Carbón de la panoja del maíz: Planta afectada es planta que no rinde

Tras varias décadas, Sporisorium reilianum volvió a aparecer con severidad en el sudeste cordobés: cómo reconocerlo, entender su dinámica y qué estrategias considerar para su manejo.

Publicado el 1 de abril de 2026

placeholder imageUn viejo conocido: carbón de la panoja en maíz. Los síntomas incluyen deformación y masa carbonosa en espigas. Lote en Corral de Bustos, Córdoba.
Un viejo conocido: carbón de la panoja en maíz. Los síntomas incluyen deformación y masa carbonosa en espigas. Lote en Corral de Bustos, Córdoba.

El carbón de la panoja del maíz, causado por Sporisorium reilianum, es una enfermedad conocida pero poco frecuente en Argentina. Sin embargo, en las últimas campañas volvió a detectarse con niveles de daño significativos en el sudeste de Córdoba, encendiendo alertas en la zona. Si bien aún no existe una explicación única para el resurgimiento de esta enfermedad, la interacción entre genética de híbridos, historia de cultivo de los lotes y condiciones ambientales durante la emergencia podría estar jugando un rol importante en su reaparición en los sistemas productivos actuales.

Registros recientes en el sudeste de Córdoba

Durante la campaña actual se registraron casos de severidad significativa en el departamento Marcos Juárez, con plantas cuyas espigas fueron completamente reemplazadas por estructuras carbonosas. En algunos lotes, la incidencia alcanzó valores cercanos al 48% de plantas afectadas, con pérdidas estimadas de hasta el 50% del potencial productivo.

Si bien a escala regional sigue siendo una enfermedad considerada de baja frecuencia, la aparición de focos en distintos ambientes productivos indica que el patógeno se encuentra presente y activo en algunos sistemas productivos. “Asistimos a un cambio de escala, porque ya no es un lote aislado, sino muchos lotes que tienen un poco de carbón, y eso es lo que genera preocupación”, advirtió José Luis Zorzín, asesor de la zona. En muchos casos, los lotes afectados ya habían registrado presencia de la enfermedad en campañas anteriores (Fig. 1), que en su momento fue subestimado debido a incidencias bajas (1 al 3%), lo que sugiere acumulación de inóculo en el sistema.

Entre los factores que podrían estar favoreciendo su reaparición, y que preocupan a asesores y productores, se destacan la intensificación productiva, el acortamiento de las rotaciones y la repetición del cultivo de maíz en el lote, lo cual sucede con mucha frecuencia en la zona. “Cuando el maíz vuelve antes al lote y hay algo de inóculo presente, el problema puede aparecer incluso en híbridos que en evaluaciones previas mostraron buen comportamiento”, sostuvo Zorzín.

placeholder imageFigura 1. Departamentos con presencia de carbón de la panoja en maíz temprano, 2023/2024. Fuente: Mapas REM.
Figura 1. Departamentos con presencia de carbón de la panoja en maíz temprano, 2023/2024. Fuente: Mapas REM.

Cómo actúa el patógeno

Sporisorium reilianum es un hongo que produce teliosporas con elevada capacidad de supervivencia en el suelo, constituyendo la principal fuente de inóculo. Estas estructuras pueden permanecer viables durante varios años, lo que dificulta su erradicación.

“A diferencia del carbón común del maíz (Ustilago maydis), que forma agallas localizadas, el carbón de la panoja es una enfermedad sistémica. La infección ocurre en etapas tempranas del cultivo -durante la germinación o emergencia- cuando el patógeno entra por las raíces y coloniza los tejidos meristemáticos”, explicó el referente Dr. Roberto De Rossi (UCC). “Esta dinámica de infección temprana y expresión tardía dificulta mucho su detección oportuna y limita las posibilidades de intervención durante el ciclo del cultivo” agregó De Rossi.

Impacto productivo: cuando cada planta cuenta

El efecto del carbón de la panoja sobre el rendimiento es directo y contundente, ya que cada planta afectada pierde su capacidad de producir granos. Además de la ausencia de espigas o panojas funcionales, pueden observarse síntomas como plantas enanas, entrenudos cortos, malformaciones, multi brotación, multiespigas, filodia, espigas deformadas con ausencia total de granos o espigas y panojas parcial o completamente transformadas en masas de teliosporas que pueden dispersarse por acción del viento o por operaciones mecánicas durante la cosecha.

En situaciones de alta incidencia, el impacto a nivel de lote puede ser muy significativo debido a que cada planta afectada pierde completamente su capacidad de producir granos, es decir: “planta afectada = planta que no rinde”, concluyó el especialista.

Qué observar en el lote y durante la cosecha

La cosecha es una oportunidad clave para detectar la enfermedad y dimensionar su presencia. Antes del ingreso de la cosechadora, se recomienda recorrer el lote y prestar atención a: panojas o espigas reemplazadas por masas negras de esporas, presencia de focos o plantas aisladas afectadas y/o variabilidad en el desarrollo de las plantas.

Durante la trilla, la enfermedad puede evidenciarse por la liberación de las esporas en forma de una nube oscura al romperse las estructuras infectadas (Fig. 2). Concluida la cosecha es fundamental limpiar adecuadamente la maquinaria para evitar la dispersión del inóculo dentro y hacia otros lotes.

placeholder imageFigura 2. Dispersión de la enfermedad en el avance de la cosecha, en un lote con el 48% de incidencia, en Corral de Bustos, Córdoba.
Figura 2. Dispersión de la enfermedad en el avance de la cosecha, en un lote con el 48% de incidencia, en Corral de Bustos, Córdoba.

Es sumamente importante el registro de los lotes afectados para ajustar la planificación de rotaciones, la elección de híbridos y el manejo sanitario en las campañas posteriores, ya que estas son las únicas herramientas posibles para el manejo de esta enfermedad.

La importancia de continuar generando información

Los registros recientes muestran que, aunque el carbón de la panoja sea una enfermedad de baja frecuencia, puede generar daños significativos cuando se combinan condiciones favorables. En este contexto, el monitoreo y el registro sistemático son fundamentales para comprender su dinámica epidemiología y anticipar escenarios de riesgo. Variables como la fecha de siembra o inclusión de cultivos de servicios están en evaluación como posibles moduladores del riesgo.

Desde REM de Aapresid se destaca la importancia de reportar la presencia e incidencia de lotes afectados y el intercambio de información entre técnicos y productores, con el objetivo de construir una base de conocimiento que permita mejorar las estrategias de manejo de esta problemática sanitaria de la manera más eficiente.

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