Debido a la falta de previsibilidad con respecto a la evolución del dólar, los productores decidieron refugiarse en un activo dolarizado como es la soja. Ahora bien, ¿es racional esta actitud?

Una de las características de la presente campaña ha sido el lento ritmo de comercialización de soja con respecto a años anteriores. Según el Ministerio de Agricultura se llevan vendidas 37,9 millones de toneladas de las 48,3 millones de toneladas cosechadas este año según la Bolsa de Comercio de Rosario.  Es decir que los productores mantienen en su poder existencias por 10,4 millones de toneladas. Esta cifra resulta bastante más abultada que las 4,2 millones de toneladas que suelen quedar sin vender en promedio durante los últimos 5 años.

Esta situación refleja que el productor siente una gran incertidumbre ante la falta de previsibilidad con respecto a la evolución del dólar durante los próximos meses, ante lo cual decide refugiarse en un activo dolarizado como es la soja. Ahora bien, ¿es racional esta actitud?

Si tomamos los precios del disponible y a cosecha para la oleaginosa, vemos que existe una diferencia de aproximadamente u$s 50 entre la soja noviembre (u$s 350/tn) y la soja mayo (u$s 300). Asimismo, vemos que la devaluación esperada en el mercado de futuros estima un dólar en $7 para mayo. Si hacemos la conversión, la soja nueva se estaría pagando $2.100/ton dentro de 6 meses cuando ingrese la nueva cosecha. De manera que la devaluación esperada no alcanza a cubrir la caída en los precios de la soja en dólares para el año que viene. Si quisiéramos obtener un rendimiento razonable para que se justifique guardar la soja tanto tiempo, necesitaríamos un dólar a $8,1 para mayo, a los precios actuales. De esta forma, la soja pesificada alcanzaría los $2.400/ton, permitiéndole al productor obtener un rinde cercano al 30% anual en pesos, cubriéndose de la inflación.

soja

Entonces surge un nuevo interrogante, ¿puede producirse semejante devaluación en nuestro país para el año próximo? Resulta difícil predecirlo ante la falta de lineamientos de política económica en nuestro país y la reciente designación de Axel Kiciloff como Ministro de Economía, quien se ha mostrado partidario de un desdoblamiento cambiario que nadie sabe cómo se implementaría. Lo cierto es que el dólar oficial viene devaluándose a un ritmo del 37% anual en los últimos 30 días, y la tasa devaluatoria debería duplicarse para llegar a un dólar mayo por encima de los $8.

En consecuencia, el productor local debe entender que no tiene sentido acopiar la soja hasta el año próximo, cuando bien puede aprovechar los excelentes precios que ofrece el mercado hoy, y quedar cubierto en caso de una megadevaluación con instrumentos financieros apropiados, como son los bonos dollar linked, o comprando futuros de dólar. De hecho, existen múltiples negocios ofrecidos por las corredoras para vender la soja hoy y cobrarla en diferido, quedando dolarizado en el ínterin. Todas estas alternativas se vuelven cada vez más necesarias en el actual contexto  inflacionario y de represión cambiaria que hacen inviable el negocio agropecuario sin una perspectiva financiera.

Fuente: Informe BLD 21/11/2013. Lic. Patricio Lagger (plagger@bld.com.ar)