Graminicidas + hormonales: ¿una mezcla que conviene?

Frente a la necesidad de resolver gramíneas y latifoliadas en una misma ventana, los ensayos muestran que no todas las combinaciones juegan a favor del control.

Publicado el 2 de septiembre de 2026

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En el manejo de malezas, combinar herbicidas en una misma aplicación puede resultar conveniente para ampliar el espectro de control sobre la comunidad de malezas, aprovechar la ventana de aplicación y resolver gramíneas y latifoliadas en una sola pasada. Sin embargo, que dos activos puedan aplicarse juntos no significa necesariamente que su combinación sea la mejor estrategia.

Esta ventaja operativa puede entrañar un riesgo biológico, ya que no todas las moléculas puestas en el tanque "matchean" bien entre sí. Cuando un graminicida se mezcla con un herbicida hormonal, puede producirse antagonismo y reducirse el control de las gramíneas. Pero ¿todos los hormonales se comportan igual? ¿Qué papel juega la formulación? Ensayos realizados a campo aportan algunas respuestas.

Hormonales y graminicidas

Dentro de las herramientas para el control de latifoliadas, los herbicidas hormonales o auxínicos son un pilar fundamental. Estos activos imitan a la auxina natural de las plantas (ácido indolacético, IAA), alterando y desregulando los procesos de división, elongación y diferenciación celular. Los síntomas en las plantas sensibles son de rápida aparición: epinastia (retorcimiento y enrollamiento de tallos y hojas en forma de "cucharita"), engrosamiento de tejidos meristemáticos, clorosis y posterior necrosis.

El 2,4-D es la molécula auxínica más difundida en Argentina, pero su comportamiento físico-químico y biológico cambia notablemente según la formulación aplicada: sales aminas, ésteres, sal colina, o microemulsiones. Además del 2,4-D, la familia de los hormonales incluye otros activos de gran relevancia como picloram, clopyralid, dicamba y halauxifen-metil, entre otros.

Por su parte, para el control post-emergente de gramíneas anuales y perennes, la familia de los inhibidores de la ACCasa, comúnmente conocidos como graminicidas, representa la principal línea de defensa. Actúan bloqueando la enzima acetil-CoA Carboxilasa, interrumpiendo la síntesis de ácidos grasos esenciales para la formación de membranas celulares en los meristemos de crecimiento.

Dentro de este grupo destacan dos familias químicas clave y de mayor uso en nuestro país. Los FOPs (ej. haloxifop-P-metil) y los DIMs (ej. cletodim), son altamente sistémicos con alta performance en malezas perennes, son vitales para el manejo de gramíneas en post-emergencia, aunque ambos presentan una dinámica de penetración y sensibilidad a la calidad de agua y coadyuvantes diferentes.

¿Qué ocurre al mezclar graminicidas y hormonales?

La combinación de ambos grupos puede generar distintos grados de antagonismo. Por eso, además de considerar el ingrediente activo, es importante prestar atención a la formulación y a las condiciones en las que se realiza la aplicación.

Cuando se combina en la misma aplicación un graminicida (haloxifop o cletodim) con un hormonal (especialmente 2,4-D), es frecuente observar una caída pronunciada en el control de la gramínea. Este fenómeno fisiológico puede deberse a interferencia en la translocación por floema, causando el colapso o "paralización" temporal del transporte de azúcares por el floema que impide que llegue en dosis letales a su sitio de acción.

Por otro lado, la aplicación del hormonal puede inducir cierre estomático y alteración de absorción debido al estrés fisiológico inmediato y la producción de etileno/ácido abscísico en la maleza, lo que reduce la tasa de absorción foliar del graminicida. Por último, se puede afectar la penetración a través de la cutícula cerosa de la gramínea debido al efecto formulación dado por la interacción química entre las sales (como las aminas) y la molécula graminicida que puede alterar la polaridad de la gota de pulverización.

Qué mostraron los ensayos a campo

Durante dos años, la consultora JV, a cargo de Julio Gallo y Victoria Mandrile, realizó ensayos a campo para evaluar el desempeño de haloxifop y cletodim en mezcla con distintos herbicidas hormonales y sus formulaciones, tomando como maleza objetivo a Sorgo de Alepo. Los resultados obtenidos por el equipo, quienes desde hace 16 años se dedican a evaluaciones de productos de uso agropecuarios en busca de seguir generando información para mejorar manejo de los insumos, mostraron diferencias importantes entre las combinaciones evaluadas (Tabla 1).

placeholder imageTabla 1. Porcentaje de control de Sorghum halepense obtenido con haloxifop y cletodim solos y en mezcla con diferentes herbicidas hormonales y formulaciones. Los valores corresponden a las evaluaciones realizadas a los 25 días después de la aplicación para haloxifop y a los 22 días para cletodim. Las dosis (cm³/ha) corresponden a las utilizadas en cada ensayo. ME: microemulsiones.
Tabla 1. Porcentaje de control de Sorghum halepense obtenido con haloxifop y cletodim solos y en mezcla con diferentes herbicidas hormonales y formulaciones. Los valores corresponden a las evaluaciones realizadas a los 25 días después de la aplicación para haloxifop y a los 22 días para cletodim. Las dosis (cm³/ha) corresponden a las utilizadas en cada ensayo. ME: microemulsiones.

Los ensayos con haloxifop-P-metil (150 cm³/ha, e.a. 52%) y cletodim (1000 cm³/ha, e.a. 24%) se realizaron con pastillas de cono hueco y volúmenes de agua de 60 y 125 l/ha, respectivamente, evaluando el control post-emergente a los 25 y 22 días de la aplicación. Todos los tratamientos incluyeron coadyuvante (MSO 70% + Siliconas 30%) a razón de 200 cm³/ha. Las condiciones ambientales fueron muy buenas, favoreciendo el nivel de control de las malezas.

El tratamiento de “graminicida solo” alcanzó 93% de control con haloxifop-P-metil y 95% con cletodim. Sin embargo, al incorporar determinados hormonales, el control disminuyó. El efecto más marcado se observó con las formulaciones de 2,4-D a base de mezclas de sales aminas (MMA/DMA). En combinación con haloxifop-P-metil, el control de sorgo de Alepo cayó de 93% a 65%, mientras que con cletodim pasó de 95% a 60%.

Los resultados también muestran que no todos los hormonales generaron el mismo nivel de antagonismo (Tabla 1 y Tabla 2). Halauxifen-metil presentó los mayores niveles de control entre las mezclas evaluadas: 90% con haloxifop-P-metil y 95% con cletodim. Picloram también mostró diferencias entre ambos graminicidas, con 90% y 85% de control, respectivamente. Cabe destacar que cuando se dividió la aplicación de graminicida y 2,4-D, incluso apenas unos minutos, los resultados de control aumentaron significativamente.

placeholder imageTabla 2. Comparación visual de los tratamientos sobre Sorghum halepense: haloxifop-P-metil y cletodim aplicados solos y en mezcla con 2,4-D ME y 2,4-D mezcla de sales aminas (MMA/DMA).
Tabla 2. Comparación visual de los tratamientos sobre Sorghum halepense: haloxifop-P-metil y cletodim aplicados solos y en mezcla con 2,4-D ME y 2,4-D mezcla de sales aminas (MMA/DMA).

La formulación también importa

Dentro de las formulaciones de 2,4-D evaluadas, las respuestas fueron diferentes. El control con 2,4-D sal colina fue de 70% con ambos graminicidas, mientras que las formulaciones evaluadas como microemulsiones alcanzaron 80% con haloxifop-P-metil y, en una de las combinaciones, 80% con cletodim.

Esto refuerza la importancia de no considerar a un ingrediente activo de manera aislada. La formulación también forma parte de la decisión de manejo, especialmente cuando se busca combinar herbicidas con diferentes características de absorción y translocación.

¿Una sola pasada o aplicaciones secuenciales?

Frente a estos resultados, la pregunta no debería ser solamente qué productos pueden mezclarse, sino también si realmente conviene hacerlo. A veces resolver en una única aplicación el control de gramíneas y latifoliadas no es la mejor estrategia. Cuando el objetivo principal es controlar una gramínea perenne como sorgo de Alepo, separar las aplicaciones puede ser una alternativa para evitar que un herbicida interfiera sobre el desempeño del otro. Una posible estrategia es aplicar primero el graminicida y respetar el intervalo correspondiente antes de realizar la aplicación del hormonal.

Las aplicaciones secuenciales permiten, de esta manera, distribuir los objetivos de control en el tiempo. Su efectividad dependerá del estado de desarrollo de la maleza, los productos seleccionados, las condiciones ambientales y el intervalo entre aplicaciones. Esta estrategia cobra especial importancia cuando se busca que el graminicida alcance los meristemas y las estructuras subterráneas de reserva.

El doble golpe, en cambio, busca complementar el control de una misma maleza mediante dos intervenciones sucesivas: en este caso, una primera aplicación con un graminicida y una segunda con un herbicida quemante. La lógica es diferente a la de una mezcla de tanque, ya que en lugar de forzar la convivencia de activos que pueden interactuar negativamente, se busca que cada intervención cumpla su función en el momento fisiológico adecuado.

Conclusiones

La información generada aporta un mensaje contundente para la asistencia técnica y la toma de decisiones. Ante un control deficiente, aumentar la dosis del graminicida no necesariamente es la primera respuesta. Antes de modificarla, conviene revisar el estado de desarrollo de la maleza, la compatibilidad de la mezcla, la formulación utilizada, el momento de aplicación y las condiciones ambientales.

Cuando el objetivo principal del lote se orienta al control eficaz de gramíneas perennes, otras recomendaciones clave contemplan:

  1. Evitar la mezcla en tanque de 2,4-D (especialmente sales aminas) con haloxifop o cletodim.
  2. En caso de requerir un control de hoja ancha en la misma ventana de intervención, evaluar el uso de auxinas de menor impacto antagónico como halauxifen-metil.
  3. Si el uso de 2,4-D resulta indispensable, priorizar aplicaciones secuenciales, aplicando primero el graminicida y dejando transcurrir un intervalo de tiempo suficiente para su absorción y translocación antes del ingreso con el producto hormonal.
  4. Considerar el doble golpe como herramienta dentro del manejo de gramíneas perennes. Separar las intervenciones en el tiempo permite complementar mecanismos de acción y sostener el control sobre la planta más allá de la desecación de la parte aérea.

En situaciones donde sea necesario controlar simultáneamente gramíneas y latifoliadas, evaluar alternativas de menor antagonismo o recurrir a aplicaciones secuenciales puede ser una estrategia más consistente que intentar resolver todos los objetivos en una única pasada. En el manejo integrado de malezas no siempre se trata de mezclar más, sino de elegir mejor cuándo, cómo y con qué combinar los herbicidas.

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