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18/11/22 00:00

Ajustando el manejo sanitario en trigo en una campaña seca

Te mostramos todo lo que se vivió en la Testimonial REM en Arroyo Venado

El pasado 02/11 en la localidad de Arroyo Venado, en la provincia de Buenos Aires, la REM llevó adelante junto con la Regional Guaminí-Carhué una jornada a campo enfocada en el manejo de enfermedades de trigo, para una campaña muy particular.

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¿Sabemos manejar las enfermedades?

La Ing. Agr. MSc. Cristina Palacio, docente de la UNNOBA y directora del laboratorio Sanidad Vegetal SIEF, fue la especialista invitada a clarificar cuales son los aspectos a tener en cuenta a la hora de hacerle frente a las enfermedades en trigo.

Su enfoque se basó en la integración de la toma de decisiones, sabiendo que cuando se habla de enfermedades hay que tener en claro que: es un desorden fisiológico que produce un estrés en el cultivo y pérdida en el rendimiento. El mismo puede ser ocasionado por factores abióticos, como sequía o heladas, que fueron los verdaderos protagonistas en esta campaña. 

Pero también pueden ser causadas por factores bióticos, como bacterias, hongos o virus, y suelen ser estos casos a los que se hace referencia al momento de hablar de manejo de enfermedades.

Para iniciar el camino en la toma de decisiones, según la especialista “La clave en el manejo de enfermedades es la genética o el perfil sanitario de cada variedad”, y para ello existe información que caracteriza la susceptibilidad de cada material  frente a las principales enfermedades. 

Más info: https://www.aapresid.org.ar/blog/royas-trigo-perderlas-vista

Centrándonos en las enfermedades bióticas de trigo, las royas son las que más preocupan a nivel foliar. Según información de la encuesta de REM 2022, el 40% de los productores socios de Aapresid mencionaron a Roya amarilla (Puccinia striiformis) como la de mayor impacto en este cultivo, y en el caso de los miembros de la regional Guaminí-Carhué, testigos directos de la jornada, ese porcentaje se elevó a casi el 67%.

Una de las características de las royas que explica en mayor medida su reiterada importancia a lo largo de las campañas, es que poseen una alta variabilidad genética. Por eso deben analizarse como una problemática dinámica, donde cultivares que venían con buen desempeño pueden empezar a flaquear ante nuevas razas de la enfermedad, que pueden provenir de mecanismos como la mutación o bien como una introducción desde otras regiones productivas. La especialista destacó que muchas veces el productor es el responsable de la rotura de la resistencia en los materiales disponibles, ya que a través del monocultivo de una variedad fuerza a los hongos a mutar para adaptarse al escenario disponible y sobrevivir.

Si bien las condiciones de la campaña no fueron ideales para el desarrollo del cultivo ni para las enfermedades, ciertos requisitos para la aparición roya amarilla se hicieron presentes: temperaturas de entre 15 a 25°C y 8 horas de mojado foliar. La especialista remarcó que “es una enfermedad policíclica, con ciclos de 7 a 10 días. Es importante conocer esto para darle el verdadero valor a una acción preventiva y de control”

La curva de crecimiento poblacional de la enfermedad tiene una fase exponencial que se da en octubre/noviembre, siendo esta información importante para idear un plan de acción preventivo, con una estrategia lógica para esa evolución. Obviamente el nivel de avance también estará determinado por  la relación patógeno - huésped - ambiente. 

“A nivel general se puede pensar que en aplicaciones tardías, cada 10 pústulas en hoja la pérdida de rendimiento puede ser del 1% y que en severidades cercanas al 10% equivalen a 5 al 10% de merma. Es un número importante” concluyó Palacio.

¿Qué se vió en el lote?: Demostrativo de variedades y fungicidas

Llegó el momento de meterse en el demo, en una campaña difícil, donde las diferencias entre los tratamientos podrían no ser claras, o al menos eso se presumía. 

En el demo liderado por la Rem, se compararon variedades de diferentes características como DM Algarrobo y Baguette 750, con los respectivos tratamientos fúngicos de las compañías que acompañan a REM y se le sumó un set con testigos fungicida evaluando 3 estrategias diferentes referidas a momento de aplicación. En el caso de los tratamientos de las empresas (T1 a T10) se aplicaron todas al mismo momento el día 19 de octubre. A su vez se establecieron una aplicación temprana (T11) anticipando la posible aparición de la enfermedad, el día 13 de octubre y una aplicación tardía (T13) el día 24 de octubre, simulando una llegada tarde en el manejo de la adversidad. Por último, se quiso evaluar la doble aplicación (T14) que toma la fecha temprana y tardía.

Al momento de la jornada, las diferencias entre las variedades fueron claras, DM Algarrobo con un perfil sanitario más susceptible marcaba en el testigo absoluto un 30 % de incidencia y un 5% de severidad, mientras que para el caso de B750 rondaban el 15% y el 2%. respectivamente. Una cuestión a tener en cuenta es que el desempeño de esta última variedad ya no es el mismo que hace unos años y que ciertas razas ya están haciendo su trabajo adaptativo. Para el caso el tratamiento tardío no distaba mucho a lo evaluado en los testigos ya que el monitoreo fue muy próximo a la aplicación.

Si se compara a los testigos absolutos en ambas variedades con los tratamientos que poseen la aplicación de fungicidas existe un efecto positivo de su uso, donde la incidencia y severidad se vieron reducidas. Es importante remarcar que las aplicaciones se efectuaron bajo un seguimiento del cultivo, con monitoreos permanentes y con umbrales de decisión. 

La herramienta de aplicación de fungicidas debe ser precisa, no se debe exigirle a un activo que haga todo el trabajo. “La característica propia del producto, como el momento y umbrales en que lo estemos usando, van a repercutir en el resultado final. Por ejemplo la residualidad y eficiencia de un activo puede caer drásticamente si son aplicados tardíamente” explico Palacio.

 

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Tabla 1: Tratamientos del demo presentado en la jornada.

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Gráfico 2 y 3: Evaluación de incidencia y severidad de Puccinia striiformis en DM Algarrobo y B70 al 10 de noviembre.

En la evaluación de controles el 10/11 a los 21 días después de la aplicación de las estrategias a umbral, se puso de manifiesto que existe una diferencia significativa en la decisión de aplicar o no un fungicida, principalmente para la variedad Algarrobo que mostró un pobre desempeño varietal para Puccinia striiformis con valores superiores al 85% de incidencia y 35% de severidad en los testigos absolutos. 

Otra gran conclusión que se desprende de este análisis es la importancia de considerar la suma en performance que se obtiene con controles tempranos, y que las aplicaciones tardías, si bien aportan al control, no son la mejor opción.

Como se destacó en la jornada, la elección varietal es una variable de mucho peso en el manejo de las enfermedades y en la presión que se ejerce a los fungicidas en controlar incidencias y severidades altas y/o con la necesidad de re-aplicaciones que  aceleren resistencias.

Una de las premisas que los asistentes se llevaron  es  la importancia de conocer cómo es el ciclo del cultivo, la arquitectura y porte de la planta, cuáles son sus virtudes y cuáles sus debilidades para poder manejarlos de una manera correcta. 

Por último, la especialista destacó que la clave para establecer estrategias ante cualquier adversidad está en el monitoreo permanente, y de esa manera poder anticiparse al desarrollo del patógeno y actuar en consecuencia.

La importancia de la aplicación

La segunda parte de la jornada estuvo a cargo de Rizobacter de la mano del Ing. Agr.  Mariano Luna quien repasó los detalles de lo que hay que tener presente para alcanzar aplicaciones efectivas, en especial las de fungicidas que normalmente son las más exigentes.

En este sentido destacó la necesidad de cuidar la calidad del agua usada para las aplicaciones, asegurándose de que tenga no más de 200 ppm de dureza y un pH de alrededor de 7. Ya al momento de realizar la mezcla, tener presente el orden de incorporación de los activos, siguiendo la premisa de sumar primero los más ácidos a los más alcalinos y de los más sólidos a los líquidos.

Luego al momento específico de la aplicación, el objetivo es alcanzar las gotas y tamaños demandados en cada caso, por ej: para fungicidas foliares dentro de un cultivo de trigo se  necesitan aprox unos 70 impactos por cm cuadrado, por lo que la calibración del equipo en cuanto a presión, volumen y coadyuvantes a utilizar deberá buscar ese objetivo. 

 

 

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