor o menor nivel poblacional a través de los años, las chinches siempre se constituirán en un grupo de plagas claves de la soja, con alto impacto en la producción del cultivo. Es más, su incidencia en la producción se caracteriza por causar pérdidas económicas a muy bajas densidades.

En consecuencia, por la fuerte influencia de chinches en la producción de soja amerita que todos los aspectos y herramientas que contribuyan a un mejor y más ajustado manejo para su control debieran ser priorizados. Entre dichas herramientas, la selección de correctos niveles de daño económicos (NDE) resulta fundamental a fin de adoptar medidas de control eficientes y oportunas que prevengan o impidan la ocurrencia de pérdidas de rendimiento, aplicadas sobre la base de un adecuado monitoreo de los lotes de soja.

Cuando se hace referencia a correctos NDE se entiende que, al contrario de «generalizar situaciones de campo», lo que debe hacerse es aprovechar y aplicar toda la información disponible en cuanto a la diferente capacidad de producir daño según la especie de hemíptero presente y el estado reproductivo en el cual se produce el ataque. O sea, no se debiera generalizar en cuanto a especie ni estado fenológico, ya que lo primero se caracteriza por impactos distintos en la producción, y lo segundo por una muy diferente susceptibilidad según sea el estado reproductivo en el que se produce el ataque.

Impacto según especies de chinches

En relación a las especies de chinches, por la información disponible obtenida en distintas regiones, sabemos que existe una marcada diferencia en la capacidad de daño entre «chinche verde» Nezara viridula y «chinche de la alfalfa» Piezodorus guildinii, las dos principales especies de hemípteros fitófagos de la soja, sumadas a la «chinche de los cuernos» Dichelops furcatus de fuerte presencia en la región pampeana en los últimos años. Más precisamente, la chinche de la alfalfa produce el doble de daño que la chinche verde por unidad o individuo, y a su vez se estima que la diferencia de impacto respecto de la chinche de los cuernos es mucho mayor aún.

chinche verde
Chinche verde (Nezara viridula)

 

chinche alfalfa
Chinche pequeña o de la alfalfa (Piezodorus guildinii)

 

chinche de los cuernos
Chinche de los cuernos (Dichelops furcatus)

Esta discriminación sobre cuál de las especies esté presente o domine en los lotes resulta obviamente muy importante considerarla, ya que los picos de diferentes chinches suelen aparecer en distintos momentos. Soja de primera con amplia predominancia de chinche de los cuernos, y en algunos casos de chinche verde, y todavía nada de chinche de la alfalfa, como es el caso actual en la mayor parte de la región pampeana, al igual que lo registrado durante la campaña pasada. Sin embargo, hacia fin de la campaña es común que se invierta totalmente la relación de predominancia de estas especies de chinches.

En estos momentos la población de la chinche de los cuernos D. furcatus se está difundiendo en toda la región pampeana (salvo excepciones zonales) presentándose como especie casi pura en los agroecosistemas sojeros. De todos modos, cuando dos especies se encuentren mezcladas en proporciones similares, podrá fácilmente prorratearse el umbral.

Impacto según estados reproductivos de soja

También son diferenciales los estados reproductivos en los que puede atacar las chinches, es decir, no sólo en formación de granos (R5) y después de grano lleno (R6), sino en R3 y R4, los estados más susceptibles a los daños de chinches. El mayor impacto de chinches, en cuanto a la susceptibilidad de la soja a los daños de la plaga, resulta ser al estado de formación de vainas (R3 y R4). En estos estados reproductivos de la soja el efecto de las punciones de chinches terminan rápidamente con el retorcimiento de las vainas en forma espiralada, las cuales inmediatamente se secan y caen, perdiéndose la producción de vainas enteras.

En cambio, los daños en la etapa de formación de granos (R5) son potencialmente menores que en R3-4 (Tabla 1). Es decir, que el ataque en R5 puede producir desde vainas parcialmente vanas o vacías hasta granos chuzos, o bien sólo con depresiones, dependiendo del menor o mayor desarrollo del grano al momento de producirse los daños (Binboni, 1978).

A pesar de esta notoria diferencia de efectos del daño de chinche que va desde la eliminación de vainas enteras (en R3-4) a producir sólo una depresión en el grano (en R5 avanzado), anteriormente se disponía de un sólo nivel de daño económico (NDE) indistintamente para cualquier estado reproductivo de la soja. Los impactos de la chinche, muy distintos según momento de ocurrencia de los ataques dentro del amplísimo rango reproductivo de la soja (desde R3 hasta fin de R5), sugieren la obvia necesidad de ajustar los umbrales en correspondencia con estos diferentes estados reproductivos.

Impacto sobre la calidad de semilla

También estos hemípteros plaga producen un efecto diferencial sobre la calidad de la semilla de soja según las especies de chinche y estados reproductivos. Los daños al estado R5 afectan el poder germinativo (PG) de soja a partir de 1 chinche verde por metro y de 0,5 chinche de la alfalfa por metro, demostrando esta última chinche su severidad también mayor a la verdeen la calidad de semilla. Al estado R7, la chinche verde produce una tendencia a la merma y la de la alfalfa una significativa reducción en viabilidad y vigor de la semilla.

Toma de decisiones

Se presenta la siguiente información sobre Umbrales para el control de chinches en Soja, según qué especie de hemíptero se trate, según diferentes estados reproductivos de soja (ambos parámetros con diferencial influencia sobre el cultivo), así como en función del espaciamiento entre hileras (Tabla 1).

Actualmente se está dando, y en forma creciente hacia las próximas semanas, lo ya alertado en anteriores comunicaciones técnicas en cuanto al crecimiento poblacional de la chinche de los cuernos Dichelops furcatus, presentándose al estado casi pura (como única especie), o en su defecto, sólo en algunos casos acompañada por una mínima población de alquiche chico Edessa meditabunda.

Tabla 1: Decisión en el control de chinches en soja según estados fenológicos, espaciamientos entre hileras y especies de chinches fitófagas.

tabla chinches

Es recomendable hacer plastificar la tabla, a fin de tenerla en nuestro vehículo para su uso a campo. 

Investigaciones en la EEA Pergamino permitieron medir el impacto de las 2 especies de chinches más importantes, N. viridula y P. guildinii, sobre los rendimientos en función del momento en el que estas plagas atacan al cultivo de soja. A manera de resumen de los resultados obtenidos, se detallan (Tabla 1) los NDE tanto para chinche verde N. viridula como para chinche de la alfalfa P. guildinii en distintos estados fenológicos de la soja: R3 (vaina pequeña); R4 (vaina de al menos 4 cm pero aún sin desarrollo del grano); R5 (vainas con granos en formación) y R6-7 (a partir de grano lleno). Los estados reproductivos evaluados se refieren a la escala de Fher y Caviness, 1977.

Resultados de dichas investigaciones indican que el NDE de 2 chinches por metro es válido para chinche verde y para el estado de formación de granos (R5), coincidente con las determinaciones de Bimboni (1978). Si el ataque se da en estados anteriores todavía más sensibles al daño de chinches, como son R4 y fundamentalmente R3 (vainas muy pequeñas), resulta lógico que la incidencia de chinches en el rinde sea mayor, y por lo tanto la decisión para el control se toma con un menor número de individuos por metro en R3-4 respecto del estado R5 (Tabla 1).

Los umbrales de chinche de los cuernos D. furcatus y de alquiche chico E. meditabunda son estimaciones en base a datos empíricos (indicado en la tabla), los cuales serán susceptibles de modificarse en la medida que se obtengan resultados que así lo demuestren provenientes de investigaciones científicas que en el futuro se realicen fundamentalmente en nuestro país; es decir, con la obtención de información confiable para nuestras sojas bajo manejos y condiciones propias.

Si bien es cierto que los ataques de chinches en soja al estado R3 suelen ser menos frecuentes que en R4 y R5, resulta clara la importancia de disponer de NDE según diferentes estados reproductivos del cultivo para poder tomar decisiones más ajustadas a fin de evitar importantes pérdidas de producción, así como la determinación de los NDE en cuanto a la agresividad o diferente capacidad de producir daños que tienen distintas especies, según ya fuera tratado.

Mas allá de que la chinche de la alfalfa tenga mayor impacto sobre la producción respecto de la chinche verde, y del mayor impacto de ambas en formación de vainas (primeros estados reproductivos) en comparación a la etapa de formación de granos, cabe consignar que los NDE no sólo responden a la función de daño de la plaga, sino que varían necesariamente a través del tiempo por influencia de otros factores igualmente importantes, entre ellos, el precio del quintal de soja, el costo del tratamiento (Iannone, 1983), así como el margen bruto esperable por parte del productor. 

Al respecto, para la época en que fue determinado el NDE de 2 chinches por metro (a comienzo de 1980 y para chinche verde), la relación precio del grano y costo del tratamiento se ha modificado sustancialmente. En efecto, para principios de la década de los 80´ se consideraba un costo promedio de tratamiento contra chinche verde equivalente a algo más de 1 quintal de soja.

Control

Actualmente se observa una tendencia a evaluar productos experimentales y comerciales formulados como mezclas que abarcan prácticamente a todos los grupos de insecticidas. En las últimas campañas agrícolas se han lanzado al mercado productos para el control de chinches en base a la combinación de piretroides y neonicotinoides.

El principal argumento de estas mezclas es una mayor persistencia por la acción sistémica de los neonicotinoides (imidacloprid, acetamiprid, tiametoxan), que mejora la eficacia del control de ninfas. En Uruguay, se han corroborado resultados muy interesantes, utilizando la mezcla de Acetamiprid + Cipermetrina,  para el control de Piezodorus guildinii (Chinche pequeña).En Estados Unidos los productos evaluados y con mejor performance para el control de chinches en soja son los piretroides lambdacialotrina, betaciflutrina, alfacipermetrina, aunque en dosis mayores a las utilizadas en sudamérica.

También se utilizan los neonicotinoides tiametoxan, acetamiprid e imidacloprid. A pesar de esta variedad de insecticidas evaluados, en EE.UU. no se recurre a la mezclas de insecticidas para el control de chinches (Fitzpatrick et al., 2002)

Frente a una baja eficacia de aplicación una actitud frecuente es aumentar dosis, o realizar mezclas de tanque no evaluadas experimentalmente, que en muchos casos, lejos de mejorar el manejo de la plaga, interfieren con el mismo al afectar la acción benéfica de los enemigos naturales. Esta situación es propensa para la generación de razas de chinches resistentes a los diversos grupos de  insecticidas.

Frente a este panorama sanitario de mayor complejidad y posiblemente de menor sustentabilidad como consecuencia del incremento del número de intervenciones e insumos, debemos volver a los fundamentos del Manejo Integrado de Plagas (MIP) olvidados en la última década. En este sentido el monitoreo periódico del cultivo, la utilización de los umbrales de control objetivos y racionales (umbrales económicos y  umbrales de acción) el uso racional y rotación de insecticidas selectivos, continúan siendo las herramientas claves para un manejo sustentable de las plagas. La posibilidad de mantener a futuro la eficacia de los insecticidas utilizados actualmente dependerá del uso racional que hagamos de los mismos en el presente.

Fuente: Ing. Agr. Nicolás Iannone. Sistema de Alerta. INTA Pergamino
http://www.citruserver.com/~aktracom/index.php?option=com_content&view=article&id=98