"Check-list" de siembra: 5 errores de calibración de equipos que se repiten cada campaña
Nivelación, manejo de rastrojo, singulación y estado de las cuchillas influyen directamente en la cosecha: cómo evitar que los errores de ajuste se traduzcan en pérdidas de hasta 600 kg/ha.
Publicado el 6 de octubre de 2026

La calibración previa a la siembra es una instancia clave para asegurar que aquello que se define en la planificación —población, distribución y profundidad— ocurra en el lote.
“Durante esta tarea hay errores comunes. Muchos de ellos no sólo pasan desapercibidos en medio de la vorágine de logística y de los imprevistos operativos que siempre se debaten durante los días de la siembra, sino que tienden a repetirse campaña tras campaña”, remarcan desde el Programa Aapresid Certificaciones.
Esto tiene un costo oculto: invertir en semilla de calidad, planificar la operación y concretarla en el mejor momento posible, para luego perder kilos/ha de rinde debido a cuestiones básicas como una mala nivelación o singulación de la máquina.
“Contar con protocolos simples que sirvan de “check-list” de calibración permite convertir esta tarea en una rutina concreta para no olvidar lo importante y empezar con el pie derecho: qué se debe revisar, qué valores controlar, qué ajustes realizar según el tamaño de semilla y la velocidad de trabajo y, fundamentalmente, cómo verificar que el resultado sea el esperado”, explican desde el Programa impulsor de Agricultura Sustentable Certificada (ASC), un esquema que, entre otros objetivos, ayuda a las empresas a estructurar las tareas del día a día en procesos simples que aporten eficiencia, eviten errores y promuevan la mejora continua.
Calibración de la sembradora: los errores más comunes
¿Qué puntos no pueden faltar en un check-list de puesta a punto de la sembradora? El especialista de la cátedra de Maquinaria Agrícola de la FCA-UNR y coordinador de la Red de Compactación CERO de Aapresid, Ing. Lisandro Repetto, advierte sobre 5 aspectos que hacen la diferencia.
1) Nivelación longitudinal del equipo
La nivelación longitudinal del chasis asegura que los órganos de trabajo ubicados más cerca y más lejos del tractor trabajen a profundidad similar. Cuando el equipo está mal nivelado, los abresurcos pueden perder capacidad para copiar las irregularidades del terreno y la transferencia de carga hacia ellos se vuelve errática.
El resultado: una profundidad de siembra desuniforme, que se traduce en emergencias desparejas y menos rinde, sobre todo en cultivos sensibles a la competencia como el maíz. “Semillas ubicadas a distinta profundidad quedan expuestas a diferentes condiciones de humedad y temperatura, emergen en momentos diferentes y las plantas que nacen más tarde deben competir con las primeras por recursos”, resume Repetto.
2) Rastrojo, temperatura y emergencia
Otro ajuste es el manejo del rastrojo en la línea de siembra. La presencia de rastrojo puede generar diferencias de temperatura entre distintos sectores del suelo, lo cual también impacta en la velocidad de germinación y emergencia. “El barre-rastrojo es un complemento clave para despejar la línea de siembra y busca homogeneizar las condiciones térmicas para favorecer una emergencia pareja.

3) Dosificación: cuando velocidad, vacío y semilla juegan juntos
En sembradoras neumáticas, uno de los puntos centrales es lograr una buena singulación: que cada celda del dosificador transporte una sola semilla y que esta sea depositada con un espaciamiento uniforme.
Sin embargo, alcanzar una buena singulación no depende de un único ajuste. Tamaño de semilla, velocidad de avance, nivel de vacío y condiciones de alimentación interactúan entre sí. “Si se modifica uno de estos factores, es necesario revisar los demás”, asegura Repetto.
El uso de talco o grafito pueden mejorar la fluidez de la semilla y favorecer su captura por parte del dosificador. Por otro lado, trabajar con un nivel de vacío excesivo no necesariamente mejora el resultado: puede aumentar el desgaste de sellos y otros componentes del sistema.
La lógica cambia en sistemas mecánicos, donde es clave conseguir una adecuada relación entre el tamaño de la semilla y el de los orificios de la placa. “Conocer cómo funciona el sistema y definir las mejores combinaciones entre tamaño de semilla, placa y velocidad de avance es lo que asegura un buen trabajo”, explica.
El impacto de una mala singulación es notable, ya que aumenta la cantidad de “dobles” (2 semillas por orificio) o “fallas” (sin semilla en el orificio) en la distribución de las semillas generando siembras desuniformes. Coeficientes de variación (CV) en la distribución superiores al 18% pueden implicar pérdidas de rendimiento de hasta 600 kg/ha.

En este sentido, Repetto desliza otro error común, que arranca antes de la calibración en sí: no contar con el manual de la sembradora o no utilizarlo como referencia para los ajustes. “El manual permite conocer los aspectos básicos del equipo y adaptarlos a las condiciones de trabajo”, explica Repetto
4) No “arrodillarse” lo suficiente
Otro error es confiar en la tabla de siembra o en la regulación indicada por el fabricante. “Debe corroborarse que la densidad y distanciamiento planificados son los que vemos en el lote. Y para esto, no hay que conformarse con descubrir algunos centímetros de la línea de siembra”, advierte Repetto.
La cantidad de metros a revisar debe guardar relación con la densidad de siembra. Si una placa tiene 30 perforaciones, una vuelta completa debería representar 30 semillas. Si se trata de maíz sembrado a cuatro semillas por metro, sería necesario observar al menos unos 7,5 metros para encontrar esas 30 semillas. Para soja, donde la cantidad de semillas por metro puede ser mayor, uno o dos metros pueden resultar suficientes para la comprobación.
5) El desgaste también se calibra
La regulación tampoco puede separarse del estado de la máquina, sobre todo de aquellos implementos en contacto directo con el suelo. Una cuchilla demasiado gastada puede obligar a aumentar su profundidad de trabajo para conseguir la apertura buscada, afectando la formación del fondo del surco y la correcta ubicación de la semilla.

La recomendación es concreta: la cuchilla no debería clavarse más allá de dos tercios de su radio original. “Si para alcanzar la profundidad buscada es necesario superar ese límite, puede ser señal de que llegó el momento de reemplazarla o incluso de que las condiciones no son adecuadas para sembrar”, concluye Repetto.