10/1/22 00:00

Algodón de calidad y libre de picudo

Para evitar pérdidas, que pueden llegar hasta el 80%, y lograr el éxito del cultivo, el manejo tiene que ser integral e interanual. En esta nota los puntos principales a tener en cuenta.

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Foto: Cultivo de algodón.

Protagonista de la economía regional del NEA, el algodón requiere semillas de calidad y un manejo especial para no dar tregua a su principal plaga: el picudo del algodonero. En Agenda Aapresid, referentes regionales compartieron su experiencia para mejorar la competitividad en esta actividad y prevenir los daños de picudo del algodonero desde un manejo integrado.

El punto de partida: semilla de calidad

Una práctica muy común entre los productores algodoneros es sembrar lotes para semilla. En estos casos, Silvio Radovancich -representante de servicio técnico de GENSUS, una compañía que produce y comercializa cuatro variedades de semillas de algodón certificadas en Argentina-, recomendó no hacerlo en lotes donde el antecesor fue algodón, y si se lo hace, “asegurarse de que sea de la misma variedad y cuidando que haya por lo menos 250 m entre lotes de distintas variedades”, resaltó.

Llegado el momento de la cosecha, ésta debe hacerse a no más del 10% de humedad en semilla para atravesar mejor el procesamiento posterior y que sus ácidos grasos no se deterioren”, indicó. Pero el camino para la obtención de semilla no termina ahí, sino que el cultivo sigue su viaje a la desmotadora para separar la semilla de la fibra e impurezas y luego pasa a la deslintadorapara limpiar a la semilla de la pilosidad más fina que la recubre, para que se pueda sembrar correctamente”, detalló.

Un aspecto importante para evitar la contaminación varietal, previo al procesamiento de las semillas, es asegurar la correcta limpieza de toda  maquinaria, insistió el especialista. Y, si bien la producción propia de semilla puede realizarse teniendo en cuenta estos aspectos, hizo hincapié en que “hay que recurrir siempre a semilla fiscalizada, porque una mala implantación significa muchas pérdidas de rendimiento”.

Tratamiento de semillas y control de plagas

Por ley, la semilla que sale para siembra debe ser tratada con fungicida, recalcó Radovancich. Optativamente, se pueden sumar insecticidas para cubrir eventuales ataques de gusanos de suelo, pulgones, trips y arañuelas en los primeros estadíos del cultivo, agregó. Dado que el algodón es muy susceptible en los 15-20 días iniciales, en algunos casos se recomienda doble aplicación de insecticida para ayudar a un mejor establecimiento del cultivo, agregó.

Desde la Chacra Bandera, el Socio Aapresid José Ganem compartió su experiencia en la producción algodonera en el sudeste de Santiago del Estero. Dentro de los sistemas productivos, el algodón forma parte de las rotaciones, con siembras en noviembre sobre cultivos de servicio y rendimiento de unos 1000/1100 kg de fibra. En cuanto a plagas, avanzado el ciclo en enero y febrero, el productor va al ataque de chinches y pulgones. Por otra parte, hacia el final del cultivo realiza el control del gusano cogollero (Spodoptera frugiperda), ya que “aunque se dispone de algodón Bt, hay años que el insecto supera el umbral de daño”, comentó. Capítulo aparte está el picudo del algodonero, que “nos acompaña durante toda la campaña”, concluyó Ganem. 

Foto: Picudo del algodonero.

“Pensar como picudo todo el año”

El picudo del algodonero (Anthonomus grandis) es una especie de coleóptero de la familia de los gorgojos que está en el país desde el año ’96, cuando ingresó por el noreste y fue diseminándose en la dirección de los vientos hacia el resto de la zona algodonera. Genera daños sobre flores y frutos, a los cuales perfora con sus mandíbulas en forma de pico, para alimentarse y reproducirse. Cada hembra pone hasta 100 huevos, lo cual le otorga una gran capacidad reproductiva y, en términos productivos, puede provocar pérdidas de hasta un 80%

El Programa Nacional de Prevención y Erradicación del Picudo del Algodonero del SENASA va informando cómo avanza el insecto en base al trampeo y el monitoreo. “Hoy en día el picudo está bastante controlado y existen técnicas para que no avance”, aseguró Radovancich, quien insiste que “al picudo hay que controlarlo todo el año”. En principio, el vacío sanitario de 80-90 días sin plantas de algodón es fundamental para cortarle el ciclo a la plaga. Durante el invierno, los bordes de alambrados así como las plantas guachas deben ser controlados para que no oficien de refugio. 

Dos meses antes de la próxima siembra, será necesario colocar trampas de feromonas para saber si el picudo está entrando al lote y, si es así, por dónde lo está haciendo y en tal caso evaluar aplicaciones de borde. Antes de la siembra, se deberá realizar una aplicación semanal con pulverizadoras turbosoplantes en los bordes de los montes.

Una vez instalado el cultivo, los insectos se verán atraídos particularmente por el polen de sus flores. “A partir de ahí, si detectamos presencia debemos realizar una batería de aplicaciones 4x4, es decir 4 aplicaciones distanciadas en un máximo de 4 días entre ellas, para evitar que las hembras maduren sexualmente  y hagan posturas de huevos”, recomendó el especialista. Esta medida ayudará a resetear el lote para que el cultivo se mantenga limpio, agregó. 

Llegado el momento de la cosecha es obligatorio destruir los rastrojos, con fechas límites que van desde mayo hasta julio según la zona. Para ello se usan desmalezadoras de eje horizontal con sistema de martillos, y permite eliminar las larvas que pudieran sobrevivir en los restos. A posteriori, se recomienda la aplicación de un insecticida para terminar con el lote “en cero picudo”, concluyó.

Agenda Aapresid, conocimiento y experiencia a la hora de decidir.