El coordinador de la Chacra Bragado Chivilcoy Ignacio Alzueta pasó por el ciclo Aapresid en casa para presentar lo aprendido tras 6 años de implementación de estos modelos.

El Ing. Agr. Ignacio Alzueta hizo un repaso de lo aprendido por este grupo de productores que allá por 2013 se preguntó si era posible reducir las brechas de rendimiento con planteos sustentables: “en los últimos 10 años vimos que los rendimientos de los principales cultivos de la zona alcanzaron un tope difícil de superar. Al mismo tiempo veíamos procesos de degradación en algunos ambientes”.

El grupo apuntó entonces a probar planteos mejoradores respecto de los típicos de la zona y evaluar su impacto sobre el ambiente, el uso recursos, la productividad y los márgenes económicos de las empresas.

Se compararon rotaciones tradicionales (Tg/Sj2°- Mz1°- Sj1°) con alternativas ‘más verdes’ basadas en dobles cultivos de grano (DC) y cultivos de servicios (CS) que permitieron aumentar los periodos de ocupación del suelo hasta el 77%. También se probaron planteos mejorados con niveles intermedios de ocupación (65%) y el uso de paquetes tecnológicos ajustados.

En cuanto a productividad a cumulada, los planteos en ASV basados en 2 cultivos de grano y 2 CS produjeron casi la misma cantidad de rinde que los tradicionales, basados en 3 cultivos de grano.  

Como era de esperarse, las rotaciones en ASV tuvieron mayor consumo de agua que las tradicionales, pero en ningún caso condicionaron la disponibilidad hídrica de la rotación.

El trabajo permite hoy responder algunos interrogantes acerca de la viabilidad de planteos verdes. La mayor ocupación del suelo con cultivos permitió reducir las brechas y mejorar el resultado económico, aportar más carbono (C) y reducir el impacto ambiental.

Pero como suele ocurrir, dejó nuevos desafíos, en especial en la necesidad de ajustar la gestión de los sistemas de producción. “Estos planteos demandan tiempo de planificación, mejor logística, conocer a fondo cada ambiente para decidir mejor”.