30/6/21 00:00

Control de plagas en invierno: ¿cómo lograr aplicaciones de calidad?

Las condiciones climáticas invernales dificultan las aplicaciones. REM consultó a expertos que dan recomendaciones para lograr seguridad y efectividad en ese momento del año.

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Cuando se decide realizar un control químico, es fundamental conocer los puntos críticos para optimizar los procesos. El mayor porcentaje de la eficiencia está explicado por la calidad de esa aplicación. Al momento de aplicar, deben considerarse aspectos como las condiciones y la calibración del equipo, el tipo de producto y dosificación, experiencia del operador, las características de las plagas a controlar, el cultivo a aplicar, las condiciones climáticas, entre otras.

En cuanto a las condiciones ambientales y biología de las especies a controlar, se debe comprender en detalle cómo la calidad de las aplicaciones es afectada por las mismas. Particularmente durante el invierno se dan situaciones en las que se conjugan baja temperatura y humedad ambiental, lo que, sumado a condiciones particulares de las plagas en ese momento, hacen que debamos extremar recaudos e implementar estrategias para lograr aplicaciones exitosas.

El Programa REM dialogó con cuatro referentes en la temática sobre los aspectos a tener en cuenta para conseguir aplicaciones de calidad en invierno. 

Punto de partida: calidad del agua y homogeneización de la mezcla

Los especialistas coinciden en que el primer aspecto a considerar es la calidad del agua que iniciará la mezcla. La misma está determinada principalmente por su dureza (expresada por el contenido de calcio y magnesio), y por el pH y turbidez. Si se desconocen estos parámetros se deberá tomar una muestra representativa del agua que se usará para pulverizar y enviarla a un laboratorio para analizar al menos su PH y dureza en ppm de CaCO3.

Lihuel Sartini, asesor privado de calidad de aplicación, explica que valores altos de dureza del agua, sólidos en suspensión, turbidez o materia orgánica afectan no sólo a la mezcla de los productos fitosanitarios, sino también pueden provocar una inactivación de los principios activos. Por otra parte, valores inadecuados de pH perjudican la solubilidad de esos activos y afectan su vida media, ya que generan hidrólisis o ruptura de las moléculas si la mezcla queda en rangos muy ácidos o alcalinos. El pH óptimo va a depender del principio activo, pero en general ronda entre 4 y 6.

Si la dureza está por encima de los valores aceptables para un agua de buena calidad (más de 150 ppm de CaCO3 disuelto), se la debe corregir con coadyuvantes correctores de agua de calidad y que tengan en lo posible incorporado un buffer que amortigüe las grandes variaciones que puede haber en el pH, advierte Nicolas Komorosky, técnico de Rizobacter.

Pedro Platz, de la Facultad de Balcarce (UNMDP), recomienda que antes de avanzar con la prescripción de la mezcla recomendada es muy importante “leer los marbetes donde se detalla qué consideraciones hay que tener en cuenta”. Allí se especifican restricciones, incompatibilidades e incluso orden específico en las mezclas.

Con temperaturas menores a los 8 ºC, la probabilidad de incompatibilidad física del caldo aumenta, indica Sartini. Y recomienda prestar especial atención a la fuente de obtención del agua, ya que cuando se trabaja con agua obtenida de los tanques australianos puede haber grandes variaciones temperatura, contrariamente a lo que ocurre en aguas tomadas directamente de pozo.

Para Platz, es importante aclarar al Operario que va a realizar la mezcla que comience con un tanque lleno de agua limpia (al menos ¾) y que ponga a funcionar los agitadores. Para el cálculo del agua del tanque, Mariano Luna del INTA Pergamino, recomienda además tener en cuenta la cantidad de agua que se utilizará para hacer el triple lavado de los bidones de fitosanitarios empleados.

Luego, si fuera necesario, se deberán agregar los correctores de agua, dejando transcurrir un mínimo 15 minutos para que actúen. En invierno, “las bajas temperaturas afectan o retardan las reacciones químicas. Por este motivo se recomienda dejar transcurrir unos minutos más”, aconseja Platz. A posteriori, completa Luna, se adicionan los productos desde los que más agua requieren para su hidratación o disolución (p. ej. gránulos dispersables, polvos mojables), hacia los que menos agua requieren, que generalmente son los líquidos solubles.

Se deberá garantizar una óptima agitación. Para ello es necesario contar con una bomba en el equipo de aplicación que genere el caudal de asperjado necesario. A su vez, contar con un caudal adicional de un 5% del volumen del tanque para productos líquidos y un 13% para polvos mojables, más un 20% extra por problemas de desgaste, detalla Platz.

No obstante, para saber si logramos un caldo homogéneo y estable a lo largo del tiempo los especialistas sugieren, previo a la aplicación, hacer una prueba de compatibilidad a escala con los mismos productos y agua que se aplicará en el lote En caso de observarse irregularidades, se podrá entonces ajustar la mezcla, ya sea cambiando el orden de mezclado, los productos, o la marca comercial de algún producto.

Podés ver el video de REM sobre este tema haciendo CLIC AQUÍ. 

Aspectos climáticos a tener en cuenta al momento de aplicar

La Temperatura y la Humedad Relativa ambiental (HR) son los principales factores que influyen a la hora de aplicar. No obstante, el fenómeno climático más importante a tener en cuenta en invierno es la Inversión Térmica, que ocurre prácticamente todos los días entre la puesta del sol y aproximadamente hasta las 2 horas de la salida del mismo.

Este fenómeno meteorológico se da cuando el calor que recibe el suelo por radiación durante el día se pierde de manera acelerada durante la noche, y las capas de aire cercanas a él se enfrían más rápido que las capas superiores de aire . La inversión térmica es más frecuente durante el invierno porque hay menos horas de sol y por lo tanto el calentamiento de la base de la inversión es más lento.

Si se aplica en estas condiciones, las gotas pequeñas quedarán suspendidas en el aire estratificado más denso, lo que retardará drásticamente su descenso al blanco. En estos casos, los especialistas alertan que se puede estar trasladando una gran dosis de principio activo a lugares no deseados y por distancias muy largas, afectando a otros sistemas productivos, a las personas y al ambiente. Nunca se debe pulverizar en condiciones de inversión térmica, por eso es muy importante detectarla a tiempo.

El mayor riesgo de inversión térmica está asociado también a otros factores como la nubosidad, la humedad relativa ambiental y el viento. Para ello, ante la duda, es aconsejable medir la humedad relativa y la temperatura a diferentes alturas (por ej: 10 cm y 300 cm del suelo) para evaluar si hay diferencias que nos alerten sobre la magnitud de la inversión. 

Aspectos de la biología y fisiología de las plagas que tienen influencia en el control químico

La temperatura influye sobre la velocidad de todas las reacciones químicas, y también está asociada con las tasas de crecimiento y desarrollo de los organismos vivos.

En ese sentido, las bajas temperaturas generan un efecto de aletargamiento en muchas malezas y, dependiendo la especie, estrés. Como parte de su respuesta a esas condiciones, la planta engrosa la capa de ceras cuticulares sobre la superficie de sus hojas y tallos.

Sartini indica que, para un buen control de malezas problemáticas, si se está aplicando en invierno con baja humedad relativa, es importante recurrir al agregado de tensioactivos en base oleosa. Ésto considerando que varias especies como la ‘rama negra’ (Conyza spp.) poseen ceras y tricomas en el cuerpo de la planta o acumulan una capa de sílice en la superficie de la hoja, como es el caso del ‘ray grass’ (Lolium spp.), que dificultan la penetración de los productos. Del mismo modo, los tensioactivos son necesarios para otras malezas invernales como Crucíferas, donde además es muy importante poder lograr la cantidad de gotas/cm2 necesarias.

En el caso del ‘ray grass’, al tener estructura foliar erectófila, también es importante trabajar con un adecuado tamaño de gotas; medias a finas son ideales para evitar las pérdidas por endoderiva. Si se aplica con baja HR , en todos los casos es muy importante incorporar antievaporantes.

Otra cuestión a considerar es la situación del lote en cuanto al volumen y cobertura de rastrojo presentes por su intercepción al control de malezas. En esos casos la regulación de la pulverizadora debe apuntar a una alta cantidad de impactos por cm2, para aumentar las posibilidades de que las gotas lleguen a las plántulas o rosetas tapadas debajo un rastrojo voluminoso de maíz tardío o de un cultivo de servicio.

La regulación de la maquinaria también dependerá del tipo de producto y vía de acción. “En el caso de mezclas de productos de “contacto”, es fundamental lograr una cobertura de gotas superior 80 impactos/cm2, y para ello el tipo de boquilla, la magnitud de la presión y velocidad determinan la cobertura de gotas”, detalla Platz. Además, recomienda no aplicar con vientos superiores a 18 km/h y, si es necesario continuar con la aplicación, usar boquillas con aire inducido aumentando su diámetro, pero siempre cuidando el porcentaje de cobertura.

Con respecto al control de insectos, Luna explica que cuando desciende mucho la temperatura, los insectos detienen en gran medida su metabolismo y se quedan ocultos e inmóviles en lugares de más difícil acceso. Entonces, la efectividad del control en esos casos está más condicionada por la dificultad de llegada del activo a la plaga que por cómo la temperatura afecta al control del insecto en sí. Sin embargo, comenta que por lo general durante otoño-invierno son muy poco frecuentes las aplicaciones para insectos.

Coadyuvantes, los grandes aliados para aplicaciones exitosas en invierno

Cuando las condiciones del medio son más críticas, los coadyuvantes son imprescindibles para hacer más eficiente el proceso: desde corregir las aguas de mala calidad, proteger a las aplicaciones de las malas condiciones ambientales, hasta ayudar a que las gotas impacten en el objetivo, en muchos casos aumentando la tasa de ingreso de los fitosanitarios dentro de las plagas.

“Los productos de limpieza, ya sea interna o externa de las pulverizadoras, son clave para evitar la contaminación del operario, o fitotoxicidad en la aplicación futura”, destaca Sartini y menciona como ejemplo a los productos antiespumantes para evitar pérdidas de volumen en el tanque, como oxidación de los principios activos que se estén mezclando.

Otro producto importante son los compatibilizantes de mezcla o los recuperadores de caldos para lograr mezclas más homogéneas y estables a lo largo del tiempo. A la hora de hacer aplicaciones con viento, donde queremos asegurar que esas gotas lleguen al objetivo, conviene pensar en los antiderivantes, que son espesantes de caldo que disminuyen las gotas satélites menores a 150 micrones. Estos productos son clave para lograr una aplicación segura.

Los tensioactivos logran mejorar el esparcimiento de la gota sobre la superficie de la hoja, situación deseable cuando se aplica con alta humedad relativa y bajas temperaturas. Si la prioridad es cuidar la gota para que llegue al blanco (como ocurre en situaciones de baja humedad relativa y mayores temperaturas), se recomienda usar aceites. En cuanto al tipo de malezas, los graminicidas requieren del agregado de aceites para mejorar su solubilidad y penetración. Para el control de latifoliadas difíciles, que muestran indicadores morfológicos y fisiológicos de estrés, también se recomienda usar aceites de buena calidad. Desde el punto de vista del tipo de fitosanitario, los granulados o polvos requieren el uso de un buen tensioactivo o aceites con una proporción importante del primero, sintetiza Platz.

Por último, Platz sostiene que es importante evaluar la efectividad de las aplicaciones mediante tarjetas hidrosensibles en el mismo momento en que se está pulverizando, como herramienta para cambiar o ajustar las recomendaciones hechas previamente en una RA. Asimismo, se sugiere monitorear los lotes luego de 15 a 20 días de aplicados para certificar que los objetivos fueron cumplidos y para evaluar posibles ajustes en vistas de continuar profesionalizando estas tareas netamente agronómicas.

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Agradecimientos

La elaboración de la presente nota fue posible gracias a los valiosos aportes del Ing. Agr. Pedro Platz (Facultad de Balcarce UNMDP), Ing. Agr. Mariano Luna (INTA Pergamino), Ing. Agr. Lihuel Sartini (asesor privado de calidad de aplicación) e Ing. Agr. Nicolas Komorosky (técnico de Rizobacter), quienes gentilmente compartieron sus experiencias y recomendaciones.