La importancia de generar confianza en los consumidores de alimentos, fibras y energías, respecto de la calidad e inocuidad de los productos requeridos, resulta hoy imprescindible para acceder a mercados internacionales.

Con la misión de demostrar la seguridad de los procesos productivos que conllevan las buenas prácticas agrícolas (BPA), a través de la certificación, la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), se ha constituido como una institución pionera en impulsar el sello de Agricultura Certificada como “marca país”.

El Programa de Agricultura Certificada de Aapresid (AC) fue concebido hace diez años por un equipo liderado por el ingeniero Santiago Lorenzatti y desde entonces crece a través de un  proceso de mejora continua.

En el marco de la Exposición Rural 2017, en Palermo -en el Centro de Negocios y Capacitación para el Agro-, los actuales responsables de AC brindaron una charla informativa abierta a técnicos, asesores y productores interesados en conocer los fundamentos, requisitos y posibilidades que brinda el mismo.

El encuentro estuvo a cargo de los ingenieros agrónomos José Luis Tedesco y Tomás Mata, director y gerente del Programa AC de Aapresid, respectivamente. 

José Luis Tedesco  -actual Director Adjunto del Programa- recordó los comienzos del proyecto, allá por el 2008, a cargo de Santiago Lorenzatti, quien generó un protocolo base para la certificación que luego se fue enriqueciendo con el aporte de otros miembros de la institución. El mismo se fundamenta en dos pilares: un marco legal y un marco científico técnico;  posteriormente desarrollándose anexos en forma paralela.

Agricultura Certificada implica la certificación de procesos y no de productos. Es un proceso de gestión de calidad a partir de sistemas de siembra directa y con la implementación de BPA que apunta a demostrar cómo se trabaja en la empresa agropecuaria para la sustentabilidad. Como bien aclaran los responsables del programa, Aapresid brinda el protocolo, pero la implementación, auditoría y sello de certificación están a cargo de terceros.

Durante la ponencia Tedesco aclaró que: “es un mito que el Programa Agricultura Certificada apunte a productores en gran escala, porque actualmente se adapta a todas las posibilidades. Justamente la alternativa de AC grupal (el caso emblema de Cooperativa Los Molinos) permite que el programa sea accesible a productores más pequeños, que se unen y acuerdan entre sí para diluir costos y poder llegar a la certificación”; “aunque también existen productores pequeños que individualmente certifican”, reconoció el Director del Programa AC.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

José Luis Tedesco destacó los principales logros de Agricultura Certificada en los últimos años, a ser:

  • En agosto de 2015 durante el XXIII Congreso Aapresid “Biosapiens”, se presentó la primera empresa contratista agrícola certificada del país, bajo la normativa del Protocolo de BPA para Contratistas (contempla labores de siembra, pulverizaciones  y cosecha).
  • El reconocimiento internacional de la FEFAC (Federación Europea de Fabricantes de Alimentos Balanceados), a fines de 2015.
  • En agosto de 2016 se presentó en el marco del XXIV Congreso de Aapresid “Resiliar”, la norma IRAM 14.130 impulsada a partir de un desarrollo conjunto interinstitucional, entre CASAFE (Cámara Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes), FAUBA, IRAM y Aapresid (con la participación y apoyo de otras instituciones).

En definitiva, la norma 14.130 se convierte en una ampliación perfeccionada de la normativa del Protocolo de BPA para Contratistas, porque incluye labores de siembra, pulverizaciones terrestres, aplicaciones  aéreas y cosecha, para contratistas o productores dueños de maquinaria.

A partir de la incorporación del Ing. Agr. Tomás Mata como actual gerente del programa -a fines de 2016- se efectuó la revisión del Plan Estratégico AC, con el asesoramiento del equipo del Programa de Agronegocios de la FAUBA (PAA – Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires).

En ese marco se revieron la visión, misión y objetivos de largo y corto plazo y, a partir de ello, se reformuló el Protocolo de AC y el Plan Estratégico.

Los nuevos lineamientos formulados, ponen el foco en los mercados internacionales, pero considerando los beneficios internos que representa la certificación de procesos para los productores argentinos.

El gran cambio que generó la revisión del Protocolo AC es que “el cliente” pasó a ser el consumidor/mercados y no el productor que certifica.

Durante la charla brindada por el ingeniero Mata en la Expo Rural 2017, señaló “la oportunidad que ofrece hoy la AC, aumenta el flujo de la información hacia los diferentes eslabones de la cadena, permite al productor transparentar sus acciones y generar una producción trazada del campo al consumidor”.

Las actuales exigencias de los mercados internacionales en materia de la calidad de los productos que consumen, pasan principalmente por el nivel de residuos de fitosanitarios; el mercado exige inocuidad, en consecuencia el manejo seguro y responsable de fitosanitarios es fundamental (utilizar productos más amigables con el ambiente, respetar los tiempos de carencia, etc.).

Por suparte, José Luis Tedesco señaló que “la concientización y capacitación de productores y profesionales técnicos resulta imprescindible para alcanzar estos objetivos”. Mata destacó especialmente “las capacitaciones para implementadores AC efectuadas en territorio”. 

Hasta el momento se llevó a cabo la primera de ellas en la Ciudad de Buenos Aires, con el apoyo del CPIA (Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica), y la segunda que se realizó en Jesús María (Córdoba); formando entre ambos encuentros a 74 profesionales como nuevos implementadores de Standard AC.

Asimismo el gerente de AC señaló que “el objetivo para 2017 es efectuar capacitaciones en diferentes localidades del país, ya están previstas: Paraná, Río Cuarto, Sudoeste de Bs. As., Mar del Plata y Bahía Blanca”.

En cuanto a la serie de beneficios internos se han sumado posibilidades a través de las empresas privadas proveedoras de insumos que interactúan con Aapresid, y además se trabaja actualmente a nivel de municipios a fin de incorporar beneficios impositivos.

Los beneficios del sistema de certificación pasan no solo por el logro de un diferencial de valor económico en la producción, sino por lo social: generación de trabajo genuino, seguridad e higiene en el trabajo rural, trazabilidad virtual de la producción, buenas prácticas agrícolas.

 

El Ing. Agr. Mata mencionó que la revisión del protocolo sobre el Standard de AC permitió “abrir el juego a otras instituciones: ambientalistas, certificadoras, universidades, organismos gubernamentales, etc.” y destacó como logro “el consenso de las distintas organizaciones involucradas” y que “Se continúa trabajando individualmente en aspectos puntuales del protocolo a través del tiempo”.

Asimismo, durante el encuentro e presentó un rediseño del protocolo en formato de Norma junto con un checklist como herramienta para la implementación del Standard AC. Y se obtuvieron los lineamientos para definir la Implementación de AC inicial. Por lo cual “el activo institucional de Aapresid pasó a ser un activo colectivo”, afirmó el Gerente de Programa AC de Aapresid.

“Más allá de los pilares fundamentales del protocolo (legal y científico técnico), el aspecto social cobra cada vez mayor importancia; porque la Agricultura Certificada permite facilita el acercamiento entre productores y consumidores” recordó el gerente de AC al tiempo en que con convicción formuló que “la Agricultura Certificada es una verdadera herramienta de comunicación”.

A modo de ejemplo, Mata mencionó algunos casos que reflejan la forma en que el productor transmite a la sociedad que “está haciendo las cosas bien a través de la certificación”. «Las variantes son múltiples y dependen del ingenio de cada uno: desde carteles en la entrada de acceso a los campos, carteles en los alambrados en lotes linderos a caminos y rutas; avisos en el diario local; hasta el ploteado del vehículo».

Actualmente la superficie bajo Standard AC en el territorio argentino es de 100.000 has. e involucra a 46 productores, con la posibilidad de incorporar 50.000 nuevas hectáreas en 2017, y con el objetivo de llegar a las 500.000 has. a futuro.

En cuanto al proceso de certificación en sí, el Gerente de AC explicó la metodología y derribó otro mito: “la implementación para llegar a la certificación no es algo engorroso. No hay que tenerle miedo a la certificación, es una constancia de que estamos haciendo las cosas bien”.

Antes de concluir la Tomás Mata y José Luis Tedesco, contaron cómo será la participación de AC en el marco del  XXV Congreso Aapresid, Kairós: “El tiempo de los nativos sustentables”, que se celebrará en la ciudad de Rosario del 1 al 4 de agosto próximo, conjuntamente con la realización del  7 Congreso Mundial en Agricultura de Conservación.

Con la promesa de que “los asistentes al Congreso Aapresid 2017 no se van a aburrir con la propuesta de Agricultura Certificada”, el Gerente de Programa AC pasó revista a la agenda prevista para Kairós:

  • Talleres con el ABC de la implementación de AC; Talleres de legislación vinculados a la certificación y normativas; Talleres de bioeconomía y certificación.
  • Plenarias con organizaciones ambientalistas para acercar posiciones a través de una mirada productivista- ambientalista.
  • Panel internacional con especialistas canadienses que explicarán cómo se trabaja en certificación en otros países.

Kairós será, en palabras de ambos, “un momento clave” en el camino de la sustentabilidad, “el cruce exacto entre una generación y una oportunidad».

Fuente: AgroPROYECTUAL