El nabo (Brassica rapa) suma otra resistencia y enciende alarmas en el centro bonaerense
La confirmación del primer caso mundial de resistencia a diflufenican en Brassica rapa - validado por especialistas de la UNCPBA - agrega un nuevo frente a una maleza que ya desafía múltiples estrategias de control.
Publicado el 30 de abril de 2026


La resistencia de malezas sigue sumando capítulos en Argentina. Esta vez, el protagonista es Brassica rapa (nabo silvestre), una especie ampliamente distribuida en el centro y sudeste bonaerense, donde se confirmó por primera vez a nivel mundial su resistencia a diflufenican. El hallazgo, detectado a partir de fallas de control en campo y validado mediante ensayos experimentales, agrega un nuevo mecanismo comprometido a una especie con un largo historial de escapes a control químico.
Una maleza con historial de resistencias
Brassica rapa es una especie anual o bienal de la familia Brassicaceae, de origen euroasiático, que se ha convertido en una de las malezas más problemáticas de los sistemas agrícolas del centro y sudeste bonaerense. Su emergencia se concentra en otoño-invierno, aunque en la provincia de Buenos Aires se han registrado nacimientos prácticamente todo el año, lo que le otorga una alta capacidad de adaptación e invasión.
Relevamientos de la REM de Aapresid muestran que, entre 2019 y 2025, aumentó significativamente la presencia de biotipos resistentes a glifosato, ALS y 2,4-D. En el sudeste y centro bonaerense, el problema de los nabos resistentes a los tres mecanismos de acción alcanza al total de los partidos y continúa expandiéndose hacia el centro del país, según el último reporte de REM Aapresid (2025).
La escalada de glifosato a diflufenican
La historia de resistencia de B. rapa en el centro-sudeste de Buenos Aires muestra una clara progresión. Primero se confirmaron biotipos resistentes a glifosato, luego a inhibidores de la ALS y más tarde a herbicidas hormonales (2,4-D).
En 2025 se sumó la resistencia a flurocloridona (inhibidor de la PDS), lo que marcó la primera evidencia de pérdida de eficacia de este sitio de acción. Ahora, con la confirmación de resistencia a diflufenican (también inhibidor de la PDS), el biotipo detectado Tandil-Azul acumula cinco mecanismos de acción comprometidos.
Un activo bajo presión
El diflufenican es un herbicida residual y selectivo, utilizado en preemergencia o postemergencia temprana, especialmente en cultivos como trigo, cebada, girasol, maíz, soja y legumbres, con buen desempeño sobre malezas de hoja ancha, especialmente en cereales de invierno. Actúa inhibiendo la enzima fitoeno desaturasa (PDS, HRAC 12), lo que provoca el blanqueamiento de tejidos jóvenes y la muerte de las plántulas.
Su persistencia en el suelo le otorga una ventana de control prolongada, característica que lo posicionó como una herramienta clave para el manejo de crucíferas. Sin embargo, este mismo atributo también incrementa la presión de selección cuando su uso es reiterado.
A nivel global, la resistencia a diflufenican es poco frecuente y se concentra en Australia e Israel, principalmente en especies de las familias Brassicaceae y Asteraceae. Hasta el momento, no existían reportes en Sudamérica para este activo en ninguna especie, lo que convierte a este caso en el primero para la región y para la especie.
Si bien los inhibidores de la PDS se consideran, en general, de riesgo moderadamente bajo para la generación de resistencia, en B. rapa este riesgo se incrementa debido a la presión de selección acumulada y a antecedentes recientes en la región. En particular, la resistencia previamente confirmada a flurocloridona sugiere la posible existencia de mecanismos de resistencia cruzada dentro de este grupo de activos.
El caso: cómo se confirmó la resistencia
El biotipo evaluado se originó a partir de semillas recolectadas en lotes con fallas de control a campo, donde previamente se había confirmado resistencia a flurocloridona. Estas plantas sobrevivientes dieron lugar al denominado biotipo presuntamente resistente (R), que fue comparado con un biotipo susceptible (S), proveniente de un área con menor presión de selección por herbicidas.
El equipo de la Facultad de Agronomía de la UNCPBA, liderado por el Ing. Agr. Víctor Juan realizó ensayos de dosis-respuesta en condiciones de invernáculo , evaluando distintas dosis de diflufenican en preemergencia. Los resultados fueron contundentes: mientras el biotipo susceptible logró niveles de control superiores al 90% con la dosis recomendada, el biotipo resistente mostró una supervivencia del 77,5%, requiriendo dosis significativamente mayores para lograr niveles de control similares.
Qué dicen los resultados
El análisis determinó un índice de resistencia (IR) de 4,9, lo que indica que el biotipo resistente requiere casi cinco veces más dosis para alcanzar el mismo nivel de control que un biotipo susceptible. Aunque este valor puede considerarse moderado, el dato adquiere relevancia agronómica: los individuos resistentes sobreviven a las dosis habituales de uso, lo que favorece su multiplicación y la evolución hacia niveles de resistencia más altos si se mantiene la presión de selección, con el consecuente riesgo de dispersión geográfica y aparición de resistencias múltiples adicionales.
Además, en la región ya existen otros biotipos con baja sensibilidad a flurocloridona y resistencia a múltiples mecanismos de acción, actualmente bajo sospecha de resistencia a diflufenican, lo que anticipa un posible escenario de expansión del problema que será evaluado en las próximas campañas.
Implicancias para el manejo
La confirmación de este nuevo caso refuerza la necesidad de ajustar las estrategias de manejo, especialmente en zonas con alta presión de selección. La supervivencia de plantas a dosis habituales no solo incrementa el riesgo de dispersión hacia nuevas áreas sino que también acelera la acumulación de nuevas resistencias. En este contexto, resulta fundamental avanzar hacia esquemas de manejo integrado que permitan reducir la presión de selección y preservar la eficacia de las herramientas disponibles. Entre las principales recomendaciones se destacan:
- Alternar y combinar herbicidas con distintos mecanismos de acción.
- Rotar cultivos para diversificar las estrategias de control.
- Realizar seguimientos periódicos en los lotes para detectar fallas tempranas de control y actuar de manera preventiva, especialmente en zonas del centro bonaerense con biotipos sospechosos.
- Complementar el control químico con prácticas agronómicas, como ajuste en las fechas de siembra, aumento de densidad de cultivo y eliminación mecánica cuando sea posible.
La confirmación de resistencia a diflufenican en un biotipo con antecedentes múltiples no solo limita aún más las alternativas químicas disponibles, sino que también evidencia la continuidad del proceso de selección. Este escenario refuerza la necesidad de monitoreo y de rotación de modos de acción para preservar la eficacia de las herramientas disponibles. Detectar y reportar estos casos de manera temprana resulta clave para anticiparse a su dispersión, sostener la eficacia de las herramientas de manejo y ajustar las estrategias antes de que la problemática se generalice.