Reconocer para decidir: monitoreo y manejo estratégico frente a Dalbulus maidis
Con capturas en aumento y maíces de segunda en estadios sensibles, el monitoreo vuelve a ser la herramienta clave para decidir cuándo y cómo intervenir frente a la chicharrita del maíz.
Publicado el 27 de febrero de 2026

La presencia de la chicharrita del maíz, Dalbulus maidis, vuelve a generar incertidumbre en distintas regiones productivas. Luego de la última gran epifitia del complejo de achaparramiento, cualquier aumento en las capturas enciende alertas. Sin embargo, no toda detección implica el mismo riesgo. En este escenario, reconocer correctamente la especie y ajustar las decisiones a cada lote es tan importante como el producto elegido.
La situación actual de la chicharrita
En el actual escenario productivo, con los maíces de primera finalizando su ciclo y un incremento de maíces de segunda en estadios vegetativos tempranos, vuelve a tomar protagonismo esta plaga.
Según el último informe de la Red nacional de monitoreo de D. maidis, durante el mes de febrero se observó un aumento sostenido en las capturas y detecciones en el NEA, NOA y Centro Norte, tanto de D. maidis como de otras especies de chicharritas. Esto generó cierta confusión en el reconocimiento a campo y preocupación entre productores y técnicos. Distinguir correctamente la especie es clave, ya que no todas las chicharritas presentes en el lote representan el mismo riesgo sanitario para el cultivo.
No todas las chicharritas son iguales
El complejo de achaparramiento del maíz es transmitido exclusivamente por D. maidis, por lo que su correcto reconocimiento a campo es un punto crítico. Sin embargo, en el cultivo pueden encontrarse numerosas especies de chicharritas en general, muchas morfológicamente similares.
Cuando se confunden especies se sobreestima el riesgo sanitario en el lote o en la zona y pueden activarse intervenciones innecesarias.
En condiciones normales, los adultos presentan color amarillo pajizo, alas transparentes que sobrepasan el abdomen y cabeza terminada en punta. El rasgo más distintivo son las dos máculas oscuras en la cabeza con halo clorótico, entre los ojos, un detalle clave para su reconocimiento (Fig. 1). Si bien estos rasgos pueden distinguirse a simple vista, el uso de una lupa de mano facilita notablemente la observación y reduce errores durante el monitoreo.

Un aspecto a considerar, especialmente en relevamientos previos a siembras tempranas, es que los individuos que atraviesan el invierno pueden presentar coloración más oscura, generando confusión con otras especies (Fig. 2). Estos ejemplares “invernantes” recuperan su tonalidad amarillo pajizo con el avance de la primavera y el aumento de temperaturas.

Estrategias de manejo
Monitorear antes de aplicar
En un contexto de alta sensibilidad, el monitoreo sistemático es la base del manejo. No alcanza con conocer los datos de capturas y los niveles de infectividad reportados por la red en cada región. Es necesario complementar con monitoreos frecuentes en el cultivo, que permitan ajustar el diagnóstico y las decisiones a la realidad de cada lote.
Los niveles orientativos de acción durante etapas vegetativas se indican en la Tabla 1. La ventana más sensible se concentra en estadios tempranos. Intervenir tarde reduce significativamente el impacto del control sobre la transmisión.

¿Con qué productos es posible intervenir?
Según datos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), al efectuar el control químico no se suele obtener más de un 60% de eficacia. Esto refuerza la importancia de intervenir con niveles bajos del vector y dentro de la ventana crítica del cultivo.
Los tratamientos de semillas con neonicotinoides brindan protección inicial hasta V1-V2, pero no reemplazan el monitoreo posterior. En aplicaciones foliares, los productos de contacto (principalmente piretroides y mezclas) se posicionan en V2-V3 para control de adultos. A partir de V4 pueden emplearse combinaciones con mayor persistencia y acción sobre ninfas (Tabla 2). En cuanto a las herramientas químicas disponibles, estas abarcan distintos grupos químicos: neonicotinoides, sulfoximinas, butenólidos, piretroides, organofosforados, carbamatos, avermectinas, pirroles e isoxazolinas, entre otros. La elección debe considerar estadio del cultivo, momento de aplicación, presión poblacional y estrategia de rotación para reducir el riesgo de resistencia. Los productos biológicos son una buena alternativa aunque exigen un posicionamiento más preciso.

Más allá del producto elegido, la calidad de aplicación es determinante. El uso de coadyuvantes adecuados, selección correcta de boquillas y volúmenes de aplicación que aseguren buena cobertura son aspectos clave para mejorar el resultado. Además, se recomienda aplicar hacia la tarde o noche, cuando disminuye la movilidad del insecto y las condiciones ambientales favorecen una mayor eficacia del tratamiento.
El valor de los datos y la experiencia a campo: jornada testimonial REM en Villa Trinidad
En un escenario donde la información circula rápidamente y la sensibilidad es alta, sostener decisiones basadas en datos objetivos permite evitar aplicaciones innecesarias, reducir costos y minimizar riesgos de selección de resistencia.
Es por ello que la REM, junto a la regional Villa Trinidad, llevará adelante una Jornada Testimonial en dicha localidad, el 26 de Marzo, donde se presentará un ensayo comparativo de productos químicos y biológicos para el control de D. maidis y se evaluaran distintas estrategias de manejo. Contará con la participación de los especialistas Ing. Agr. Martin Galli (AAPPCE) y Alejandro Vera (EEAOC).
En la jornada se podrá observar a campo el desempeño de distintas estrategias de manejo bajo condiciones reales, generando información clave para la toma de decisiones en un escenario donde la eficacia de control y la calidad de aplicación resulta determinante. Una oportunidad para intercambiar experiencias, ajustar criterios y seguir construyendo manejo con base técnica frente a uno de los principales desafíos actuales del maíz.
