Sistema de Siembra Directa

¿Qué es?

La Siembra Directa es la práctica de implantar un cultivo sin labrar la tierra previamente, siendo la misma sembradora la encargada de realizar una microlabranza solamente en el surco y depositando las semillas para asegurar un buen contacto semilla-suelo.

Sin embargo, el concepto de Sistema de Siembra Directa (SSD) -que promueve Aapresid- comporta otra complejidad.

El SSD requiere no solo ausencia de labranzas sino también la presencia de una cobertura permanente del suelo, vía cultivos y rastrojos de cultivos anteriores. Basado en un conjunto de Buenas Prácticas Agrícolas que incluyen una nutrición balanceada y un manejo integrado de plagas, el esquema permite producir sin degradar el suelo, mejorando en muchos casos sus condiciones físicas, químicas y biológicas. Además logra hacer un uso más eficiente del agua, recurso que en cultivos de secano es generalmente el factor limitante en la producción. Recientemente se ha difundido globalmente el término de agricultura regenerativa ,el cual comparte profundamente los principios y prácticas del sistema de siembra directa.

Se entiende así a la siembra directa como un pilar importante que debe ser aplicado en conjunto con otras prácticas de manejo para realizar una agricultura sustentable.

Historia

La Siembra Directa cambió el paradigma de la agricultura al desterrar la idea de que era necesario labrar el suelo para poder practicarla.

Los primeros desarrollos que advirtieron sobre la posibilidad de prescindir de la labranza tuvieron lugar en Inglaterra en la década de 1940.

En 1955, el descubrimiento de un activo que facilitaba el control de malezas, alentó a la compañía británica ICI a avanzar en los estudios sobre siembra directa en el Reino Unido.

Corrían los años 60 cuando el productor norteamericano Harey Young se acercó a la Universidad de Kentucky buscando respuestas a problemas asociados a la puesta punto de la técnica de siembra directa en su establecimiento. Ante el desconocimiento sobre el tema, el académico Shirley Phillips se dispuso a estudiarlo. En base a estos estudios, Young y Phillips terminarían escribiendo el libro Labranza Cero y consagrándose como referentes de la siembra directa.

Las primeras experiencias argentinas datan de la segunda mitad de la década de 1970. Sin embargo, la adopción masiva del sistema debió esperar otros 15 años, cuando la confluencia de una generalización de los problemas de erosión de suelos en el país, el aumento de los costos operativos y la aparición de tecnologías complementarias que facilitaron el manejo de cultivos bajo siembra directa.

Lamentablemente, en las últimas décadas se dio un proceso de simplificación de los sistemas de producción que tuvieron múltiples causas (aparición de nuevas tecnologías que facilitaron el manejo de gran escala, evolución de los precios de ciertas producciones, vaivenes político-económicos, entre muchos otros). Esta simplificación condujo a nuevos impactos negativos sobre los agroecosistemas: aparición de resistencias en plagas, mayor uso de fitosanitarios, pérdida de productividad, pérdida de fertilidad de los suelos, etc.

La siembra directa, que si bien mitigaba algunos problemas de las labranzas resultaba entonces necesaria pero no suficiente para conseguir una agricultura sustentable, siendo otros pilares fundamentales los que necesitábamos mejorar como las rotaciones de cultivos, nutrición balanceada, manejo integrado de plagas.

De cara a estos nuevos desafíos, AAPRESID lideró proyectos de investigación aplicada en campos de productores y en alianza con la ciencia, con el objetivo de hallar manejos superadores para los sistemas de siembra directa.

En el marco de estos proyectos se abrió un todo un capítulo relativo al rol de la biología de suelos sobre la salud de los mismos y la del agroecosistema.

La micro y mesofauna del suelo está directamente involucrada en procesos biológicos clave como el ciclado de nutrientes, la circulación del agua, el secuestro de carbono, entre otros. Las experiencias revelaron que la presencia y permanencia de raíces vivas en los suelos favorecen estos procesos, dando vida y salud a los mismos.

Así, se dio impulso a la “ Agricultura Siempre Verde(ASV), paradigma basado en las rotaciones intensas y diversas que permiten maximizar la presencia de raíces en crecimiento, en la medida que el agua disponible lo permita.

Hoy la ASV se posiciona no solo como modelo que permite aumentar la producción de alimentos, fibras y energías, cuidando y mejorando el ambiente, sino también como aliada en la lucha contra el cambio climático, a través del secuestro de carbono en los suelos bajo la forma de carbono orgánico.

Conocé más sobre la Siembra Directa en Argentina

Superficie

Informe de evolución de Siembra Directa en Argentina 2019/20

Informe de evolución de Siembra Directa en Argentina 2018/19

Evolución de Siembra Directa en Argentina Campaña 2016-2017

Evolución de Siembra Directa en Argentina