¿Cuál es la importancia desde lo productivo y la factibilidad económica de la inclusión de estos cultivos invernales dentro de la rotación, en sistemas del sudeste de la provincia de Córdoba?

La superficie implantada con trigo ha disminuido en las rotaciones de los departamentos Marcos Juárez y Unión en las últimas 6 campañas (Figura 1), transformándose la soja 1° en el cultivo principal. Teniendo en cuenta sus limitados aportes de rastrojos, junto con su baja relación C:N (Ernst et al., 2002), el aumento de la presencia de este cultivo en las secuencias agrícolas afectaría la conservación de los contenidos de materia orgánica (MO) y el mantenimiento de adecuados niveles de cobertura.

Esto último además, deja al suelo desprotegido frente a procesos de erosión y sellado superficial, producto del impacto de las gotas de lluvia (Shaxson and Barber, 2008). Asimismo, el cultivo de soja implica balances negativos de nitrógeno (N) y fósforo (P), ya que extrae mucho más de lo que aporta (Cordone y Martinez, 2004).

En las últimas campañas, se acentuaron los problemas de malezas tolerantes y resistentes en aquellos lotes con menor participación de cultivos de invierno (Rainero, 2012), así como los fenómenos de anegamiento superficial por ascenso de los niveles de las napas freáticas, debido a las precipitaciones registradas en la región.

El cultivo de trigo, a través del aporte de rastrojo, mejora el balance de carbono (C) del suelo – en relación a secuencias sin la utilización de cultivos invernales – e incrementa la cobertura del mismo. Además, compite con malezas invernales y, por medio de sus raíces, mejora la estabilidad a los agregados, contribuyendo a una mayor infiltración de agua dentro del perfil.

En la Región Pampeana Norte, al trigo le continúa la soja 2°, lo que permite por un lado un mejor aprovechamiento de la oferta ambiental y la diversificación de períodos críticos y, complementariamente, un escalonamiento de las labores operativas. Además de estas ventajas, existen motivos económicos que sustentan esta secuencia, debido a que la misma generó los mayores márgenes netos (MN) promedio en las últimas 18 campañas (Figura 2). Como contraparte, la alternativa trigo/soja 2° – respecto a un cultivo de soja 1° -, presenta como desventaja que requiere el doble de inversión, mayor trabajo y gestión. 

Los cultivos de cobertura (CC) por su parte, se presentan como una alternativa interesante – ante la ausencia de cultivos invernales en la rotación- para capitalizar los beneficios mencionados, más aun frente a la situación de excesos hídricos que atraviesa la región.

El presente trabajo tiene como objetivo analizar la importancia de los cultivos invernales en la rotación, considerando su aporte de materia seca (MS) y su factibilidad económica, ya sea como cultivos de grano o como CC, sobre todo en condiciones de reservas hídricas adecuadas para la implantación de los mismos, o incluso bajo situaciones de anegamiento o de napa freática cercana a la superficie (similares a las dadas en las últimas campañas).

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Materiales y métodos

Para analizar el efecto de los CC como antecesores de maíz y soja, se utilizaron datos de ensayos realizados en la EEA INTA Marcos Juárez. El análisis económico se dividió por cultivo estival (soja y maíz).

Para el caso de la soja, se compararon las alternativas: a) barbecho/soja 1°, b) CC/soja 1° y c) trigo/soja 2°. Para la situación b) se utilizaron las producciones de MS de diferentes CC en las ultimas 7 campañas, en situaciones con y sin fertilización nitrogenada (en gramíneas) y fosforada (en leguminosas invernales). Luego, para el análisis económico se consideró aquella alternativa de mayor producción de MS en ausencia de fertilización nitrogenada, que resultó ser triticale (Tabla 1).

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Para obtener la producción de MS de los diferentes tratamientos, se utilizaron los Índices de Cosecha (IC) de los cultivos de grano, mientras que para la situación b) se adicionó la producción de MS del CC. Para evaluar el resultado económico, se tuvo en cuenta el rendimiento promedio obtenido según la red de evaluación de cultivares para trigo (Bainotti y otros, 2014) y soja (Fuentes, 2014) de la EEA Marcos Juárez.

Los costos fueron asignados en función de las labores necesarias en la actualidad para mantener a los cultivos por debajo de los umbrales de daño económico.

Los rendimientos de soja sobre diferentes CC, evaluados en dos campañas contrastantes, no presentaron diferencias estadísticamente significativas (Tabla 2). De esta forma se consideró el promedio de rendimiento de todos los antecesores para realizar el análisis económico.

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Los precios de venta de soja, trigo y maíz son el resultado del promedio de todas las campañas evaluadas en cada caso, al momento de cosecha de cada cultivo. Se contempló un valor de arrendamiento de 18 qq soja/ha, al precio promedio de soja de la serie en cosecha.

En el cultivo de maíz se utilizaron datos de ensayos conducidos en la EEA Marcos Juárez en las últimas 5 campañas. Los mismos se realizaron sobre 2 antecesores: barbecho tradicional y Vicia villosa, utilizada como CC invernal.  Se consideró asimismo la fertilización nitrogenada como fuente de variación de los rendimientos, con dosis de 0 y 100 kg N ha-1 (Tabla 3). Para el análisis económico se utilizó el promedio de los rendimientos de maíz para las ultimas 5 campañas, en la combinación de antecesor por dosis de N.

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Resultados y discusión

La producción de MS de las secuencia triticale/soja 1° y trigo/soja 2° fue 2.15 y 1.9 veces superior a la opción barbecho/soja, respectivamente. El análisis económico de las diferentes alternativas de antecesores de soja se muestra en la Tabla 4.

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Con respecto a la alternativa barbecho/soja, el CC logró más del doble de MS, con un costo adicional de 0.82 qq soja/ha. Cabe aclarar que en este análisis no se tuvieron en cuenta los beneficios a largo plazo que los CC aportarían al ambiente productivo, y su consecuente repercusión sobre el rendimiento de cultivos estivales posteriores. Por otra parte, la alternativa trigo/soja 2° es una opción que genera el mayor MN, con una adecuada provisión de MS al sistema.

Debe considerarse que aunque la secuencia barbecho/soja fue la de menor inversión, la misma reportó una rentabilidad menor. Por otro lado, si bien la situación CC/soja fue la de menor rentabilidad, esta se traduce en una mejora inmediata del sistema – a través del aporte de MS y del control de malezas – a un bajo costo.

Para el caso del maíz, se observó que los rendimientos del mismo sobre Vicia villosa y dosis de N fueron variables a través de los años (Tabla 3). La utilización de Vicia villosa en dosis de 0 kg N ha-1 presentó mayores rendimientos que el barbecho en la mayoría de los años, probablemente por el aporte de N a través de la mineralización del CC.

El promedio de los 5 años mostró que la alternativa Vicia villosa con 100 kg N ha-1 fue la de mayor rendimiento. A su vez, la secuencia Vicia villosa/maíz generó en promedio 1.85 y 1.51 veces más MS – para las dosis de 0 kg N ha-1 y 100 kg N ha-1 respectivamente – que la alternativa barbecho/maíz, siendo los costos – también en promedio – para generar dicha cobertura de 0.35 qq maíz/ha (Tabla 5).

Utilizando Vicia villosa como antecesor, se logró una mayor rentabilidad que cuando el antecesor fue barbecho, en ambas dosis de fertilización nitrogenada y en las condiciones evaluadas. Es importante aclarar, que de utilizar para la comparación una dosis óptima económica de 50 kg N ha-1, la situación barbecho/maíz tardío sería la de mayor rentabilidad, sin presentar diferencias estadísticamente significativas con la dosis de 100 kg N ha-1.

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Conclusiones

  • Los tratamientos con CC lograron duplicar la producción de MS como antecesores de soja, y aumentarla en un 51-85% como antecesores de maíz, a un costo adicional bajo y sin producir disminuciones en el rendimiento del cultivo estival.
  • El doble cultivo trigo/soja 2° no sólo cumple con las condiciones de generar una buena producción de MS sino que además arroja un resultado económico superior al de soja 1°.
  • El trigo es el mejor antecesor de soja considerando la rentabilidad, aportes de MS y control de malezas. En los casos donde el productor no pueda utilizar este cultivo, debiera analizar la posibilidad de incluir un CC como antecesor de soja, considerando su bajo costo, inferior a 1 qq soja/ha.
  • Para ambientes donde se defina la siembra de maíz tardío, la alternativa vicia/maíz demostró ser viable económicamente en el período considerado (5 años), aunque debiera incluirse en el análisis mayor cantidad de sitios, de manera de realizar una evaluación más precisa de la factibilidad de esta propuesta.

En este estudio no se consideraron efectos residuales de los cultivos invernales, tanto sobre el rendimiento de cultivos posteriores como sobre las condiciones del suelo a mediano plazo, ni su rol en la supresión de malezas.

Por otro lado, este trabajo se realizó a partir ensayos que incorporaron CC en secuencias agrícolas todos los años, siendo por tanto deseable, en futuras investigaciones, la evaluación de tratamientos que incluyan CC cada 2 o 3 años en las secuencias, en función de cada ambiente y de las condiciones climáticas.

Autores:  José Luis Zorzín

Bibliografía

Cordone, G., Martínez, F., Casilda, A. I., & Fe, S. (2004). El monocultivo de soja y el déficit de nitrógeno. Informaciones Agronómicas del Cono Sur, 24, 1-4.

Ernst, O., Bentancur, O., Borges, R. (2002). Descomposición de rastrojo de cultivos en siembra sin laboreo: trigo, maíz, soja y trigo después de maíz o de soja. Agrociencia 6, 20–26.

Evaluación de cultivares de trigo en la EEA Marcos Juárez – Actualizacion 2014 [WWW Document], n.d. URL http://inta.gob.ar/documentos/evaluacion-de-cultivares-de-trigo-en-la-eea-marcos-juarez-actualizacion-para-la-campana-2014-15 (accessed 2.2.15).