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Agricultura Sustentable Certificada en el Noroeste Argentino

Conocé la historia de dos empresas que apostaron a la intensificación y diversificación de rotaciones en ambientes marginales.

En el norte de nuestro país, los ambientes son tradicionalmente conocidos por ser “marginales”, un concepto probablemente asociado al mayor riesgo climático de producir, en comparación con otras regiones. En este tipo de situaciones, apuntar a la diversificación e intensificación de rotaciones se convierte en una dificultad y un riesgo más para la rentabilidad de los sistemas.

Sin embargo, detrás de cada problema hay una oportunidad. Tal es el caso de CUSILLOS SRL y GARMAT SA, dos empresas del agro que desempeñan sus actividades en el sur de Salta, noreste de Tucumán y noroeste de Santiago del Estero, que gracias a su experiencia y visión innovadora, lograron posicionar a la producción del norte del país en lo más alto. 

Diversificación, intensificación y manejo eficiente del agua

“Las características sociales y ambientales de la región determinan que la sustentabilidad de nuestra actividad no sea una obligación, sino una necesidad”. Bajo esta premisa, estas empresas se comprometen con una agricultura diversificada que aporte al desarrollo territorial.

En sus esquemas de rotaciones, apuntan no solo a la producción de cultivos tradicionales -soja, maíz, sorgo y trigo-, sino también a especialidades, tales como maíz pisingallo, poroto negro, alubias, colorado, mung y garbanzo. Año a año aportan sustentabilidad a los sistemas a través de herramientas y tecnologías como la Siembra Directa, la sistematización de campos, la ambientación, la siembra de precisión, las aplicaciones selectivas, la fertilización variable, el uso de germoplasma de alto potencial y la inclusión de cultivos de servicio en las rotaciones. 

Para lograr una intensificación exitosa, ponen el foco en el manejo hídrico, apuntando a prácticas que permitan convertir eficientemente cada milímetro de agua disponible en el suelo en granos -que directa o indirectamente se destinan a consumo humano- y rastrojo -que alimenta el suelo-. “Tenemos una mirada de largo plazo de la actividad donde, apoyados en técnicas y tecnologías de producción, logramos rentabilidad que permite inversiones que sostienen altos estándares de producción”, sostienen.

Producción sustentable certificada

La visión a largo plazo, ha llevado a estas empresas a ser pioneras en la certificación de procesos de producción en la región del NOA. Desde 2015, certifican su producción a través del sello Round Table on Responsible Soy Association (RTRS), el cual garantiza que sus cultivos son producidos “en condiciones ambientalmente correctas, socialmente beneficiosas y económicamente viables, con cero deforestación y cero conversión”, agregando valor en cada eslabón de su cadena.

Tal es su compromiso con la sustentabilidad, que lo extienden a la dimensión empresarial. “Todos nuestros stakeholders (accionistas, directorio, empleados, proveedores, contratistas, clientes, vecinos, incluso el sector financiero y comunidad en general) forman parte de esta visión, y desarrollamos acciones concretas para hacerlos parte de esta forma de llevar adelante la actividad”.

En este camino de trazabilidad y diferenciación de la producción, trabajan fuertemente junto con el Programa Aapresid Certificaciones a través de la herramienta Agricultura Sustentable Certificada (ASC). En la campaña 21/22 certificaron un total de 25700 ha, lo cual les permitió acceder a un precio diferencial en la soja y al reconocimiento internacional de sus procesos. “Esta herramienta de gestión de información permite ordenar, analizar y planificar los sistemas de producción incorporando prácticas sustentables ambientales, sociales y productivas”, explicó Rocío Belda, Coordinadora de Implementación del Programa.

La trazabilidad que otorga el sello de calidad ASC permite no solo dar garantías a los consumidores sino también detectar oportunidades de mejora dentro del sistema. En este sentido, las empresas destacaron los beneficios que les permitió garantizar la producción sustentable en campos alquilados y al mismo tiempo, agregar valor al dueño del campo. Por otra parte, esta herramienta les facilitó el proceso de integrar toda la producción bajo condiciones normalizadas de certificación.

Una visión integral y a largo plazo

A futuro, CUSILLOS y GARMAT, seguirán explorando alternativas de certificación que garanticen transparencia y calidad en lo productivo, empresarial, ambiental y social. “Estamos atentos al mercado de carbono, huella hídrica y certificaciones sociales”, resaltaron.

En cuanto al compromiso social, anhelan seguir los pasos de su socio recientemente fallecido, Roberto Martinez Zavalia (h), quien fue un referente dentro de la provincia de Tucumán en el trabajo para mejorar la calidad de vida de los sectores más vulnerables. “Creemos que debemos generar rentabilidad y de este modo contribuir generosamente a una sociedad más justa, conservando el ambiente donde producimos”, subrayaron.

Como mensaje final, hicieron hincapié en el fortalecimiento de la producción local. La “marginalidad” es un concepto antiguo, “preferimos que la producción de la región norte del país sea conocida por su amplia diversidad de productos y su sustentabilidad en el tiempo”.