El Ing. Agr. Corrandi reflexiona sobre la utilización de los recursos y el destino que le damos a la producción, la evolución del hombre y el crecimiento poblacional. Es momento de pensar hacia donde queremos ir.

A esta pregunta la respuesta es ¡no! o ¡sí!, la controversia existe desde que el hombre piso la tierra, el agro siempre produjo las dos cosas, indudablemente según las épocas esta confrontación pasaba desapercibida o debería plantearse en otros términos, por ejemplo, en la época del hombre cazador la energía necesaria para calentarse provenía de la leña y de los restos de los alimentos por ejemplo, en América de la mazorca del maíz, aquí la controversia hubiese sido madera para calentarse y cocinar o para construir sus chozas, pero era tal la magnitud del recurso que la confrontación no se planteaba.

Cuando el ser humano, gracias a las observaciones y trabajo de la mujer se convirtió en sedentario comienza a plantearse esta dicotomía, ya que al domesticar a los animales e incorporarlos al trabajo agrícola para generar alimentos debe también alimentar a estos animales utilizados en la tracción del primitivo arado, ergo comienza a manifestarse la dicotomía, hecho que luego se minimiza con la mecanización y el empleo de combustibles fósiles, la transformación de alimentos para energía (animales de trabajo) desaparece.

Así transcurrimos alegremente, hasta que descubrimos el calentamiento de la tierra, el agujero de ozono y el “llamado cambio climático” que a mi juicio es el efecto de la acción del hombre sobre los ciclos climáticos, que indudablemente son –sus ciclos- profundizados por la acción del hombre y el derroche de energía. Aquí aparecen, con letra mayúscula los biocombustibles y las falacias de composición.

Fuente: http://www.isolari.es/biocombustibles
Fuente: http://www.isolari.es/biocombustibles

Así por ejemplo, las mascotas, ellas consumen ingentes cantidades de alimentos y nadie repara en ellas, con extremos absurdos de algunos alimentos que explicitan en su publicidad la extrema calidad del mismo, por ejemplo alimentos para gatos que incluyen salmón en sus componentes.Los detractores de los biocombustibles explicitan que el empleo de materia prima para combustibles, tracciona su demanda y encarece a los alimentos, esto es innegable, todo incremento de igual crecimiento de la oferta genera incrementos de precios, pero se olvidan de otros fenómenos, por ejemplo en la elaboración de alcohol de maíz sus residuos se destinan a los feedlot e incrementan notablemente la capacidad de conversión del bovino, es decir que el animal requiere menos kg. de alimento para producir un kg de carne, el biodiesel sus residuos (más del 80%) se destinan a la alimentación animal, esto quiere decir que hay que hilar muy fino para saber cuál es el efecto final y recordar que hoy la subsistencia del hombre sobre la tierra requiere tanto de energía como de alimentos, hecho que se manifestó desde que el hombre piso la tierra, y que hay otros empleos que también traccionan la demanda de alimentos y generan incrementos de precios sin que nadie los critique ni considere.

Pero además de estos ejemplos que podrían ver reducida su demanda y por consiguiente dejar de traccionar sobre la demanda de alimentos hay otros empleos de la tierra en la producción agrícola que compiten por el uso de la tierra y que por ende limitan la producción de alimentos v. gr, los cultivos industriales como el lino, la mora para producir seda, los otrora productores de aceites industriales como el tung y el lino oleaginoso, las aromáticas – y no nos referimos a las empleadas como saborizantes de comidas sino por ejemplo al tabaco -, todos ellos compiten por el empleo de la tierra y al reducir la producción de alimentos traccionan su precio.

Del lado de los entusiastas con los biocombustibles generados por vegetales no comestibles y desarrollados en situaciones extremas de climas y suelos, donde no prosperan los vegetales alimenticios, debemos señalarles que caen en el error maltusiano, es decir, creer que la tecnología es constante, lamentablemente debo señalarles que lo que afirman es cierto hoy, pero no será mañana, prueba de ello son los maíces para regiones frías, el triticale, etc. es decir que lo existente hoy no lo será mañana, y menos a la velocidad que avanza el cambio tecnológico. Al respecto las mismas centrales fotovoltaicas ocupan terreno y por consiguiente son competitivas con la producción de alimentos del futuro.

Por todo ello, es que los defensores de las energías alternativas entre otros tantos, pensamos que la solución es integral y pasa tanto por la generación como por los sistemas ahorradores de energía. Así, por ejemplo, los habitantes de la ciudad de Buenos Aires con su consumo excesivo de agua potable no solo derrochan este vital elemento, sino que también obligan a un derroche de energía adicional en la captación de agua y en su procesamiento y distribución, o la industria automotriz que desarrollo los vehículos híbridos pero no impuso su producción masivamente (Argentina no produce un vehículo con esta motorización pese a que las casas matrices los han desarrollado) y es la tecnología que tenemos a mano.

Finalmente cabe señalar que el gran tractor del precio de los alimentos, no es ninguna de las causas señaladas precedentemente, aunque todas ellas colaboran con su granito de arena, ellas están tanto en el crecimiento demográfico de la población, pero fundamentalmente en el desarrollo y crecimiento de las naciones, así el SE Asiático motorizado fundamentalmente por china, sus socios del BRIC y algunos países sudamericanos además de Brasil son la causa fundamental del crecimiento del precio de los alimentos.

En resumen estas reflexiones, no pretenden descalificar a nadie, sino simplemente llamar a la reflexión y propiciar un análisis más profundo de las diferentes alternativas ya que el secreto está en trabajar las cosas “en su medida y armoniosamente”, no hay nada bueno ni nada malo, las cosas y los mismos alimentos serán malos o buenos según la dosis en la que se lo emplea.

El sector primario continuara siendo productor de agroalimentos, agrocombustibles y agrotextiles porque la vida del hombre sobre la tierra así lo requiere, el nivel tecnológico existente en un momento dado, las costumbres y las modas, conjuntamente con las políticas públicas, determinaran la asignación de tierra a una u otra actividad, ya que todas ellas son esenciales.

Autor: Eugenio F. Corradini, Ing. Agr. Vicepresidente del Centro Argentino de Ing. Agr.