13/11/20 08:27

El desafío de ‘conectar’ con la napa

La ultima recorrida por la Chacra Aapresid del Sur de Córdoba muestra que no basta con tener napa en niveles óptimos si el cultivo no tiene raíces para alcanzarla.

En la última recorrida por la Chacra Aapresid del Sur de Córdoba se recorrieron lotes de trigo y de cultivos de servicios (CS) que muestran que, en inviernos muy secos como el pasado, contar con napa no es garantía de éxito y que no todos los cultivos se comportan igual.

 

Cultivos de servicios: centenos de más de 10.000 kg

Las mediciones de biomasa de CS de centeno puro realizadas en octubre en Lecueder, al suroeste de Córdoba, arrojaron picos de 12.700 kg en ambientes de media loma. En el bajo rondaron los 10.400 y, en la loma, los 9.300 kg/ha. Las mediciones se hicieron al momento de secado, con el cultivo en grano lechoso (Zadoks 7.5).

Esta producción se dio en un invierno seco y frio, ya que desde la siembra (20/4) al secado (22/10) sólo llovieron 50 mm (de los cuales 42 cayeron a fines de septiembre) y se registraron más de 50 eventos de temperaturas menores a 0°C, algunos de ellos, por debajo de los -10°C.

Esto demuestra una vez más la gran adaptabilidad del centeno a los ambientes semiáridos y arenosos del Sur de Córdoba. No por nada es la gramínea mas elegida por los productores y una herramienta muy útil para aumentar los niveles de C del suelo.

En la misma línea, los ensayos de la Red CS de Aapresid en la zona muestran que cuanto mayor fue la participación del centeno en las mezclas con Vicia villosa, mayor fue la productividad en kg MS/ha. Los mayores valores se registraron con proporciones de centeno del 50 y el 75%, donde se ve el efecto potenciador de la leguminosa, que a su vez quedó prácticamente ahogada por la gramínea.

 

Trigo: faltó un empujón para llegar a la napa

Los productores de la zona coinciden en que los rendimientos en trigo estarán sin dudas muy por debajo de lo esperado, rondando los 2.000 kg/ha.

En la región, el trigo suele destinarse a lotes con influencia de napa de calidad a profundidades optimas (1-2 metros) y que parten con buena humedad edáfica (cercana a capacidad de campo). Pero las escasas lluvias (<100 mm) registradas durante el ciclo de crecimiento 2020 hasta pasado el período crítico, determinaron trigos de bajo porte y escasa biomasa, cuyo desarrollo radicular no le alcanzó para ‘conectar’ con la napa.

La presencia de napa de calidad no asegura por sí sola un trigo exitoso. Sin humedad edáfica aceptable durante su crecimiento, las raíces no alcanzan la freática y se comprometería fuertemente el rinde.

La gran diferencia con lo observado en centeno es que este último tiene un menor uso consuntivo del agua que el trigo. Es decir, con el mismo nivel de humedad acumula más biomasa y raíces que le permiten ‘conectar’ con la napa.