Hirschfeldia incana: comprueban la resistencia cruzada a nueve herbicidas ALS
Un estudio caracterizó el mecanismo de resistencia en dos poblaciones de Hirschfeldia incana, "nabillo", y aporta información para ajustar el manejo de esta maleza en los cultivos de invierno.
Publicado el 30 de octubre de 2026

La resistencia a herbicidas es uno de los desafíos para el manejo de Hirschfeldia incana, una maleza de la familia Brasicáceas presente en distintas regiones agrícolas argentinas. Los antecedentes muestran que algunas poblaciones pueden presentar resistencia a diferentes sitios de acción, lo que refuerza la necesidad de conocer sus perfiles de sensibilidad. Un estudio reciente avanzó en esta línea al caracterizar el mecanismo de resistencia a inhibidores de la ALS y evaluar su alcance frente a distintos herbicidas.
Una resistencia con antecedentes
Hirschfeldia incana, conocida como nabillo o mostacilla, es una especie herbácea originaria de la región mediterránea, anual o bienal, que puede alcanzar entre 30 y 120 cm de altura. Se la distingue por su pilosidad blanquecina abundante sobre los tallos y las hojas basales dispuestas en roseta, sus flores amarillo pálido y sus frutos (silicuas) lineales pegados al tallo, cuya porción terminal ensanchada contiene una o dos semillas.
La resistencia de H. incana a herbicidas ya había sido documentada en Argentina. En 2015, Vigna y Mendoza reportaron una población del sudoeste bonaerense sospechosa de resistencia a metsulfuron-metil (hasta 256 g/ha, no redujeron significativamente la biomasa respecto del testigo sin tratar), mientras que mantenía sensibilidad normal a glifosato.
Posteriormente, en 2017, se informó resistencia acumulada a metsulfuron-metil y 2,4-D en un biotipo de la misma región. En Córdoba, en 2018, se confirmó resistencia a glifosato y 2,4-D en poblaciones de la zona de Oncativo y los departamentos Río Segundo y Tercero Arriba.
Estos antecedentes muestran que los perfiles de resistencia pueden variar entre poblaciones, por lo que una alternativa eficaz en un lote no necesariamente tendrá el mismo resultado en otro.
Los Mapas REM 2025 también registran nabos resistentes a inhibidores de la ALS (RALS), con una distribución concentrada principalmente en el sur del área agrícola (Fig. 1) y una expansión geográfica respecto a relevamientos anteriores. Sin embargo, esta categoría reúne reportes de nabos resistentes a ese sitio de acción, y no representa exclusivamente a H. incana.

El estudio de 2026 que confirmó resistencia cruzada a nueve herbicidas
En un trabajo publicado en 2026, Marcos E. Yanniccari (CONICET- CEI Barrow) y Ramón Gigón (RG Malezas) estudiaron dos poblaciones de H. incana de Tres Arroyos y Trenque Lauquen, denominadas AD y TL, recolectadas en lotes de trigo y sospechosas de resistencia a metsulfuron-metil por los asesores Alejandro Duvieilh y Joaquín González.
Los investigadores evaluaron su respuesta a nueve herbicidas inhibidores de ALS pertenecientes a cinco familias químicas. Los ensayos de dosis-respuesta confirmaron resistencia cruzada a los nueve herbicidas evaluados (Fig. 2). Los índices de resistencia (relación entre la dosis necesaria para reducir la supervivencia de las poblaciones resistentes y la dosis de una población susceptible) se ubicaron entre 10 y 31,6.

Un resultado relevante fue que la resistencia también alcanzó a herbicidas de familias químicas a las cuales las poblaciones estudiadas no habían sido expuestas previamente en el campo, entre ellas las sulfonilaminocarboniltriazolinonas y los pirimidinil benzoatos. Esto muestra que la resistencia no siempre queda restringida al producto que ejerció la selección. Según el mecanismo involucrado, puede afectar a otros herbicidas que comparten el mismo sitio de acción, incluso si pertenecen a familias químicas diferentes.
El mecanismo detrás de la resistencia
La enzima ALS participa en la síntesis de aminoácidos esenciales para el crecimiento vegetal. Los herbicidas que la inhiben se unen a un canal de la ALS e interfieren con su funcionamiento.
Mediante el análisis de la secuencia del gen correspondiente, los autores identificaron una sustitución denominada Trp-574-Leu, asociada con resistencia a estos herbicidas. Esta modificación puede reducir la afinidad de los herbicidas por su sitio de unión.
El estudio también utilizó modelado molecular para analizar las interacciones entre los herbicidas y la enzima. Los modelos predijeron una menor afinidad de los nueve herbicidas por la variante con la sustitución Trp-574-Leu, aunque el efecto varió entre compuestos.
Ambas poblaciones resistentes compartían esa sustitución, pero presentaban diferencias en otras posiciones de la secuencia analizada. Esto permitió distinguir dos variantes genéticas resistentes y sugiere que podrían tener orígenes evolutivos independientes.
Qué implica para el manejo
Los resultados corresponden a las dos poblaciones estudiadas y no permiten asumir que todas las poblaciones de H. incana presentes en el país tengan el mismo mecanismo o nivel de resistencia. Por ello, el manejo debe combinar prácticas culturales, monitoreo y herramientas químicas seleccionadas según cada situación.
La rotación de cultivos, los cultivos de servicios con alta cobertura y el ajuste de las fechas y densidades de siembra favorecen la competencia del cultivo y contribuyen a reducir el crecimiento y la producción de semillas de las malezas. Además, el monitoreo posterior a las aplicaciones permite detectar escapes y controlarlos antes de que produzcan semillas, evitando el enriquecimiento del banco y la dispersión de poblaciones problemáticas.
Ajustar el control químico al momento y al biotipo
Debido al período prolongado de emergencia de esta maleza, la estrategia debe contemplar tanto el control de las plantas nacidas como la reducción de nuevas emergencias mediante herbicidas residuales, cuando corresponda.
Barbecho, en postemergencia de la maleza. Las alternativas dependen del tamaño de las plantas, el biotipo y las malezas acompañantes. En poblaciones resistentes a ALS, para rosetas pequeñas (<10 cm) pueden considerarse mezclas de glifosato, un herbicida hormonal como 2,4-D o MCPA) y otro activo postemergente de diferente sitio de acción, como un inhibidor de PPO, HPPD, fotosistema II o glufosinato de amonio. La selección depende de la sensibilidad de la población y del cultivo siguiente. Para rosetas grandes (>10 cm), se considera la técnica de doble golpe, con una primera aplicación de tratamientos de accion sistémica y una segunda aplicación de herbicidas de contacto.
En preemergencia de la maleza y del cultivo. Las alternativas residuales están condicionadas por el cultivo de la rotación. En presiembra de trigo y cebada, son alternativas: flurocloridona, diflufenican, flumioxazin, terbutilazina, terbutrina, pyroxasulfone, aclonifen y mesotrione. Para cultivos de gruesa, según el cultivo, pueden considerarse flurocloridona, diflufenican, biciclopirona, flumioxazin, pyroxasulfone, metribuzin, atrazina, amicarbazone y terbutilazina.
Postemergencia de cereales de invierno. Los herbicidas hormonales 2,4-D y MCPA son alternativas para el control temprano, desde el inicio de macollaje del cultivo. Los antecedentes de resistencia a 2,4-D obligan a considerar la sensibilidad del biotipo antes de elegir esta herramienta.
Postemergencia de cultivos de verano. Si bien es una maleza de ciclo otoño-invierno-primaveral, bajo ciertas circunstancias puede interferir con la implantación de cultivos de verano. En soja RR, los inhibidores de PPO como fomesafen, lactofen y acifluorfen pueden ser alternativas sobre plantas pequeñas, con rosetas de 5 a 8 cm; también bentazon. En soja Enlist pueden considerarse glufosinato de amonio y 2,4-D. En maíz, las alternativas incluyen hormonales como MCPA y 2,4-D, cuando el material presenta la tolerancia correspondiente, e inhibidores de HPPD como mesotrione, topramezone, tembotrione y tolpiralate.
En todos los casos, es indispensable verificar los marbetes, las restricciones de uso y los intervalos entre aplicación y siembra. La eficacia depende de la población presente, el tamaño de la maleza y las condiciones de aplicación.
Monitorear y diversificar para evitar nuevos escapes
El estudio de 2026 aporta una caracterización molecular de la resistencia cruzada de amplio espectro para inhibidores de la ALS en dos poblaciones de H. incana. Junto con los antecedentes de resistencia a glifosato y 2,4-D registrados en otras poblaciones argentinas, refuerza la importancia de ajustar el manejo al perfil de resistencia presente en cada lote.
La identificación correcta, el monitoreo de escapes y la diversificación de prácticas y sitios de acción son herramientas fundamentales para diseñar estrategias de manejo ajustadas a cada situación.
Bibliografía
- Yanniccari, M. E. y Gigón, R. (2026). First evidence of resistance to ALS-inhibiting herbicides in Hirschfeldia incana: Insights from whole plant responses and structural modelling. Weed Research, 66:e70113. LINK.