En una charla de #AapresidComunidadDigtial, Fernando Scaramuzza (INTA) dejó las claves para mejorar la distribución temporal y espacial de semillas en la siembra de maíz.

En plena siembra de gruesa conviene ser conscientes de hasta qué punto la calidad de siembra impacta sobre el rendimiento final de los cultivos.

Esta depende de la uniformidad espacial y temporal de siembra. La primera esta dada por la distribución de las semillas en la línea de siembra, mientras que la segunda, por la profundidad de siembra, la cual determina la velocidad de emergencia e implantación de cada planta.

Una mala calidad de siembra genera competencia dentro del cultivo, con plantas dominantes y dominadas, lo que impacta fuertemente en el rinde. En su paso por #AapresidComunidadDigtial, el especialista de INTA Manfredi Fernando Scaramuzza explicó que “por cada centímetro que nos alejamos del nivel de tolerancia aceptable en la distribución de semillas en la siembra de maíz (+/- 5 cm de desvío) se pierden 62 kg/ha en el rinde. El desvío promedio estimado en 2016/17 en Argentina es de 12,67 cm”.

Scaramuzza ofreció algunas claves a tener en cuenta a la hora de una siembra de calidad:

Por empezar, el rol del tractor es más importante de lo que se cree, por lo que conviene verificar el buen funcionamiento de guías automáticas, sistemas electrónicos e hidráulicos y conectividad del tractor que traccionará la sembradora.

Pasando a la sembradora, hay componentes del tren de siembra que no debemos descuidar:

  • Profundidad de la cuchilla de corte: si bien es común enterrar esta cuchilla “hasta la maza”, esto rompe la capilaridad del suelo impidiendo que el agua ascienda y embeba la semilla. La profundidad adecuada es de 1 cm por debajo de la profundidad de siembra.
  • Punto de encuentro de los discos abre surcos: debe ser tal que permita crear un surco en forma de “V”. Desgastes mayores a 1.5 mm en este doble disco generan surcos en “W”, lo que reduce la superficie de contacto de la semilla con el suelo y su capacidad de embeberse.
  • Presión de las ruedas limitadoras de profundidad: en siembra directa (SD) estas ruedas deben ejercer suficiente presión como para adherirse al suelo y evitar “cabalgar” el surco, efecto que genera siembras de profundidad desuniforme.

Pero tampoco conviene ajustar de más. Presiones excesivas retrasan la emergencia de la semilla generando diferencias en el tiempo de emergencia en maíz de 1,5 días. Esto genera una competencia entre plantas que se acentúa en el tiempo, observándose diferencias de hasta 15 días en la llegada a V6 y del 8% en el rendimiento final, respecto de una semilla sembrada con la presión adecuada. La presión correcta de estas ruedas es aquella en la que el suelo comienza a deformarse.

Velocidad de siembra: no sólo de uniformidad espacial se trata. Es sabido que las siembras a alta velocidad afectan la uniformidad con que las semillas se distribuyen en el surco. Pero esto empeora cuando, además de rápido, sembramos poco profundo. La profundidad es tan importante como la distribución espacial, ya que determina la uniformidad temporal en la emergencia y crecimiento del cultivo. A velocidades adecuadas (6-7 km/h), diferencias en profundidad de siembra de 6 a 3 cm significan perdidas de rinde en maíz de 2510 kg/ha.

 

Tecnologías para siembras uniformes:

El mercado ofrece muchas tecnologías para solucionar problemas de uniformidad espacial en la siembra: nuevas cuchillas de corte, sistemas de cangilones y sistemas de precisión para siembras en alta velocidad.

Sin embargo, son pocos los desarrollos que apuntan a mejorar la uniformidad de profundidad. Uno de ellos es el sistema “Twin force” (Agrometal), basado en amortiguadores hidroneumáticos que, a diferencia del tradicional sistema de resortes, ayudan a mantener estable la profundidad de siembra.

Además, reduce el rebote del tren de siembra en el surco y las desviaciones horizontales, contribuyendo a la mayor uniformidad espacial.