Durante el XXV congreso de Aapresid «Kairós», Jay Fuhrer (Natural Resources Conservation Service) reconoció que es posible la combinación generando un salto cualitativo en la nutrición de los suelos productivos.

“¿Cómo podemos integrar los cultivos de cobertura y la ganadería en los sistemas de producción?” es la pregunta que Jay Fuhrer (Natural Resources Conservation Service) utilizó para llevar adelante su presentación durante el XXV Congreso Aapresid «Kairós». En ella, desarrolló su experiencia en el uso combinado de los cultivos de cobertura junto con la ganadería en Dakota del Norte (EE.UU), detallando la importancia de construir materia orgánica que nutra el suelo para generar producciones enriquecedoras.

La charla comenzó con el concepto acerca de que los cultivos de cobertura “son una herramienta agronómica muy importante que nos permite construir materia orgánica, aumentar la vida en el suelo, y con esto mejorar todos los procesos biogeoquímicos para mejorar la nutrición del cultivo siguiente», remarcando que en segundo lugar «nos ayuda a capturar agua y durante el barbecho evaporar agua, transpiramos agua a través de los cultivos y en conjunto construimos de esta manera mayor biomasa y contribuimos a la productividad de los sistemas”.

Pero también Fuhrer planteó que se puede introducir la ganadería para utilizar el producido de biomasa de estos cultivos de cobertura de tal manera que con la hacienda “se puede consumir la mitad superior de los cultivos, que son más ricos en proteínas y energía”, permitiendo que la hacienda engorde con “mayor facilidad y rapidez”, mientras que la segunda mitad tiene que ver con “recursos más celulolíticos y de menor calidad”, puede ser utilizada para nutrir el suelo y así aumentar la fertilidad del mismo, eliminar el problema de erosión y mejorando la captura del agua.

Finalmente, arrojó algunos conceptos dignos de comentar como que “el carbono es lo que alimenta la biología, por ende es un factor clave”. También señaló que es importante utilizar el ganado “en altas densidades, porque el carbono debe estar en el suelo y no disiparse como monóxido”.

Además, Fuhrer destacó que “el hongo enriquece, porque alimenta las plantas; por eso es necesario llevarlos de los suelos ganaderos a los suelos agrícolas de modo de encontrar un equilibrio justo”, teniendo en cuenta que en los agrícolas predominan las bacterias.